Para Scarpa y todos los miembros de su genial Grupo Sanguíneo

Hay un hombre pájaro herido en el autobús que acaban de adelantar. León tiene la frente pegada al cristal frío de su ventana y deja que su vista salte de un lado a otro, tratando de escapar de las conversaciones y las caras cansadas de quienes le rodean, y entonces, al adelantar su autobús a otro que se pega a la derecha buscando la obligación de la parada lo ve: al hombre pájaro herido.

Es de noche, y en la noche la ciudad entera parece un decorado, un teatro gigantesco y en apariencia inacabable. Las luces artificiales convirtiendo en visibles pequeños detalles a capricho, rescatándolos de la tiniebla y hasta del frío: la fachada de un hotel, la copa de un árbol, el extraño acabado de la estación de tren, una familia cogida de la mano parada al borde del río de asfalto esperando que cambie de color el semáforo.

Ninguna luz ilumina al hombre pájaro que está en el interior del autobús que acaban de adelantar, es una sombra más entre las sombras, pero León lo ve y su imagen se le clava en el corazón. Lleva una gorra calada y oscura para parecer lo más humano posible: el hombre pájaro, pero el pico largo y muy corvado le delata. Debajo de la gorra oscura un esparadrapo blanco y manchado de sangre. Es viejo, el hombre pájaro; muy viejo. Junto a él, protegiéndolo, hay un semi humano y una niña pájaro. La oscuridad y el movimiento se comen la imagen fugaz atrapada al vuelo, pero León la ha grabado en su memoria y al repasarla nota las alas sufriendo, contraídas y ocultas bajo un gastado y oscuro abrigo de paño. Y siente en su propio corazón el sufrimiento del hombre pájaro, que ya ni siquiera piensa en volver a volar, en desplegar sus alas enormes y elevarse sobre la ciudad en la que todos son invisibles, deseando únicamente tumbarse, cerrar los ojos y olvidar la maldición que le obligó a convertirse en aquella mezcla extraña de bípedo y alado. Mueve los labios León Salgado, cazador de cuentos, improvisando una plegaria en la que pide al creador o al azar o al destino; generosidad y cariño; que permita, por favor, al hombre pájaro y al semi humano que lo acompaña y también a la niña pájaro, llegar a su casa, al nido, a sano y a salvo.

Cebando Su Propia Suerte


(Javier Puebla es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El Año del Cazador, una suerte de novela neurológica que sólo puede conseguirse completa y editada en papel solicitándosela directamente al autor a través de Twitter, Instagram o Facebook, o en el correo elcazadordecuentos@javierpuebla.com

Esta Suite que se está publicando en Diario16 y que en principio se prolongará durante 33 días está inspirada por el deseo de recuperar el espíritu y la forma de observar la vida con unos ojos distintos, ojos de Cazador de Cuentos, y es también un exponerse ante el mundo, un “aquí estoy, aún estoy aquí y tú puedes verlo y compartir conmigo este imprevisible juego”.) Día 18.

https://www.facebook.com/ElCazadordeCuentos/

https://twitter.com/LeonCuentos

https://www.instagram.com/elcazadordecuentos/

 

(Mecanografía: LF)

Compartir
Artículo anteriorAfectados IRPH: «Pedro Sánchez nos ha traicionado»
Artículo siguienteEl CGPJ ha decidido no sacar a Luciano Varela de la Sala del ‘Procés’ aunque se jubile
Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

16 + doce =