Ayer no podía escribir, tan solo leer e intentar procesar cuanto estaba pasando. Intentando procesar porqué en un denominado estado de derecho, se usa precisamente el derecho para pisotear las voluntades populares. Y creo que si hubiese sido Jhony 5, habría acabado en un cortocircuito. Porqué no puede procesarse.

En lo últimos días hemos visto como de manera completamente arbitraria, y argumentando que en su esfera más interna Turull, Forcadell, Romeva, Rull y Bassa debían entrar en prisión porque seguían siendo independentistas. De nada importó lo que dijo Turull en el debate de investidura. De nada importó que Bassa y Forcadell renunciaran a su acta de diputadas. De nada importó nada, porqué ese es el derecho que aplica quien se cree triunfador. La cara b de la cárcel es el exilio. Y ayer se sumó Marta Rovira al President Puigdemont y los Consellers Comín, Serret, Puig y Ponsatí así como a la diputada Gabriel.

Por eso, mucha gente en España debería abrir los ojos. Y debería abrirlos pues quien actúa en connivencia con el Ministerio Fiscal y el Juez Llarena es la ultraderecha de VOX. Un partido extraparlamentario que se vanagloria de encerrar a los líderes pacíficos de Catalunya y que precisamente en mi amada tierra tienen 0 votos. Se le llama venganza.

Y es que el despertar de la ultraderecha es grave, muy grave. Y no lo han hechos los independentistas catalanes, Pablo Iglesias, lo ha hecho la connivencia del Estado. Los nietos del franquismo campan a sus anchas por un estado deshecho que aún se sigue creyendo de derecho. En un estado en que se castiga más pensar que pegar, en que es más grave votar que robar. Una situación de regresión de derechos que a quienes lo vivieron les recuerda tiempos preconstitucionales, y a quienes no lo vivimos nos hace reafirmarnos en lo que no queremos para el presente y el futuro.

Llegados a este punto, es inconcebible que los partidos democráticos españoles no se levanten. No puedo entender que las reacciones de quienes dicen llamarse demócratas y progresistas se limiten a unos tuits. Estamos ante el recorte de derechos más grande jamás vivido en democracia que empezó con la ley mordaza y que si por PP y C’s fuera, se volvería a implantar la ley de vagos y maleantes y se prohibiría el derecho de manifestación, a excepción de aquellas que se pagan con autocares y bocadillos.

Ahora, ha sido el independentismo catalán quien sufre la brutal represión de la Monarquía española. Cuando crean que han acabado con nosotros (algo que nunca conseguirán) empezarán con los republicanos españoles. Porqué cuando el fantasma vuelve a la vida, acaba persiguiendo a todo el mundo, y tan solo la unión de demócratas libres bajo el manto de diferencias que tengamos, pero demócratas al fin y al cabo, nos rescatará de la conversión de este Estado Autoritario.

Y acabo diciendo que, en el actual estado de derecho, viendo cómo actúa el juez Llarena, este artículo podrá utilizarse contra mí, pues todo lo que hacemos, decimos y escribimos es susceptible a ser utilizado en nuestra contra.

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