Esta semana he venido muy estimulado de un debate sobre política, que hemos celebrado en el IES Castillo de Luna de Alburquerque, con alumnado de Bachillerato. Me ha sorprendido agradablemente la capacidad crítica y reflexiva de estos jóvenes, así como su exhaustivo conocimiento de la realidad que les rodea.

Durante cerca de dos horas estuvimos intercambiando opiniones y tratando de resolver dudas, o al menos planteando nuestros puntos de vista, sobre un variado elenco de temas.

Todo ello conduce a pensar en el compromiso que se fomenta, se aprende a canalizar y finalmente se impulsa desde la escuela y, en este caso, desde el ámbito de un Instituto, con la necesaria implicación de su entregado profesorado.

Si bien, es necesario hacer una introducción histórica para que comprendan de donde venimos, resultó muy llamativo su interés fundamental por los retos de futuro.

De esta manera, pasó el tiempo hablando del auge de los populismos, exponiendo las razones y las consecuencias, asumiendo las críticas sobre la proliferación de determinados fenómenos como el desencanto, la escasa movilización de determinados electorados o cómo calan los mensajes sin profundizar.

Fue interesante el repaso que se hizo sobre la corrupción o la visión que algunos tenían acerca de la búsqueda de responsabilidades ante los fracasos y cómo los grandes partidos nos las pasamos de unos a otros.

El feminismo, la violencia de género, la situación de las infraestructuras en Extremadura, el estado de abandono de la Comunidad respecto a otras partes de España, el trato dado al movimiento LGTBI por ciertos sectores de nuestra sociedad, la necesidad o no de los impuestos, Cataluña, los grandes proyectos empresariales pendientes de implantación o los servicios públicos fueron algunos de los temas que analizamos.

Es evidente el estado de apasionamiento que generan estos debates, pese a que interesados generadores de opinión quieran descalificar la preparación de estas jóvenes generaciones, así como el seguimiento de todas las noticias de actualidad.

Mi más profunda felicitación a sus protagonistas y en especial a la profesora que organizó, preparó y gestó esta reconfortante idea.

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