Y en medio de la pandemia y la crisis económica llegó el día de la Pascua Militar. Este año había gran expectación por escuchar qué tenía que decir el jefe del Estado sobre el ruido de sables en los cuarteles que ha retornado con fuerza cuando parecía superado tras 40 años de democracia. El pueblo esperaba una declaración expresa de rechazo a las cartas que altos mandos de la Plana Mayor han enviado a Zarzuela mostrando la inquietud y malestar de las Fuerzas Armadas por la actual situación política, así como una repulsa sin paliativos contra el chat de la Decimonovena Promoción del Aire que instaba a «fusilar a 26 millones de hijos de puta», es decir, la España roja.

Sin embargo, el rey Felipe VI ha decidido correr un tupido velo sobre el espinoso asunto y se ha limitado a ratificar ante la cúpula militar el compromiso «incondicional» que todo el pueblo español tiene con la Constitución y la obligación de «respetar y observarla» al ser «fuente de cohesión y marco y garantía de convivencia, de estabilidad y de solidez democrática». Al igual que en su discurso de Nochebuena, cuando también pasó de puntillas por la grave crisis institucional que vive la Monarquía en nuestro país y eludió pronunciarse sobre el escándalo que persigue a su padre, Juan Carlos I, Felipe ha optado por mantenerse al margen, por no mojarse y dar una callada por respuesta que deja insatisfecha a buena parte de la opinión pública. Si el rey no explica los oscuros asuntos que envuelven a la Familia Real y no condena sin ambages los rumores golpistas, ¿cómo pretende que su imagen no quede tocada, enturbiada y seriamente dañada por las sombras de sospecha?

Felipe VI, junto a la reina Letizia, ha presidido la ceremonia de la Pascua Militar celebrada en el Palacio Real, marcada este año, además de por la pandemia, por la polémica provocada por la carta de mandos retirados del Ejército enviada al rey con críticas al Gobierno y del chat con comentarios amenazantes de algunos oficiales jubilados.

Sin hacer alusión directa a este asunto, el monarca ha reafirmado el respeto de las Fuerzas Armadas (FAS) en presencia del jefe del Gobierno, Pedro Sánchez; de la ministra de Defensa, Margarita Robles, el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de las principales autoridades castrenses.

«La Constitución es el camino libre y democráticamente decidido por el pueblo español. Todos estamos incondicionalmente comprometidos con ella, porque es el origen de la legitimidad de todos los poderes y de todas las instituciones del Estado. Una legitimidad que se renueva cada día respetándola y observándola», ha subrayado el rey, quien ha recordado su condición de mando supremo de las FAS.

Felipe VI ha destacado también que la Carta Magna reconoce «las libertades y los derechos y consagra los valores y el orden democráticos». «También los deberes a los que todos estamos sujetos», ha completado. Un texto el de 1978 que, según el rey, es «reflejo de España», al ser «fuente de cohesión, marco y garantía de convivencia, de estabilidad y de solidez democrática».

El rey ha comenzado su discurso expresando su gratitud a los miembros de las FAS y de la Guardia Civil por la «entrega, valor, lealtad, disciplina y humanidad» que siempre demuestran en su labor diaria.

En especial, ha centrado su reconocimiento en su «extraordinario trabajo» desarrollado durante la pandemia, primero en la operación Balmis y, en la actualidad, en la Baluarte sobre el rastreo de los contagios.

«La sociedad española os ha sentido muy cerca y tiene plena confianza en vuestra capacidad, profesionalidad y entusiasmo (…). Habéis reaccionado con iniciativa, inmediatez y eficacia, realizando cometidos difíciles y variados por toda España», ha valorado el jefe del Estado, quien ha tenido un recuerdo para todas las víctimas de la COVID-19 y sus familias.

Como respuesta a su generosidad y sacrificios, Felipe VI ha emplazado a «corresponder», atendiendo «de forma prioritaria a su preparación, a los medios y recursos» que requiere el cumplimiento de sus misiones, además de valorar «debidamente» las exigencias que caracterizan la carrera militar.

«Os animo a continuar desarrollando vuestra labor con renovada ilusión, y con la iniciativa, el valor que os caracterizan y que os mueven a entregaros, plena e íntegramente, al servicio de la sociedad española», ha añadido. Con uniforme de gala de capitán general de la Armada, don Felipe ha expresado su «profundo orgullo» por formar parte de la familia castrense y ha renovado «el permanente apoyo y aliento de la Corona» a su labor.

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