Nos gusta Esteban Ocón. Nos gusta mucho como piloto Esteban Ocón. Los duelos que mantuvo con Sergio Pérez en la época de Force India quedarán para los anales de la Fórmula 1 y fueron indiscutiblemente formidables. Su valor, su pericia, su firme voluntad de ganar y demostrar que era el mejor.

Cierto que esta última temporada Ricciardo, el gran preferido de la mayoría de los seguidores de la categoría máxima del deporte del motor, ha vapuleado al magnífico Ocón. Daniel quinto en el mundial y Esteban siete puestos atrás, en el doce. 119 puntos contra 62. Pero aún así, seguimos considerando a Esteban Ocón como uno de los grandes: era su primer año en una nueva escudería y tras una temporada completa sin correr. También a Daniel Ricciardo le costó lo suyo en su primer año en Renault hacer torcer la muñeca a ese gran piloto que jamás ha conseguido a subirse a un pódium, Nico Hülkenberg.

Pero es un normal que Esteban Ocón esté nervioso. Él mismo no entiende como Daniel Ricciardo ha conseguido sacarle tanta diferencia, no se siente en absoluto inferior. Y sin embargo ahí está el resultado….

Y lo siguiente es Alonso, Fernando Alonso, el implacable Fernando Alonso que no permitió que le ganase ni una sola vez, ni una sola vez señoras y señores, a su último compañero de equipo en McLaren, Stoffel Vandoorne, a quien tampoco dejó que hiciese un tiempo mejor que el suyo en los ensayos de final de temporada de Abu Dabi hace unos días, y eso que Vandoorne llevaba entre las manos nada más y nada menos que un Mercedes.

Ocón se ha apresurado a afirmar ante quien quisiera escucharlo que no tenía ningún miedo a Fernando Alonso, que estaba dispuesto batirlo, que él ¡no era como Stoffel Vandoorne!

Explicatio non petita acusatio manifiesta.

Claro que Alonso, en mejor forma que en su vida según parece, está dispuesto a machacar todas las veces que pueda al valiente Esteban Ocón, porque es su única manera de demostrar que si hubiese tenido un coche en condiciones ahora tendría siete campeonatos del mundo y no los tendría Hamilton.

Los hechos comenzarán a hablar a partir del mes de marzo, hasta ahora todo son únicamente especulaciones, deseos y miedos. Sí, también miedos.

El miedo es libre. Cualquiera puede tenerlo. También usted. También nosotros. También Esteban Ocon.

Tigre tigre.

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