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¿Estamos orgullosos de la justicia española?

Manel Mas
Manel Mas
Estudié contabilidad y economía, fui perito y profesor mercantil, ejercí de profesor en Alesco (Altos Estudios Comerciales) en Barcelona dando clases de contabilidad, cálculo y derecho mercantil.
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análisis

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Esta pegunta me la he planteado muchas veces desde que murió el dictador, pensando que mejoraría a partir de entonces. Confieso que desde entonces han sucedido muchas cosas y tengo dudas en cuanto a su mejoría. Primero se hizo la ley de reforma política (donde muchos procuradores votaron diciendo: sí por Franco), después una ley de amnistía la cual exoneraba de cualquier responsabilidad a los autores de detenciones, torturas e incluso de muertes a antiguos miembros de la dictadura, ley todavía vigente y que la considero vergonzosa.

Después llegó la Constitución que la gran mayoría votamos favorablemente confiando que se iniciaba una nueva etapa que, posteriormente se ha bautizado con el nombre de régimen del 78. Pasado cierto tiempo pocas cosas habían cambiado, desapareció el TOP y sus miembros pasaron a la Audiencia Nacional unos y al Supremo otros, recuerdo lo que dijo una periodista entonces: los mismos perros con diferentes collares.

La Constitución parecía coherente en algunos aspectos, hablaba de nacionalidades y regiones y, reconocía, sin nombrarlas, las diferentes lenguas existentes en España y que serían cooficiales en sus territorios una vez desarrollados y aprobados los diferentes estatutos de autonomía. Todo ello y aun sufriendo el terrorismo de ETA, daba la impresión que España iba camino de convertirse en una democracia europea y moderna hasta llegar al fatídico 23/F.

En aquella fecha se produjo un asalto en el Congreso de Diputados, perpetrado por la guardia civil, que mantuvo a la población en un estado de angustia, en València circulaban tanques por la calle y la carencia de información no ayudaba al mantenimiento de la calma. La aparición de Juan Carlos de madrugada por TVE dio cierta tranquilidad al personal a la espera de que el golpe de estado fracasara. Son todavía hoy en día muchos los interrogantes sobre la autoría de los hechos a causa de la ley de secretos oficiales existente, que impide desclasificar muchos documentos, pero de este tema ya hablaremos en otra ocasión.

Las consecuencias del fallido golpe de estado se vieron rápidamente, dio la impresión que determinados sectores no estaban muy de acuerdo con la forma política existente en España y consiguieron cambiarla, primero con la LOAPA y después con leyes y normas que, siendo de rango superior, anulaban y dejaban sin efecto leyes autonómicas invadiendo aquellas normativas que habían sido transferidas.

¿Mientras tanto como actuó la justicia? Para empezar, el Constitucional se cargó el Estatuto de Cataluña, de forma que el que se pactó entre el Parlament, las Cortes Generales y votado en referéndum por los catalanes ya no existe, lo cual es anticonstitucional según la carta magna. Todavía es hora que alguien explique cómo es que los artículos anulados son, exactamente, los mismos que en València y Andalucía son legales.

Este fue el inicio para comprobar que la justicia no era igual para todo el mundo, cosa que se confirmó con el trato dado al Emérito. Cuando algunos jueces indagaron sobre temas que no eran del agrado de la cúpula judicial, fueron apartados de la judicatura como es el caso de los jueces Garzón, Plasencia, Vidal o Silva entre otros.

¿Qué pasa cuando han sido los jueces los que han cometido algunas irregularidades? ¿Cómo se explica que Sandro Rosell estuviera dos años en prisión y una vez juzgado fue declarado inocente? ¿Quién reparará a Rosell por este tiempo privado de libertad? ¿La jueza que lo encarceló, ha recibido o recibirá algún tipo de sanción?

En las últimas semanas han salido a la luz varías noticias que afectan a miembros de la judicatura, la primera de ellas es la actual ministra de defensa, Margarita Robles, vean el video que circula por Internet.

No es el único caso, el actual presidente de Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes, ha sido denunciado por, supuestamente, tener 17 millones de euros en un paraíso fiscal. Pueden abrir esta dirección y leer todos los comentarios de él i otros supuestamente implicados

https://www.acodap.com/carlos-lesmes

No es el único caso, el juez del Supremo, Pablo Llarena, autor del sumario del procés y de las solicitudes de extradición contra los exiliados catalanes y que han fracasado todas hasta el momento, ha aparecido como titular único en una cuenta del VP Bank de OP Liechtenstein, siendo el beneficiario de 8 depósitos de 250.000 €, fechados en septiembre de 2020, por un total de 2.000.000 € según afirma la ACODAP.

¿Qué piensan ustedes, queridos lectores? ¿Es esta la justicia que esperábamos una vez acabada la dictadura y, en una supuesta democracia plena? Son muchos más los casos que se tambalean, pero si acaso, ya hablaremos en otra ocasión.

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3 COMENTARIOS

  1. Es evidente que no. Los chanchullos que ya conocemos deberían echarlos a casi todos de la profesión. Comenzando por Lesmes y compañía, creo que pocos se salvan de la corrupción y la prevaricación. Gracias a la extrema derecha, corrupta y necesitada de dominarlos «por detrás» no cumplen su constitución, la del régimen del 78. Uno de los últimos escándalos, el robo del acta SR. Rodríguez. Los juicios falsos sumarísimos contra los nacionalistas catalanes, eso, ya es criminal. La extorsión es digna de una película de gánster. Pero, como son catalanes, todo vale. En las alcantarillas del gobierno han cambiado la fisonomía de las ratas, ahora algunas llevan toga. El sr. presencia también lo considero toga manchada. Aunque diga alguna verdad, todas están manipuladas para esconder su miseria.

  2. Todas las democracias tienen defectos y la española no es una excepción. A pesar de todo, entre las 200 naciones del mundo España se encuentra entre los primeros 25 puestos, en democracia, libertades, estado de derecho, menor violencia de género, respeto a la diversidad sexual, economía etc.

    En cualquier otro país con menos derechos y libertades, los golpistas catalanes, que no olvidemos estuvieron al borde de llevarnos a una guerra civil, hubieran sido condenados a prisión de por vida. Aquí los defensores de los golpistas escriben en libertad loas sobre ellos.

    La democracia española es manifiestamente mejorable, pero es una paradoja, que quienes se quejan de sus defectos sean los amigos de los golpistas; los enemigos de la democracia.

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