Cada año miles de estudiantes presentan su tesis doctoral en nuestro país. ¿Es posible que peligre la salud mental de muchos de ellos? Según un trabajo publicado en Nature Biotechnology y dirigido por el investigador de la Universidad de Kentucky (EE.UU.) Nathan Vanderford, parece ser que sí. Ya que, salvando las distancias, los doctorandos allí estudiados son seis veces más propensos a desarrollar ansiedad o depresión en comparación con el resto de la población.

”Esta es una publicación muy importante ya que progresivamente estamos comprendiendo que existen problemas de salud mental entre los doctorando y estudios como este nos ayudan a entender mejor sus causas”, afirma Vanderford. Por ejemplo, que esos problemas de salud mental son superiores y más frecuentes a los de otros grupos laborales de alta formación, como asegura otro estudio realizado por la Universidad de Gante (Flandes, Bélgica).

Katia Levecque, investigadora de ese estudio belga, ha llegado a esta conclusión tras encuestar a 3.659 doctorandos de universidades flamencas que afirmaron tener algunos de los doce rasgos considerados signos de estrés o depresión. Entre ellos sentirse infeliz o depresivo, bajo presión constante, pérdida de autoconfianza o insomnio debido a las preocupaciones.

Aquí se concluyó que el 41% de los encuestados se sentía bajo presión constante, el 30% deprimido leve o infeliz y un 16% inútil. Incluso la mitad de los doctorandos aseguró padecer dos de los doce rasgos evaluados en la prueba.

Lo más curioso del estudio fue que el 32% de las personas que estaban haciendo una tesis doctoral afirmó experimentar al menos cuatro de esos doce rasgos, frente al resto de grupos estudiados con personas de alto nivel formativo, en los que solo experimentaron cuatro o más síntomas del 12 al 14%. “Hemos sido los primeros en estudiar a los doctorandos como un grupo aparte usando un tamaño de muestra adecuado y comparándolo con otros grupos de población altamente formados”, señaló Levecque.

Además la investigadora aseguró que es la importancia dada a la tesis y no su tipología (ciencias o humanidades) lo que la hace potencialmente estresante. La razón es muy sencilla: elaborar una tesis “requiere una combinación de habilidades técnicas, intelectuales y emocionales para la consecución de resultados óptimos en contextos de considerable exigencia, procesos de larga duración y con consecuencias para el futuro profesional y académico”, afirma Marta Giménez, psicóloga clínica y directora de investigación e innovación del Centro de Psicología Área Humana. Sí influye, en cambio, en el género: las doctorandas tienen un 27% más de posibilidades de sufrir problemas psiquiátricos que los doctorandos.

También influye el tipo de director de tesis que se tenga. En el estudio se comprobó que cuando ese director realizaba bien su trabajo, la salud mental de los doctorandos era buena. Por el contrario, cuando aquel no demostraba capacidad de liderazgo o se inhibía de dirigir o guiar bien la tesis, sus estudiantes experimentaban un 8% más de posibilidades de sufrir psicológicamente.

“Pero aparte del estilo de liderazgo, hay otros factores importantes como el nivel de presión en entorno laboral, el propio control sobre el ritmo de trabajo o cuándo realizar los descansos, que también están relacionados con el supervisor. Así que el director/supervisor es relevante tanto directa como indirectamente para la salud mental de los doctorandos”, señaló Katia Levecque.

Otros dos factores decisivos son, por un lado, la dificultad para conciliar vida académica con vida familiar o laboral, siendo así el estudiante hasta un 52% más proclive a desarrollar un problema mental. Y por otro, la excesiva carga de trabajo en la tesis, lo cual aumenta un 65% la aparición de desequilibrios psicológicos.

En este sentido, la psicóloga Giménez da algunos consejos para mantener la mente sana: “Es indispensable el trabajo personal: adoptar una visión proactiva y positiva hacia la solución de problemas y desafíos”. También recomienda cuidar la alimentación, realizar actividades deportivas y de ocio con regularidad y no aislarse de los demás –sobre todo, de personas ajenas al contexto académico–. Levecque, por su parte, pide a los estudiantes que controlen su salud y a quienes los dirigen que se preocupen más “por el bienestar de sus empleados”.

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