Cuando Hervé Falciani decidió colaborar con la Justicia de varios países en el año 2009 –aportando las cuentas privadas de más de 130.000 evasores fiscales con dinero a buen recaudo en bancos suizos−, no se imaginó que algún día la Justicia le daría la razón. Pues ese día ha llegado, ya que el Pleno del Tribunal Constitucional (TC) ha avalado por unanimidad la conocida como “lista Falciani”, el documento que recoge los nombres y apellidos de ilustres personajes con cuentas opacas en el banco británico HSBC. El Constitucional entiende que la obtención de datos bancarios de presuntos defraudadores “no vulnera derechos fundamentales como el de presunción de inocencia”, informa Europa Press. Es decir, una sonada victoria para Falciani.

El tribunal de garantías ha adelantado el contenido de la sentencia, que se dará a conocer en los próximos días, en la que desestima el recurso de amparo interpuesto por el ingeniero español Sixto D.C. contra la sentencia del Tribunal Supremo que confirmó seis años de cárcel por dos delitos contra la Hacienda Pública por ocultar más de cinco millones de euros.

Falciani va camino de convertirse en uno de esos escasos héroes de nuestro tiempo, un David que decide enfrentarse al Goliat financiero y bancario aún a riesgo de perder la vida. Su obsesión por airear la verdad y desenmascarar a los ladrones de guante blanco que dominan el mundo le llevó a ser detenido en 2012 en Barcelona, tras cursarse una orden internacional de busca y captura contra él por revelar secretos bancarios de Suiza. En un país como España donde se premia al corrupto y se aplasta al honrado que denuncia los delitos, es sin duda una buena noticia para la democracia y para todos que el Tribunal Constitucional haya dictado una sentencia tan valiente y avanzada jurídicamente. Lo que vienen a decir los magistrados del TC es que en caso de colisión entre el derecho a la intimidad y al secreto bancario y el derecho y la obligación de todo ciudadano a denunciar un delito debe prevalecer siempre este último, ya que de lo contrario quebraría el principio de seguridad jurídica fundamental en cualquier Estado de Derecho.

Se podría decir que Falciani ha tenido suerte después de todo, aunque ser honrado le ha costado calabozos y años de vida. En diciembre de 2012, la Audiencia Nacional lo puso en libertad a la espera de juicio y el Gobierno incluso ordenó que se le asignara vigilancia del CNI y de la Policía Nacional. En mayo de 2013, la Justicia decidió no extraditarlo, dado que había demostrado disposición a colaborar con las fuerzas de seguridad del Estado y con la Fiscalía para esclarecer el mayor caso de evasión de capitales de la historia moderna. Los jueces consideraron que el secreto bancario no puede servir para ocultar actividades ilícitas y valoró que la información aportada por Falciani mediante una lista de evasores tributarios se refiere a “actividades sospechosas de ilegalidad y de infracción penal gravemente irregulares”.

Además, se descartó que la intención de Falciani fuera lucrarse, “por lo que no cabe apreciar móviles económicos o espurios en su conducta”. Sin embargo, en abril de 2018, y tras insistir Suiza en la extradición, fue detenido de nuevo en la Universidad de Comillas, cuando se disponía a ofrecer una conferencia. Y una vez más, la Justicia estuvo a la altura. El juez Diego De Egea volvió a dejar en libertad a Falciani con medidas cautelares: entrega del pasaporte, presentación en el juzgado y obligación de no salir de España.

La sentencia que dicta ahora el Tribunal Constitucional, la primera que analiza este asunto y de la que ha sido ponente el magistrado Alfredo Montoya, señala que no existe en el caso enjuiciado vulneración de los derechos fundamentales a un proceso con todas las garantías ni a la presunción de inocencia por la obtención de datos bancarios de la “lista Falciani”.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo dictó una sentencia a finales de febrero de 2017 en la que validó como prueba el conocido listado. En esta ocasión también se estudiaba el caso del ingeniero demandante, cuyo nombre figuraba junto a más de 500 contribuyentes españoles en los documentos sustraídos por Falciani que dieron origen a la inspección de la Agencia Tributaria española.

La sentencia del alto tribunal, cuyo ponente fue el magistrado Manuel Marchena, distinguió dos formas de obtención ilícita de datos a terceros. En este sentido, aclaró que si la prueba la obtiene la Policía no se considera válida de acuerdo con el artículo 11 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que considera nulas las pruebas obtenidas violentando derechos o libertades fundamentales. No obstante, si lo hace un particular sin conexión con los aparatos del Estado y que no busca prefabricar pruebas sí puede tener validez. Así, el Supremo explicó que los expedientes bancarios que consiguió Falciani consistían en “información contenida en unos archivos de los que se apoderó ilícitamente un particular que, cuando ejecutó la acción, no lo hizo como agente al servicio de los poderes públicos españoles interesados en el castigo de los evasores fiscales”.

Falciani ha obtenido una victoria fundamental en la lucha contra la corrupción. “Es una guerra económica y tenemos que estar preparados para luchar”, ha dicho el testigo en una entrevista a un medio de comunicación. Que tomen nota los políticos: proteger a los denunciantes contra los corruptos debe ser una prioridad en cualquier democracia seria.

2 Comentarios

  1. Lo que se hace treméndamente curioso es que el ingeniero Sixto D.C. sea condenado a dos años de carcel por defraudar, con base a lo aportado por Falciani, y los Botines, administradores de la gran cueva de ladrones SATANder, por exctamente lo mismo pero en mucha mayor cuantía, salgan de rositas. A los Botines por defraudar infinitamente más que el señor Sixto D.C. se les hace una doctrina para que no tengan problemas y al señor Sixto se le mete en la cárcel… Que bien metido, pero es que de esta manera y comparando con los Botines no, así no, o se mete a los Botines o que se deje en paz a todos los aparecidos en la lista… Pero es que claro, en españistan hay castas.

  2. «Su obsesión por airear la verdad y desenmascarar a los ladrones de guante blanco que dominan el mundo le llevó a ser detenido en 2012», NO.
    Esto no es así, a mí me parece fantástico que se aireen los datos de los defraudadores fiscales, pero Falciani no lo hacía por su bonhomía ni mucho menos. Lo hacía por la PASTA!! y no precisamente los espaguetis. El resultado, el mismo, pero no lo pongáis por las nubes y como héroe, simplemente un tío listo que supo ver el negocio y arriesgó mucho por un buen pellizco, o varios.

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