La revista Live Science ha publicado un reportaje que se puede calificar, cuanto menos, de macabro. En él se puede comprobar cómo la red social Facebook se está convirtiendo en una especie de centro comercial donde se venden restos humanos: huesos, calaveras, momias, etc., por los que se llegan a pagar miles de dólares.

Un ejemplo de ello es una conversación que se da en un grupo de Facebook: «es preciosa, ¿cuánto pides?». El usuario se estaba refiriendo a una calavera que, según su interlocutor, estaba en «en buen estado de conservación, antigua, y cuesta 550 dólares».

Owen Jarus, el periodista responsable de la investigación, estuvo infiltrado durante casi un año en el mundo del coleccionismo de restos humanos  y el anterior ejemplo es lo mínimo que se puede encontrar, ya que los objetos más cotizados son los fetos y los restos de niños e infantes.

El periodista fue testigo de cómo se llegaron a pedir 12.500 dólares por la momia de un niño de 6 años que murió en el siglo XVIII o cómo se vendió un feto casi formado, guardado en un tarro de cristal, por 6.500 dólares.

La venta de restos humanos como elemento de coleccionismo es ilegal y, sin embargo, en Facebook se ha generado una especie de mercado negro sin que la red social le ponga coto.

Además, los vendedores no indican el origen de esos restos, lo que da a entender que, en la gran mayoría de los casos, se trata del resultado de robos. Este negocio es tan lucrativo que sólo en Perú se han asaltado en los últimos años más de 100.000 tumbas antiguas, cuyos restos, según investigaciones policiales señaladas en Live Science, terminan en este mercado negro. No obstante, esos robos no se producen sólo en excavaciones arqueológicas, sino también en centros médicos y de investigación, de donde sacan cuerpos que han sido donados a la ciencia con el fin de extraer sus restos y poder traficar con ellos.

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