Foto: Dolores Pérez

Amistades Peligrosas, el grupo que lidera Cristina del Valle junto a su compañero Marcos Rodríguez, continúa con su gira veraniega. Tras el éxito en Baiona (Pontevedra) el dúo participó en el Festival Sin Pausa celebrado en la localidad zamorana de Fuentesaúco.

En esta nueva etapa de Amistades Peligrosas tanto Cristina como Marcos hacen sentir al público cosas que en otros casos pasan desapercibidas y, en último extremo, como no puede ser de otra forma, cierto punto de nostalgia por lo que fueron aquellas canciones rompedoras y provocativas pero que, en el contexto actual, no llaman a la remembranza de lo que fue sino a la reflexión de lo que es y será porque, por desgracia, el mundo parece determinado a no querer cambiar.

Quienes disfrutaron del concierto en Fuentesaúco pudieron encontrar ritmos nuevos, formas nuevas de entender la música, éxitos del pasado, evidentemente, pero, sobre todo, pudieron ver una vez más que la música no es sólo una partitura y una letra que la acompaña, sino que debe encerrar algo más y, en este caso, es el alma de la persona que ha luchado por su grupo, de la mujer que ha puesto su corazón, su vida, su lucha y su alma a disposición de sus fans.

El pasado está ahí y es inamovible. En los conciertos se pueden escuchar los éxitos del pasado, pero ahora con su nuevo disco, Pacto de Sal, precisamente presenta un repertorio absolutamente nuevo que está impactando y que está llegando a un público que desconoce el pasado y sólo quiere escuchar los nuevos ritmos del presente.

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