Terminamos un año, comenzamos otro. La vida no se detiene, avanza, cambia, evoluciona… pero la farmacia seguirá ahí, y al frente de la misma los profesionales farmacéuticos; ellos y su responsabilidad para llevar a cabo la importante labor asistencial que tienen encomendada: escuchar, atender, aconsejar, dispensar. Todo cambia, pero las personas quedan, y después de unas vendrán otras, con la misma vocación, con la misma empatía, con la misma actitud, porque nuestra profesión es de enganchar, de enamorar , y los jóvenes tomarán el relevo a los mayores, con la misma humildad de siempre, porque para escuchar hay que aprender a ser humildes, humanos y así conquistar las habilidades de lo que será el éxito, nuestro éxito profesional y humano.
La sociedad demanda atención cualificada, la misma de siempre, pero la ventaja de la farmacia respecto a otras instituciones es que siempre, por definición, sus puertas han estado abiertas, siempre accesibles, para escuchar, para ofrecer certezas, consejos y palabras, y cuando no tenga soluciones porque la botica y los boticarios tienen sus límites, acompañar en la incertidumbre a todas las personas con las que al final está compartiendo su vida y sus azares en el corazón de la comunidad que formamos.

Pero, ¿hasta cuándo podremos seguir abriendo nuestras puertas y ejerciendo nuestra labor?

¿hasta cuándo los ciudadanos podrán seguir beneficiándose de este privilegio?

¿hasta cuándo en nuestro país dispondremos de medicamentos de calidad y tendremos un acceso a ellos garantizado?

¿hasta cuándo España seguirá siendo un país con una sanidad seria?

¿hasta cuándo seguiremos siendo los farmacéuticos los sacos de boxeo de las coyunturales medidas de ahorro?

Somos personas formadas para custodiar y dispensar los medicamentos, somos los facultativos sanitarios accesibles, generosos y disponibles; invertimos nuestro patrimonio en ofrecer Oficinas de Farmacia equipadas, modernas y que cumplan con todas las exigencias que nos marca la ley, y a cambio se nos asfixia cada día un poquito más.

Como farmacéuticos y especialistas en el medicamento, queremos una farmacia profesional y de servicios, por y para nuestros pacientes, siempre en colaboración con todos los profesionales de la salud y todos los que trabajan y colaboran con nosotros en nuestro trabajo diario, por lo que es importante favorecer la comunicación interprofesional con médicos y enfermeros, y darle el valor que requiere, en lugar de inventar continuamente conflictos entre los gremios.

De gran ayuda serían campañas de concienciación para divulgar la necesidad de que los tres colectivos, por el bien de los pacientes, estemos en continua comunicación, sin que eso suponga una pérdida de tiempo, sino una inversión en el paciente y participar en programas de SFT con médicos y farmacéuticos de primaria

Las farmacias deben ser reconocidas como parte del sistema de salud de la atención primaria.

El farmacéutico debe estar dotado legalmente para ejercer una prescripción farmacéutica tanto en casos de urgencia como para poder solventar estos casos en los que los pacientes se quedan sin su medicación, por el motivo que sea (problemas con la RE, pérdida, mal ajuste de las dosis…). Poder dispensar medicamentos para patologías menores sin receta médica, atendiendo a la necesidad de los pacientes, evitando así la saturación de los centros de salud; así mismo, poder realizar sustituciones de formas farmacéuticas, según la necesidad del paciente.

Somos los facultativos sanitarios especializados en todo lo referente a los medicamentos, teniendo en cuenta que muchos ciudadanos utilizan la farmacia y solicitan el consejo farmacéutico como primera opción y que estamos capacitados y facultados para ello como garantiza nuestra más que completa formación y como se realiza en otros países de Europa.

La siguiente cuestión importante es hasta qué punto los ciudadanos están informados y son conscientes de cómo nos afecta a todos. Vamos, pues, a cambiar el foco; vamos a obviar la situación crítica en la que se encuentra la farmacia asistencial.

El acceso y disponibilidad de medicamentos de calidad es lo que diferencia a un país desarrollado de un país del tercer mundo, y nos encontramos amenazados seriamente para pasar a formar parte de la lista de los segundos.

Una nueva bajada de los precios de los medicamentos terminará por la decisión de los laboratorios de no fabricarlos; no les compensa o simplemente los exportarán a otros países donde sean pagados a su justo precio y el desabastecimiento de muchos de ellos ya es un hecho.

(hablamos de un descenso de entre un 70 y un 80% en 1900 medicamentos).

El precio de los medicamentos ha llegado a su límite, siendo literalmente ridículos porque los diferentes gobiernos solamente han contemplado medidas de ahorro enfocándose en ellos. El gasto en otros sectores de la sanidad no se discute; es hora de luchar por un precio justo de los medicamentos, equiparable con Europa, que garantice medicamentos de calidad y evite los desabastecimientos.

Respecto al sistema de subastas que amenaza con implantarse en todo el territorio nacional, tenemos el ejemplo de lo que ocurría en Andalucía, una auténtica aberración y una estafa. Principios activos procedentes de países extracomunitarios llegaban a España sin pasar por los estrictos controles de calidad de la UE, dispensándose al consumidor español sin garantías sanitarias.

Con la subasta, se conseguían genéricos a precios ridículos por falta de controles de calidad y mano de obra barata ; medicamentos que no ofrecen ninguna garantía de seguridad y que provocan muertes por ser muchos de ellos falsificados, por lo que para evitar este gravísimo problema es necesario que el proceso de fabricación se produzca en la Unión Europea, EEUU, Canadá u otros países del mundo desarrollado. Estos medicamentos pueden llegar a producir más muertes que el consumo de sustancias clasificadas como drogas por nuestra legislación.

Eran comprados por la administración y eran los únicos medicamentos que podían ser dispensados en las farmacias andaluzas . Por supuesto, los médicos perdían el derecho de prescribir libremente.

La farmacia precisa de más recursos, y sin embargo, cada vez se le piden más esfuerzos como si prescindir de ellas no supusiera un problema para las autoridades sanitarias

Ojalá el nuevo año venga cargado de oportunidades y se imponga la cordura en temas tan delicados e importantes, ojalá que todos podamos seguir disponiendo de una sanidad digna y segura en cuanto a los medicamentos, y ojalá, alguien se de cuenta y valore la gran labor diaria que el farmacéutico y la farmacia brindan a la población y el verdadero ahorro al que contribuimos con nuestro trabajo.

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1 Comentario

  1. El artículo repite sin pudor que seamos clientes de un monopolio con licencia oficial pero gestionado por empresarios particulares que mercadean, traspasan y heredan las oficinas de farmacia. Las boticas son, para entendernos, un servicio al público, no un servicio público. ¿Qué opinaría la farmaceútica que firma el artículo si hubiera libertad de ejercicio para licenciados y graduados en farmacia?. Si dieran esa libertad, no estaría a favor de seguir manteniendo un monopolio que conculca libertades básicas. feliz 2020

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