La economía española se desacelera, aunque continúa creciendo por encima de la media de la zona euro, que se queda en un 1,1 por ciento este año. Son especialmente los grandes países los que crecen menos en 2019. Francia aún conseguirá un 1,3%, pero Alemania se queda en el 0,4 y peor es el caso italiano, con una pírrica y solitaria décima de crecimiento.

La desaceleración por tanto avanza en Europa y en España. Así lo indican las previsiones económicas de la Comisión Europea que reducen 4 décimas el crecimiento de la economía española para este año, hasta dejarlo en un 1,9%, lejos del 2,3% previsto en julio.

Todo indica que la economía europea va directa hacia un período prolongado de menor crecimiento y de muy baja inflación, según informa la Comisión Europea, que añade que el crecimiento en Europa dependerá de los sectores enfocados hacia el mercado interior.

Los motores de crecimiento interno serán los que marcarán el crecimiento de los países de la zona euro, algo que en ningún caso garantiza un crecimiento fuerte. Uno de los factores que influye directamente en la desaceleración con las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China además de las incertidumbres políticas que se han hecho notar en las inversiones, la industria manufacturera y el comercio internacional.

Respecto al déficit, Bruselas mantiene su previsión de que España lo reducirá sólo dos décimas este año, dejándolo en un 2,3%. Son las cifras que ya manejaba en abril, y que, sin embargo, contrastan con la versión más optimista del ministerio de Economía, que en su última previsión enviada a Bruselas lo deja en un 2%.

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