Se queja Fernando Alonso de que los periodistas le pregunten, directa o indirectamente, si no se arrepiente de las decisiones tomadas. Tiene razón cuando dice que no es momento de arrepentimientos, que lo único que tiene es el presente.

El presente. Fernando Alonso es capaz de mirar sólo el presente, y su capacidad es admirable. Pero a quienes le seguimos no se nos puede pedir tanto. No se nos puede pedir que no nos duela que en el coche que él dejó, y hasta despreció, conducido por su mayor rival, ese que le quitó por casi nada dos campeonatos del mundo, haya quedado primero en la clasificación de Bakú.

Sebastian Vettel primero. Fernando Alonso: trece. Trece, el número de la mala suerte.

Duele.

A corto plazo el futuro de Fernando Alonso sigue siendo oscuro. No parece probable que McLaren vaya a ganar ninguna carrera este año, consiga un podio siquiera.

Ya han despedido a Tim Goss, director técnico y máximo responsable del coche que lleva Fernando Alonso esta temporada. Lo increíble es que no despidan al verdadero responsable, al gran inútil que es Éric Boullier.

En LAS ALMAS Y LA F1, en Diario16, ya lo hemos dicho más de una vez. Llevamos más de un año pidiendo que lo despidan, que se libren de Éric Boullier.

Éric Boullier es gafe.

Eric Boullier es gafe

 

Y lo hemos repetido un montón de veces, más de cinco.

¿Por qué para nosotros estaba clarísimo que había, hay, que librarse del banflo Éric Boullier?

La distancia es nuestro aliado, la distancia y la intuición.

Un medio de comunicación que tiene un solo redactor siguiendo la F1, tiene más distancia no sólo que pilotos y equipos, sino también que la mayoría de los periodistas. Y la intuición… que se tiene, o no. Y yo, Tigre Manjatan. La tengo.

Despedir a Éric Boullier es imprescindible. Y que Vettel esté conduciendo el Ferrari de Alonso es inevitable que, en España, duela a la afición.

 

Tigre tigre.

Otro burbon, por favor.

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