Estos días estamos asistiendo a un cúmulo de comentarios sobre la disolución del movimiento ETA (banda armada, terroristas, criminales, descendientes del PNV, etc.) que se producirá oficialmente el 4 de Mayo del 2018 en Cambo les Bains (IPARRALDE) – departamento de los Pirineos Atlánticos en la región de Aquitania, territorio vasco-francés de Labort- (la fecha exacta es lo que menos me importa).

Depende de qué lado esté Usted (porque aquí hay muchos lados) los comentarios son diferentes, si es simpatizante o afiliado al PP – se siente de derechas o mejor se califica como de centro-derecha (porque así suena mejor), si es simpatizante o afiliado al PNV – si se siente nacionalista- y aquí hay también muchos grados (moderado, radical), sino está afiliado a ningún partido pero Usted respira por la derecha tradicional, -puede llegar incluso acercarse al PSOE-, si es simpatizante de la izquierda tradicional o al menos se siente una persona de izquierdas, y además progresista para el discurso de las izquierdas, si se siente comunista o de izquierda radical  seguramente su apoyo irá a partidos como PODEMOS o a otra formación política próxima al comunismo de los tiempos modernos.  Hay comentarios departe de todos .

Lo que dicho sea de paso manifiesta la diversidad de ideas en una  “democracia” y por ello debemos felicitarnos. Pero si Usted es una persona muy ligada a los intereses en el partido que simpatiza o donde milita, seguro que delatará sus prejuicios o sus posicionamientos “interesados” al respecto. Es algo que se nota.

En cualquier caso todos afirman que es una gran noticia, que ETA al final desaparece, sin marcha atrás.

Hablar en este artículo sobre esta disolución, ciertamente es difícil, llevo más de 74 años residiendo en Euskadi donde he nacido– antes te llevaban a la cárcel por emplear este término-, he vivido por tanto todo el proceso de ETA y anteriores etapas.

Dejando criterios personales e intentando ser lo más neutral posible (afirmo que el termino neutralidad es inexistente, se lo digo desde mi óptica como experto en negociación entre personas), no es nada fácil hablar sobre la disolución sin pecar de parcial, reforzando nuestras tesis (todos las tenemos) y menospreciando las de los demás.

El tema se complica si he nacido 4 años después de que concluyera la guerra civil española. Es decir conformo la generación de la postguerra. ¡Qué maravilla seguir vivo todavía y en plenas facultades mentales¡

Me refiero que lo he visto casi todo. La plena ebullición de una dictadura larga y amiga de los nazis. El proceso de intentar un desenganche de ellos después de la derrota de los alemanes, con quien la dictadura española se alineó, la etapa final de la visita del presidente Eisenhower a España, y la entrada de este país en Naciones Unidas. Estados unidos ganaba un aliado anticomunista y prestaba su suelo para la implantación de las bases americanas a cambio de nada. Por el contrario España conseguía el respaldo del mundo civilizado y el “aseguramiento-reconocimiento” final de la victoria para los franquistas. La transición española, la desaparición de la Unión Soviética, del muro de Berlín, la unificación de las dos Alemanias, el primer presidente americano negro de la historia, el nacimiento de la nueva Europa con la moneda única.

Junto a estos hechos notables, he sufrido y he asistido a la lucha del pueblo vasco por la defensa de sus libertades (lengua, derechos, etc.,) y en general de muchos españoles, me ha tocado ver injusticias y afrentas hacia los vencidos muchos años después de terminada la guerra civil. Pero esto es historia, es pasado. Historia que debemos contar a nuestros hijos para que nunca se repita una dictadura. Cada pueblo construye el futuro al que se ha hecho acreedor.

Ahora en mi país me está tocando vivir la disolución de ETA en su capítulo final después de más de 60 años de existencia y muchos muertos/asesinatos de por medio.

Como decía no es fácil hablar sobre ello, pero debemos celebrar que se haya producido, es lo que hemos soñado en particular los vascos desde hace tiempo, nos parecía misión imposible. Culminar algo esperado, para decir ¡por fin¡ ¡Ya era hora¡. Creo que en general el ciudadano medio de toda España, sin demasiados recovecos mentales –que todos los tenemos-  lo agradece infinitamente. Bueno como se dice en bolsa, todos lo teníamos “descontado”. En boca de los jóvenes –futuro de nuestra sociedad-  ETA no ocupa para nada sus comentarios. Posiblemente sea por cierto desconocimiento de épocas pasadas, en la que todavía eran muy niños y porque viven en otra sociedad llenos de otros problemas. Para muchos es un tema  aburrido del que  prefieren no seguir hablando. Creo que dentro de muy poco tiempo todo el mundo habrá olvidado a ETA, salvo las propias familias de las víctimas a las que debemos seguir arropando sobre todo por humanidad.

