Si hace años alguien nos hubiese dicho que se llegarían a pagar más de 2.000 euros por un teléfono móvil, le habríamos tomado probablemente por loco (Samsung Galaxy Fold). Pero la realidad demuestra hoy en día que la locura de los precios de algunos smartphones parece no tener fin. Paradójicamente, el precio de fabricación a veces llega a ser hasta tres veces inferior al de venta.

Apple y Samsung, las empresas que más ganan con sus terminales.

Apple es una de las empresas que más margen de beneficio tiene en la venta de sus terminales. No es de extrañar, por lo tanto, que lanzarse a comprar acciones de Apple esté más de moda que nunca. Este año, su cotización está en pleno ascenso: de los poco más de 140 dólares con los que abría el año a los más de 210 a los que cotiza hoy. Quien haya apostado por Apple no ha quedado satisfecho este año. Y uno de los principales motivos de la buena salud de la empresa de la manzana es que sigue siendo la primera en beneficio obtenido por unidad vendida, por lo que es muy jugosa desde un punto de vista inversor. Por ejemplo, según publicaba la prestigiosa revista Forbes el pasado año, el iPhone XS Max, tope de gama de Apple, tenía unos costes de fabricación de 450 dólares y un precio de venta de 1.250 dólares. Un margen de beneficio que pocas veces podemos ver en otros productos.

Samsung, competidor de Apple y de su sistema operativo, es otra empresa tecnológica que goza del favor de los inversores. Su cotización actual está oscilando en torno a los 800 dólares, muy lejos del precio mínimo de las últimas 52 semanas (667 dólares). Y tampoco se queda corta en sus beneficios por unidad vendida. Si bien no llega a las cifras de Apple, con su buque insignia actual, el Galaxy S10 Plus, está logrando un beneficio por unidad del 57,9 %, según los datos publicados por Techwalls. Se trata de un beneficio es ciertamente impresionante, ya que Samsung tiene una complicación adicional que Apple no tiene: la variedad del ecosistema Android. Si un usuario quiere disfrutar de iOS, el sistema operativo de Apple, tiene necesariamente que adquirir un terminal de la manzana. En cambio, si prefiere utilizar Android, puede acudir a ofertas mucho más asequibles de empresas como la china Xiaomi o la española Bq.

¿Son sostenibles estos márgenes de beneficio?

Esta es la pregunta del millón y dar una respuesta no es nada fácil. Por esta razón, vamos a describir brevemente a continuación las posturas favorables y desfavorables a esta tendencia del mercado de la telefonía móvil.

No, deben bajar o el mercado móvil se resentirá

Quienes defienden esta postura argumentan que los precios actuales están comenzando a suponer un freno en las ventas. Los datos más recientes parecen respaldar esta postura: en el primer trimestre del año, los fabricantes han experimentado un descenso del 20 % en sus ventas de terminales. Además, este dato viene acompañado de otro muy ilustrativo de la coyuntura actual: la gente prefiere comprarse móviles que se sitúen entre los 200 y 300 euros. Y frente a la fría realidad de los números, las grandes empresas de telefonía continúan subiendo los precios. Ya no se sonrojan cuando superan la barrera de los 1.000 euros, algo impensable en un pasado no tan lejano. Cabe preguntarse pues, desde este punto de vista, cuándo va a materializarse de forma definitiva el desencuentro entre fabricantes y consumidores.

Sí, son necesarios para el desarrollo tecnológico

Por su parte, otras personas no solo creen que estos márgenes de beneficio son adecuados, sino que son necesarios para la supervivencia de la propia industria. Argumentan que son precisamente esos beneficios los que hacen posible la innovación tecnológica, que exige grandes inversiones que no siempre terminan materializándose en beneficios económicos. Frente a quienes consideran que Apple o Samsung deberían bajar sus precios y seguir el ejemplo de empresas de bajo coste como Xiaomi, afirman que de no ser por la gran cantidad de dinero invertida en I+D por las primeras, las segundas no podrían ni tan siquiera existir.

Otro peligro de unos márgenes pequeños es la propia viabilidad financiera de las empresas de esta industria. Si tomamos como ejemplo el caso de Xiaomi, nos damos cuenta de que el beneficio por unidad vendida es tan bajo que las cuentas de la empresa no son demasiado optimistas. Así lo refleja su cotización, en torno a los 9 dólares, muy lejos de los 22 que llegó a rozar al inicio de su andadura bursátil.

En resumen, la cuestión de los márgenes de beneficio en los teléfonos móviles no parece tan sencilla como parece a primera vista. Como hemos visto, hay muchas implicaciones que se relacionan entre sí y que pueden desestabilizar un mercado tan importante para nuestra vida moderna como este. Quizá la clave esté en tratar de encontrar un punto de equilibrio que permita el desarrollo de la industria, sin arruinar a unos usuarios que cada vez tienen más dificultades para financiar las nuevas tecnologías. Por lo tanto, responder a la pregunta de si estamos pagando demasiado por nuestros móviles no es tan fácil como parece.

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