Galicia se une a la demanda del Gobierno de España para recuperar el pazo de Meirás. Y es que el presidente gallego, Alberto Núñez Feijoo, no quiere que, si este envite judicial sale bien, se lleve todos los honores Pedro Sánchez.

El Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña ha acordado en un auto emitido ayer aceptar las solicitudes del Ayuntamiento de Sada y de la Xunta de Galicia para intervenir en el proceso iniciado por el Estado el pasado mes de julio para reclamarle a la familia Franco la propiedad del pazo de Meirás.

Las administraciones se adhieren de esta forma al procedimiento judicial, pero no tienen carácter autónomo, pues su legitimación para intervenir está subordinada a la parte demandante, es decir, al Estado. Tanto el Ayuntamiento como la Xunta, por tanto, intervendrán en el proceso en calidad de parte coadyuvante adhesiva simple del demandante.

La magistrada considera en el auto que las dos administraciones tienen un interés directo y legítimo en la causa y estima los argumentos que presentaron en sus solicitudes. A la hora de acordar su intervención en el proceso ha tenido en cuenta el papel relevante del Ayuntamiento de Sada en las acciones tendentes a recuperar el pazo, así como que, según el Concello, no solo se pretende la recuperación del patrimonio, sino darle un uso público. En cuanto a la Xunta, la resolución señala que el Parlamento de Galicia fue quien inició las acciones para recuperar el bien, que ha sido declarado en 2008 por la comunidad autónoma bien de interés cultural, con la categoría de sitio histórico. Además, indica que el Gobierno autonómico ostenta las competencias respecto a la protección del patrimonio.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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