Fue un fajador notable, peligroso en la distancia corta, elegante en su baile fuese cual fuese la lona, de pegada dura y firme pero siempre deportiva, y encajador resistente ante veteranos y noveles. Hoy ha fallecido en Málaga, la ciudad que lo vio nacer hace 91 años, Manuel Alcántara, memorable púgil de las letras españolas, periodista de raza que daba sentido a este manoseado título, y maestro articulista de los últimos maestros que se recuerdan hoy de ese desdeñado género.

Manuel Alcántara vivía el periodismo con la misma pasión que la propia vida, y en concreto, que dos de los que para él eran sus principales encantados: el boxeo y los dry Martini. Sobre ellos escribió mucho y bien, y desde aquí recomendamos la clase magistral contenida en la recopilación La edad de oro del boxeo. 15 asaltos de leyenda, volumen publicado por Libros del K.O. con una serie de crónicas deportivas en las que lo de menos, claro está, es el noble arte de las 12 cuerdas. Porque lo que contaba en los textos de Alcántara era siempre la vida misma que palpitaba en ellos.

Lo que contaba en los textos de Alcántara era siempre la vida misma que palpitaba en ellos

A lo largo de su carrera atesoró galardones como el Nacional de Literatura, el Luca de Tena, el Mariano de Cavia y el González-Ruano, además de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Los primeros reconocimientos, sin embargo, llegaron desde el campo de la poesía, género que cultivó igualmente a lo largo de toda su vida, aunque nunca se sintió tan satisfecho como en el caso de sus firmas periodísticas. En 1953 publicó su primer poemario, Manera de silencio, al que seguirían, entre otros, El embarcadero, Plaza Mayor, Ciudad de entonces (que le valió el citado Premio Nacional de Literatura), La misma canción o Carta a un poeta que murió fuera de España, dedicado a Antonio Machado.

Arriba, Ya, Marca, La Hoja del Lunes, ABC y más recientemente SUR fueron algunos de los diarias en los que fue dejando su impronta a lo largo de los años. En la última etapa, naturalmente, todo fueron homenajes presagiando el inevitable final. Dos premios llevan hoy su nombre, uno de poesía y otro de periodismo, y tras ser investido Doctor Honoris Causa en el año 2000 por la Universidad de Málaga, esta misma creaba la  ‘Cátedra Manuel Alcántara de Periodismo y Literatura’.

Hoy, su legado está a buen recaudo en la Fundación Manuel Alcántara, creada por un grupo de amigos y admiradores del periodista con el fin principal de preservar y dar a conocer su obra poética y articulística, un lugar convertido ya en un centro especializado de referencia en el columnismo español.

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