Ante la proliferación de casas de apuestas en los barrios más desfavorecidos y de clase trabajadora, la policía ha realizado más de 1800 visitas a salones de juego de toda España, con el objetivo de verificar el cumplimiento de la normativa sobre acceso de menores, identificando a 28 dentro de los locales.

Ayer se manifestaron en Madrid y en otras ciudades de toda España, miles personas al grito de “Ellos se lucran, la clase obrera se arruina, fuera casas de apuestas de nuestros barrios”.

Como la heroína en los 80’s, las casas de apuestas son una forma de destrucción de los lazos sociales en los barrios, y una lacra, esta vez silenciosa pero igual de destructiva para una generación de jóvenes que ven su futuro lastrado por la facilidad de acceso a las salas, gracias a su cercanía y a también gracias a la publicidad de sus ídolos deportivos.

Mucha culpa tienen los periodistas deportivos de radio y televisión, que en sus cuñas incitan sobre la facilidad y rapidez en poder apostar, jugar y ganar dinero, a apostar a jóvenes inmaduros, muchos de ellos ociosos, que a la salida de los colegios y los fines de semana, acuden a estos locales por los bajos precios de sus consumiciones, gancho para atraparles entre sus fauces y exprimirles a ellos y a sus familias.

Operación ‘Two action days’

Los parámetros comunes de la normativa sobre el juego, regulada por las Comunidades Autónomas, establecen que los menores de 18 años no pueden participar ni en el juego ni en las apuestas que se desarrollan en este tipo de establecimientos y tampoco pueden acceder a sus locales.

Como la heroína en los 80’s, las casas de apuestas son una forma de destrucción de los lazos sociales en los barrios, y una lacra, esta vez silenciosa

Agentes de la Policía Nacional, con la colaboración de la Policía Foral de Navarra y los Mossos d’Esquadra han identificado a 28 menores en una acción operativa de control, denominada ‘Two action days’, en salas de juego. Durante dos días, los agentes han realizado un total de 1881 visitas a salones de juego de toda España, con el objetivo de verificar que la normativa de acceso de menores se cumple.

Durante la manifestación de ayer se pudieron escuchar gritos como: ‘Sportium, Codere, aquí no se os quiere’, ‘Ellos siempre ganan, los barrios siempre pierden’, ‘Si hay que apostar, que sea por luchar’ o ‘Ese local lo vamos a cerrar’. Cada casa de apuestas por la que pasaba la manifestación fue cerrando automáticamente cuando llegaban los manifestantes.

Los barrios donde más han crecido este tipo de casas de apuestas son zonas con importante actividad comercial y rentas modestas, a menudo con un alto porcentaje de población migrante. Lugares en los que sus asociaciones vecinales dieron hace tiempo la voz de alarma al comprobar como parte del comercio tradicional desaparecía para dar paso a unos establecimientos que cada vez atraen a más jóvenes y contribuyen a la ruina de muchas familias.

Tal y como han indicado las y los promotores de la manifestación del domingo, “las apuestas se están convirtiendo en la adicción del siglo XXI”. Una patología que “empieza con apuestas pequeñas que suponen un gasto mínimo, pero que cada vez van aumentando hasta llegar a apostar grandes cantidades de dinero, consecuencia de la pérdida de control de uno mismo. Esta conducta adictiva se ve alimentada por la posibilidad de apostar las 24 horas del día, los 365 días del año, en casinos on line”, aseguran antes de resaltar que “el 30,9% de los ludópatas tiene menos de 35 años”.

A pesar de que no para de crecer la inquietud de la población ante la proliferación descontrolada de los locales de juego y apuestas en nuestros barrios y ante la expansión de las apuestas on line, hasta el momento las administraciones se han limitado a aprobar medidas cosméticas para regular este fenómeno.

Las pérdidas identifican el problema.

Las pérdidas económicas y el endeudamiento financiero. Las pérdidas en las relaciones sociales saludables, de los compromisos y rendimientos laborales y académicos. Las pérdidas emocionales con aquellas personas que aman. Hay que acabar con la cultura de la inmediatez de querer conseguir las cosas que pensamos, nos dan una “satisfacción efímera”. Su búsqueda constante y obsesiva de la misma puede desarrollar otros problemas mayores.

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