El futuro próximo de la sociedad comienza ahora. La pandemia del COVID-19, a pesar de su carácter globalizado, tendrá un impacto desproporcionado – acompañado de una profunda crisis económica- sobre las personas y poblaciones en mayor riesgo de vulnerabilidad. A pesar de ser sociedades más jóvenes que las de, por ejemplo, los países integrantes en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), sus sistemas sanitarios son más débiles, se enfrentan a otras pandemias y problemas sanitarios, así como a carencias estructurales, falta de recursos humanos y endeudamiento de sus Estados e instituciones. Por lo que esta situación puede verse avocada al gran desastre humanitario en estas poblaciones.

En este contexto se detiene Futuro en Común, “un espacio de encuentro entre organizaciones, redes y plataformas de la sociedad civil, que trabajan tanto en el Estado español como en otros países del mundo, por el cuidado del planeta y la erradicación de la pobreza y las desigualdades”. Para esta agrupación el cambio de modelo productivo y de sociedad es fundamental, tomando la Agenda 2030 como hoja de ruta para dicha transición. Asimismo, reparan en la necesidad de articular “una respuesta más allá de nuestras fronteras, coordinada a nivel nacional”.

España, como sexto país más desigual de Europa, con un 26,1% de las personas en riego de pobreza y exclusión, según apunta la organización en un comunicado, cuenta con “unos servicios públicos mermados y un Estado de Bienestar deteriorado”, donde si no se toman las medidas adecuadas “las consecuencias del COVID-19 van a ser devastadoras”, asegura Futuro en Común-

Frente a esta realidad, la organización apela al Gobierno español y considera fundamental que “las medidas de excepcionalidad durante la gestión de la crisis se focalicen en los sectores de la población en situación de mayor vulnerabilidad, fortaleciendo el Estado del Bienestar y la provisión de servicios públicos como garantía de derechos humanos”. En este sentido, advierten que “la reconstrucción posterior no puede seguir las recetas de 2008, sino que debe aprovecharse el nuevo ciclo de planificación e inversión para encarar los cambios profundos que nuestro país y nuestro mundo necesitan”.

Propuestas durante el Estado de alarma

Las propuestas presentadas por Futuro en Común recomiendan al gobierno español que sus medidas pongan el foco en las personas, especialmente en las que están en situación de mayor vulnerabilidad, atendiendo al impacto de género existente. Entre las que destacan “garantizar una adecuada respuesta de la sanidad pública para todas las personas afectadas con independencia de su nacionalidad y situación administrativa; extremar la protección de la salud y los derechos laborales de todas aquellas personas cuya labor es crucial para el sostenimiento de la vida: personal sanitario, auxiliares, cuidadoras de personas dependientes, personal de transporte, personas que trabajan en establecimientos de alimentación y farmacia…etc”.

Por otro lado, “cuidar de quienes cuidan”, es decir, ayudar a las familias con menores a su cargo, adolescentes o mayores, con especial atención a las familias monomarentales. La perspectiva de género también se pone en la “protección del hogar, sujetas a un régimen especial que les excluye de derechos laborales básicos y de la acogida a las medidas previstas para el resto de los trabajadores”. Este colectivo ha presentado un comunicado denunciando la insuficiencia de las medidas tomadas por el Gobierno respecto a las particularidades de este sector que, en muchos casos, vive de la economía sumergida. Al igual, “garantizar unos ingresos mínimos para las personas, colectivos y familias ya en situación de pobreza de exclusión” y “proteger el derecho a la vivienda mediante moratoria de pago de alquiler e hipoteca, paralización de desahucios y el acceso a suministros de toda la población” con especial miramiento a las personas en situación de sinhogarismo o chabolismo.

En el caso de las mujeres en situación de violencia machista, “garantizar que los servicios de atención sigan funcionando y que se asegure su protección”, así como “poner en marcha mecanismos de denuncia de situaciones de violencia adaptados a niños, niñas y adolescentes en situación de confinamiento”. En la línea de los menores y adolescentes, extensible a los que se encuentran en centros de protección de menores, “garantizar la continuación de su educación y vean garantizado su derecho a una alimentación saludable”.

De igual modo, proponen garantizar el acceso a la salud y a servicios de empadronamiento o de residencia online a las personas migrantes. Además de “garantizar el acceso al procedimiento de protección internacional, asistencia jurídica, etc.”, así como la contribución de “un paquete de medidas de cooperación internacional para la contención de la pandemia, protección de las poblaciones de mayor vulnerabilidad y la búsqueda de soluciones a nivel mundial, en el marco de los derechos humanos”.

Hacia una sociedad sostenible, solidaria y resiliente

En el marco de la pandemia que traerá consigo una crisis socioeconómica con especial incidencia en los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Futuro en Común plantea un cambio al hilo del propuesto por la Agenda 2030, hacia “una sociedad más resiliente, justa, igualitaria y sostenible”. De este modo, las más de 50 plataformas y organizaciones que conforman Futuro en Común han propuesto seis elementos clave para la consecución de “un desarrollo transformador de la Agenda 2030 que, en el contexto de emergencia nacional y global, cobran más valor”.

El cambio hacia un nuevo modelo económico, donde esté presente el decrecimiento y la transición justa, el compromiso con el cuidado de la vida, del medioambiente y la comunidad, entre otros asuntos. “Una fiscalidad justa como motor del cambio con el aumento de la progresividad del sistema fiscal y su capacidad redistributiva” y “garantizar un sistema de derechos sociales y de protección social sólida y eficiente”. Asimismo, “garantizar una sociedad libre de violencias e integradora”, el avance hacia “una sociedad plenamente democrática, además de ejercer “un liderazgo internacional con base en la solidaridad y los derechos humanos”.

Futuro en Común propone mirar, a través de estas propuestas, el futuro para construir la sociedad que queremos después de la emergencia solidaria. En este sentido, “apostar por la implementación transformadora de la Agenda 2030 es construir una sociedad más coherente con el desarrollo sostenible, cohesionada, solidaria y resiliente, que puede vencer estreses como la presente pandemia, una crisis financiera o el cambio climático”, concluye su comunicado.

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