Convendría recordar que ETA – mientras ha durado- siempre ha sido moneda de cambio y se ha utilizado por parte de muchos políticos para defender determinadas tesis, cara a su electorado. ETA ha hecho mucho daño tanto a la sociedad española como a la sociedad vasca–desacreditando con ello, particularmente a ésta de continuo-.

A pesar de ello Euskadi, con una sociedad fuerte, bien organizada, con mucha energía, ha sabido sobreponerse a este problemón –conflicto político, aunque la derecha española nunca reconoció este término- en su territorio, alcanzando en la actualidad cotas de bienestar y gran desarrollo económico.

Dicho esto me gustaría apuntar varias cuestiones. Una de ellas, es que ETA en su anuncio de disolución se está equivocando rotundamentecuando marca diferencias entre personas muertas/asesinadas implicadas y no implicadas. Refiriéndose fundamentalmente a estas cuando pide perdón por el daño causado. Primero porque, ¿Quién establece su grado de implicación? –de qué modo y manera- y segundo porque limita su perdón fundamentalmente a las personas no implicadas. En su anuncio tras casi 60 años de existencia y más de 850 asesinatos, reconoce el daño causado, pero limita su perdón a las víctimas colaterales, dando a entender de alguna manera que justifica las demás muertes. Es un gran error, sigue siendo juez y parte, porque no tiene en cuenta a la ciudadanía ni vasca, ni española. Los asesinatos, son eso, simplemente asesinatos y los que los provocan son asesinos. El perdón debe referirse igualmente a todos sus asesinados, ser generoso y sincero, sino no es perdón, es simplemente una pantomima. ¡Qué gran ocasión desperdiciada¡  El propio lehendakari vasco dice que la autocrítica de ETA es insuficiente. ETA debe pedir perdón a todos, sin distinciones de ningún tipo. Cuando menos parece que el paso dado es positivo pero a todas luces insuficiente. ETA trasluce de esto una cierta justificación a sus postulados y acciones, siguiendo marcando sus pronunciamientos ideológicos.

Queda un alto grado de sufrimiento tanto en las familias de las personas asesinadas, como en las familias de los miembros de ETA, que cumplen largas condenas en las cárceles españolas. Esto es algo que parece olvidar nuestra sociedad. Hay que tenerlo muy en cuenta en las acciones a futuro. En el Estado español, nunca habrá normalidad si estos aspectos no se tienen en cuenta, con el apoyo incondicional de la institución religiosa, supuestamente portadora de  criterios caritativos y humanísticos. Ahora  reconoce su complicidad y ambigüedad con ETA – sobre todo al principio- y pide disculpas por ello. Convendría no olvidar que igualmente fue muy solícita con la dictadura de la que obtuvo buenas prebendas. Siempre ambigua y difusa. En el caso de la dictadura franquista – en la que hizo y deshizo- nunca hubo un reconocimiento expreso de culpabilidad. Todo esto exige acciones claras de punto final para la reconciliación.

Me quedo con su declaración referente a la necesidad de afrontar el reto de la reconstrucción moral y de la reconciliación. Es una buena intención que deberá apoyarse tanto  en el refrendo a la ley de memoria histórica, a la recuperación de los restos de personas asesinadas por el franquismo y por ejemplo a temas como los restos del monumento fascista del Valle de los Caídos y los usos del mismo.

El Gobierno y algunos otros partidos cantan victoria por la disolución de ETA, de la que se consideran causantes principales. Se la adjudican casi por completo cuestión que es inexacta y roza la ingenuidad. Desde el propio Gobierno Vasco se ha vivido este proceso con plena implicación, creando instituciones – Derechos humanos, Convivencia y Cooperación- que avala, que en este momento estemos como estamos, eso sí, teniendo presente a las víctimas de ETA como a las del franquismo, ignoradas estrepitosamente por la derecha española, que ha  votado en contra de  iniciativas en favor de la recuperación de la memoria histórica (derecho a la verdad, derecho a la justicia, derecho a la reparación y garantía de no repetición), levantamiento de fosas, reconocimiento del daño enorme causado por los vencedores de la guerra durante tantísimos años. Ciudadanos, nuevo partido con tantas expectativas respalda las tesis del PP, tampoco el PSOE aquí, se ha jugado nunca el tipo.

