Las manifestaciones de protesta por el asesinato del ciudadano negro George Floyd se han recrudecido durante la noche. Ya no es sólo Minneapolis, sino que en las principales ciudades del país norteamericano se han recrudecido los disturbios. Hasta en las mismas puertas de la Casa Blanca se han producido cargas policiales. Sin embargo, ¿dónde estaba Donald Trump? ¿Coordinando con los gobernadores las acciones necesarias para apaciguar a los manifestantes? No, el presidente de los Estados Unidos, mientras el país arde, se marchó a Cabo Cañaveral, en Florida, para disfrutar con el lanzamiento del cohete SpaceX, el primer lanzamiento con astronautas en suelo estadounidense desde hacía una década.

Este acontecimiento le ofreció a Trump la oportunidad de crear un escenario patriótico que deseaba para que la atención se desviara de los disturbios raciales y del desastre de gestión de lucha contra el coronavirus. Tras el lanzamiento del SpaceX, el presidente estadounidense dijo: «A medida que iniciamos una nueva era de exploración espacial, recordamos que Estados Unidos siempre está en el proceso de trascender grandes desafíos. Nada, ni siquiera la gravedad en sí misma, puede detener a los estadounidenses o detener a los Estados Unidos». Sólo faltó la música Hans Zimmer de fondo, pero sí que sonó «Rocket Man» de Elton John un minuto después del despegue.

Para seguir desviando la atención del pueblo americano, Trump describió la misión del SpaceX como una inspiración para los estadounidenses, como un momento de triunfo para el país. Todo ello, mientras cientos de miles de personas han muerto por coronavirus y los disturbios raciales se extienden por el país.

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