La pobreza energética existe y Europa está dispuesta a obligar a los Estados a publicar esta realidad con datos objetivos.

La realidad es que hay millones de personas sin calefacción en Europa porque no puede pagarla y con serios problemas para afrontar los vecinos de la luz.

El Observatorio Europeo de la Pobreza Energética (EPOV) está sentando las bases para el establecimiento de marcos comunes de medición que den respuesta a la legislación europea que pronto incluirá la obligación para los Estados miembros de informar periódicamente sobre sus tasas nacionales de pobreza energética , según informa La Celosía.

La institucionalización de los indicadores seleccionados ha tenido lugar en paralelo a la multiplicación de enfoques de medición alternativos, a menudo críticos y conflictivos entre sí. Todos estos esfuerzos se han basado principalmente en fuentes de datos estadísticos nacionales como la Encuesta de Presupuestos Familiares o la Encuesta de Ingresos y Condiciones de Vida que ofrecen muestras sólidas de datos representativos a escala de la UE.

Los indicadores hechos públicos han impulsado la acción colectiva en torno a temas de energía asequible, injusticia energética, derecho a la energía y otras fuentes de reivindicación y descontento relacionadas con el acceso inadecuado a los servicios de energía nacionales.

Los activistas y las organizaciones de la sociedad civil a menudo dependen de los indicadores de pobreza energética disponibles para respaldar sus reivindicaciones y demandas. Pero también participan en la recopilación de datos propios para llenar los vacíos existentes en las estadísticas disponibles, comprender mejor las realidades locales o arrojar luz sobre asuntos que los investigadores y las oficinas de estadística no han identificado como relevantes. El resultado es una gran cantidad de fuentes de datos no convencionales, muchas de las cuales aún están dispersas y no reconocidas.

Investigadores 

Todas estas fuentes de información a menudo no mapeadas ni explotadas tienen un potencial considerable para fines de comunicación, para desencadenar el diálogo público y para aprovechar la acción renovada de la pobreza energética pública. Se conectan con nuevos enfoques de investigación, como el crowdsourcing científico y la ciencia ciudadana, orientados a formas más participativas y democráticas de coproducción del conocimiento.

Además del Observatorio Europeo de la Pobreza Energética, está en marcha ENGAGER, una red de investigación financiada a través del esquema de Cooperación Europea en Ciencia y Tecnología (COST). Está dirigida a desarrollar y fortalecer una comunidad internacional de investigadores y profesionales centrados en combatir la pobreza energética, una situación que generalmente se manifiesta por la incapacidad de garantizar los niveles adecuados de los servicios de energía doméstica (como calefacción, iluminación, refrigeración o electrodomésticos).

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