No hay que olvidar que tanto en Cataluña como en Euskadi existe el llamado “conflicto político”para el que hay que seguir aplicando acuerdos permanentes. También recordar las constantes manifestaciones multitudinarias de ciudadanos vascos a favor de la desaparición de ETA. La presión de la sociedad vasca ha sido muy culpable de que esto se haya producido. Con la influencia evidente de que cada vez más vivimos en una sociedad muy globalizada que exige soluciones consensuadas y democráticas. Pero dejando claro sobre todo que no se puede defender ninguna causa asesinando.

A este respecto conviene decir que un gobierno en el poder tiene que demostrar limpieza en sus afirmaciones, no vale decir que tiene por costumbre acatar  los criterios de los jueces y por otro lado manifestar su total rechazo cuando las sentencias no le son favorables como en el caso catalán con los jueces alemanes y en otros casos. Debería mostrar generosidad sin revanchismo en este momento final de ETA.

España ahora que ha desaparecido ETA, debe entrar en una fase de normalidad institucional, mostrando “alta política” en sus decisiones, eliminando la ley mordaza, llamando terroristas a los que  verdaderamente lo son, abriendo la mano ampliamente a los millones de personas que fueron los vencidos en una asquerosa guerra civil, financiando los trabajos de recuperación de miles de muertos todavía en muchas cunetas de España, condenando abiertamente al franquismo, no dando el menor resquicio a fundaciones de origen turbio como la Fundación Francisco Franco, no permitiendo su funcionamiento y acercando a cárceles vascas a los condenados de ETApor simple humanidad hacia sus familias.

Todos tenemos porque callar en este país, que acogió a muchos nazis tanto en España como en la argentina de Perón y que una vez ganada la segunda guerra mundial por los aliados, fue refugio de asesinos, criminales de guerra, que se beneficiaron de una amnistía general, cuestión que no convendría olvidar en una democracia por su ignominia. Según el Diario PUBLICOhay serias razones por la que esta ley de amnistía no sirve y los criminales franquistas deberían ser juzgados. Una ley de punto y final no puede encubrir las atrocidades de la guerra civil y la dictadura. Esta ley de amnistía ha servido como escudo protector sonrojante para el Gobiernodel PP, cuando la ONU le ha dado un fuerte varapalo por denegar el derecho de acceso a la justicia de las víctimas del franquismo e investigar las barbaridades sucedidas en la guerra civil, la dictadura y la transición (Fuente: Diario PUBLICO). Tampoco el PSOE cree conveniente revertir esta ley, así como CIUDADANOS. Que se tenga en cuenta a la hora de denunciar terrorismos además del de ETA. No se puede tener un doble rasero para medirlos. Todos han sido asesinados.

Bienvenida la disolución de ETA, no deberíamos gastar muchas energías en críticas, siempre interesadas. Hay mucho camino que recorrer y trabajo por realizar como reconocer –si es el caso y lo pidiera el Pueblo Español- una monarquía heredada con el final del franquismo, para asegurar la ya olvidada transición, que en mi opinión se hizo sin mucho rigor, tapando verdades y mentiras. Las democracias hay que seguirlas ganando en el día a día, con honestidad, con seriedad, sin corrupciones, sin callar la boca de nadie y reconociendo nuestros errores.

Los que  todos hemos cometido.

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Félix Lareki Garmendia es donostiarra afincado en Bizkaia. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Bilbao. Su carrera profesional fundamentalmente la ha desarrollado en Xerox España S.A.U. Posee una profunda experiencia en recursos humanos, formación y dirección de grupos de trabajo. Ha impartido múltiples seminarios orientados al desarrollo de habilidades relacionadas con la gestión y el conocimiento de personas así como de la comunicación. Ex profesor de la Escuela Superior Universitaria de Marketing en la Cámara de Comercio de Bilbao, del Master de Marketing y de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del País Vasco UPV - EHU. Durante 8 años ha estado en política en el País Vasco. Miembro de federaciones deportivas y activo deportista, presidente de asociaciones cívicas, Vice presidente de la Asociación Internacional Aulamar para personas discapacitadas para el disfrute por las mismas de la navegación a vela, a través de una goleta bergantín adaptada específicamente para ellas. Tiene publicados varios libros con ESIC Editorial. Su lema es “pasión por el arte y las personas”, lector empedernido, escritor y analista social. Desde hace dos años colabora con Diario16 como articulista habitual, sobre temas sociales, políticos y de opinión.

1 Comentario

  1. Pues este gobierno fascista, y aledaños, tendrán que inventarse algún terrorista para justificar su barbarie

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