El rey Felipe VI ha decidido renunciar a la herencia de Don Juan Carlos “que personalmente le pudiera corresponder”, según ha anunciado este domingo el Palacio de la Zarzuela en un comunicado en el que también avanza que el rey emérito deja de percibir “la asignación que tiene fijada en los Presupuestos de la Casa de S.M. el Rey”, según informa Europa Press.

La renuncia se produce después de que el diario británico The Telegraph asegurara que Felipe VI aparece como segundo beneficiario de la fundación panameña que recibió 100 millones de dólares de Arabia Saudí. Es una revelación gravísima que viene a sumarse al vendaval de escándalos que persigue a la Casa Real en los últimos años. Al caso Nóos, que salpicó a la infanta Cristina y terminó con su marido, Iñaki Urdangarin, en prisión, se ha sumado en las últimas semanas el escándalo de las grabaciones de Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la amiga entrañable del rey emérito, Juan Carlos I, que ha terminado con una investigación en la Fiscalía de Suiza. El fiscal suizo Yves Bertossa investiga si esos 100 millones de dólares que en agosto de 2008 fueron depositados en una cuenta en el país helvético a nombre de la panameña Fundación Lucum fueron un regalo del emérito a su examante o si tuvieron su origen en el supuesto cobro de comisiones por la construcción del AVE a la Meca, un proyecto en el que participa un consorcio de empresas españolas.

El asunto apunta a Abdullah bin Adbul Aziz Al Saud, homólogo del rey en Arabia Saudí, quien habría realizado una donación millonaria, depositada en el banco Mirabaud a nombre de la citada fundación. Cabe recordar que en junio de 2007 Juan Carlos I concedió al monarca árabe el collar del Toisón de Oro, el mayor reconocimiento que podía otorgar durante su etapa como monarca. Poco después, el 31 de mayo de 2008, gestores financieros suizos del rey Juan Carlos I habrían creado Lucum, una firma radicada en el paraíso fiscal de Panamá. La cuestión es que, tal como informa The Telegraph, en los estatutos de la compañía caribeña Felipe VI aparece como segundo beneficiario de dicha operación de 65 millones de euros. En realidad los estatutos reflejaron que el heredero de España era el elegido para administrar los fondos en caso de fallecimiento de su padre, el rey emérito. En el momento en el que todos aquellos movimientos financieros se llevaron a cabo, Felipe todavía era Príncipe de Asturias y habría mantenido su vínculo con la fundación hasta que la firma fue cerrada en septiembre de 2012.

Como es habitual, la Casa Real no ha querido responder a las preguntas de los periodistas de The Telegraph respecto a dicha información hasta que esta tarde se ha producido la histórica comunicación de la renuncia a la herencia real. Felipe VI niega toda relación con los negocios de su padre y dice no saber nada de Fundación Lucum. La decisión es acertada, ya que un país no puede seguir soportando un torbellino de informaciones cuanto menos inquietantes que apuntan a que Zarzuela (no ya el rey emérito, sino la propia institución), ha estado manteniendo negocios millonarios en lugares tan poco transparentes y tan poco honorables como los bancos radicados en los paraísos fiscales de Suiza y Panamá.

Pero más allá de la medida adoptada por la Casa Real, que es pertinente y loable, parece lógico decir que por higiene democrática urge una investigación global sobre el patrimonio acumulado por la Familia Real en los últimos años. La inviolabilidad consagrada en la Constitución Española no puede ser una coartada o una artimaña legal para impedir que la Agencia Tributaria indague en las arcas de palacio, en las supuestas cuentas opacas, en los presuntos testaferros y en las donaciones y comisiones millonarias.

Tal como viene publicando Diario16, que ha tenido acceso a los informes policiales de la UDEF (la unidad policial encargada de la evasión y el fraude fiscal en nuestro país), el rey emérito mantenía la misma cuenta bancaria que los cabecillas de la trama corrupta Gürtel en el banco helvético Credit Suisse. Francisco Correa, cerebro de la banda, ha confirmado esta misma semana en la Audiencia Nacional la turbia conexión con la Casa Real, y además ha asegurado sobre el monarca español: “Ese señor que está en la misma cuenta que yo y tiene el doble de dinero que yo está en libertad; la Justicia no es igual para todo el mundo”. Esa cuenta a la que se refiere Correa, bajo el nombre prosaico de ‘Soleado’, ha canalizado cientos de millones que probablemente han escapado al fisco.

Los españoles tienen derecho a saber qué hay de cierto en todo este asunto. Hasta los funcionarios de Gestha, el sindicato de técnicos de la Agencia Tributaria, han exigido una investigación tributaria al respecto. Ninguna excusa sirve ya para tapar lo que es un escándalo mundial que afecta a la imagen y a la seguridad del Estado español.

Diario16 ha podido saber que en las últimas horas la Fiscalía Anticorrupción, que ha abierto diligencias por las comisiones del AVE a la Meca, se ha puesto en contacto con el fiscal Bertossa para colaborar estrechamente con la Justicia suiza. Ahora falta saber si con su renuncia al legado paterno, Felipe VI ha conseguido frenar el desastre total para la monarquía. Solo el tiempo y los jueces lo dirán.

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