Son todo novedades, comportamientos y luchas extrañas, para la mayoría de los aficionados que siguen a través del Discovery Max, la aventura de Fernando Alonso, el héroe, en el Mundial de Resistencia (WEC).

Son seis horas, pero se pasan más o menos rápido. Los comentaristas cuentan anécdotas, ilustran e iluminan al ignorante personal que les está escuchando, y al final logran que todos lo pasemos bien.

Apetece tanto, hace tanta ilusión, ver ganar a Alonso otro carrera. ¡Desde 2012! A nadie le parece mal, ni demasiado raro, que al único coche que puede rivalizar con el suyo, el que ha sido más rápido en la clasificación, le hayan puesto antes de empezar la carrera una sanción que le obliga a perder una vuelta y a salir desde el pit-lane. Por un error administrativo, donde dije digo, digo Diego… Mucha sanción era, pero ¿cómo no íbamos a parecernos a todos bien?

Y luego el guión se va cumpliendo sin demasiadas dificultades. Nakajima hace bien su papel y mantiene el Toyota en la primera posición.

Cuando Fernando vuelve a coger el volante por segunda y última vez, las cosas pintan magníficamente bien. Pero…

Pero hay otro accidente, con el consiguiente safety car, y la distancia con el Toyota compañero, muy compañero, se esfuma: de casi un minuto a poco más de un segundo.

Es entonces cuando desde el muro el equipo dice que no quiere riesgos ni peleas. Se comprende además que lo interesante para quien paga, el dueño del tablero y de las piezas del ajedrez, sea que gane Fernando Alonso. Y así es. Gana. Pero…

Pero habría sido más bonito que no hubiesen tenido que frenar a Conway, que la parada en boxes del inglés no hubiese sido ocho segundos más lenta que la de su compañero.

Habría sido más bonito.

Y pienso que aunque Alonso estará contento, por fin volver arriba y a brillar otra vez, quizá lo estuvo más en Bakú, cuando consiguió un séptimo puesto con lo mejor de sí mismo y luchando contra el viento, que no al revés.

Felicidades. Aplausos. No me voy a quejar. Ha sucedido lo que Alonso quería, y también lo que yo quería: ganar, que ganase.

Habría sido más bonito… me olvido. El mundo es así, desear lo bonito es una inmadurez.

Otro burbon, por favor. Y doble, a poder ser.

 

Tigre tigre.

Apúntate a nuestra newsletter

5 Comentarios

  1. Las órdenes de equipo fueron porque no se puede tener el coche todo el rato con el pie a fondo, temieron por la mecánica y quedar con un 0. Dieron órdenes de aflojar a los dos. Y una cosa es llegar y otra adelantar, a Fernando con coches iguales no lo adelanta nadie. Por último decirte que no fue un error administrativo, la sanción fue por entregar lecturas erróneas del caudal metro, esto significa que hubo mayor consumo, equivalente a más potencia por lo que no es justo decir que hizo la pole. LA POLE LA HIZO FERNANDO.

  2. También se favorece al Real Madrid con los penalitis, o a Hamilton o Vettel en la F1. Alonso no cometió ni un sólo error en su debut en la WEC. A mí no me parece ni bonito ni feo, se lo merecía el hombre y ya era hora de que le saliese alguna aventura bien.

  3. Para escribir tonterías no deben pedir muchos requisitos por lo quien veo…. artículo sin rigor, puramente sensacionalista que es lo que vende…. sería bonito que escribiera alguien con conocimientos del mundo del motor y la competición, pero el mundo es así y pedir algo bonito no se lleva, nos quedaremos con lo mediocre

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre