La gestión de la crisis del coronavirus por este gobierno está siendo un verdadero fiasco. Y por duplicado. No consigue coordinar adecuadamente a las CCAA ni tampoco resultar decisivo en el Consejo Europeo. En definitiva: no es un gobierno.

Veamos. El 14 de marzo se decreta el estado de alarma con el objetivo de centralizar la gestión de la crisis en una sola mano: la del gobierno central. Se incautan las mascarillas producidas en Jaén y la compra de material madrileña para distribuirla con criterio de Estado: donde sea más necesaria y urgente con independencia de quien la haya pagado o de quien sea la competencia. Perfecto. Aplaudo la medida. Como dijo Sánchez al anunciar el estado de alerta “aunque a veces parecemos 17 comunidades autónomas, somos una gran nación”.

Pero héte aquí que el pobre Simón aparece ante los medios mendigando “colaboración y generosidad” a las CCAA. ¿Qué a los ciudadanos nos encierran en nuestras casas y no son capaces de subordinar a las CCAA? La consejera de Salud de la Generalitat catalana se permite decir en público que no van a compartir su material porque es necesario en Cataluña y ellos estuvieron “espabilados” haciendo acopio hace semanas. ¿Y no pasa nada?, ¿se imaginan lo que pasaría si el Gregorio Marañón dice que no comparte con La Paz su material porque andan muy justos?

Pero aquí no acaba la cosa. El filósofo Illa que ejerce de ministro sin cartera de Sanidad insta a las comunidades a seguir realizando compras “en el marco de sus competencias”. ¿Pero sus competencias no habían quedado suspendidas por mor del estado de alarma?, ¿puedo abrir mi negocio -pues- “en el marco de mi libertad de empresa”, señor ministro? Alucinante.

La puntilla ya sido el ridículo internacional en la compra de los ‘fake test’. La embajada china les advierte que la empresa no está homologada, pero les da igual: necesitaban ‘vender’ a la opinión pública la celeridad de la respuesta… con nuestro dinero. Por cierto, fueron 50.000 los test dañados, no 9.000… Todo después de haber frustrado una compra por no querer pagar en efectivo. ¿Alguien de Sanidad ha salido alguna vez a comprar en los mercados internacionales? Increíble.

El gobierno no sabe comprar con mi dinero, no sabe gobernar con el estado de alarma -ni sin él- y tampoco sabe resultar decisivo en el Consejo Europeo. Alemania y Holanda se oponen tanto al plan Marshall del doctor Sánchez como a los ‘coronabonos’. El resumen es que cada palo aguante su vela. O más fino: si Uds. no saben gestionar una crisis, ¿por qué lo tienen que pagar mis ciudadanos?

España e Italia amagan con romper la baraja y el Consejo Europeo se da 15 días para resolver. ¡Quince días! El virus va a ser más letal para la UE que el Brexit

Pero hay algo todavía peor que el fiasco, la incapacidad y la negligencia: la culpa. El gobierno confirmó la transmisión comunitaria del virus 5 días antes del 8M y aún así continuó jaleando a las masas contra ese gigante con forma de molino llamado ‘heteropatriarcado’. La todavía pareja de Pablo Iglesias, Irene Montero, dice que animó al 8M haciendo caso de los expertos. ¿Por eso borró sus tuits animando a acudir al 8M? Mienten sin escrúpulos.

Más: a Illa le avisaron a finales de febrero de la alta propagación entre los sanitarios. Pero el ministro filósofo debía estar en el mito de caverna o recomendando a las CCAA que tomaran sus precauciones “en el marco de sus competencias”. Indignante.

 


El anzuelo del pescador

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