Yolanda Díaz, vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social y el secretario de Empleo y Economía Social, Joaquín Pérez Rey, durante la presentación de la propuesta de reforma de las Políticas Activas de Empleo (PAE)

Está nervioso el circuito, y escupe a los coches fuera del asfalto, los hace vibrar de manera excesiva hasta romperse, mira con desconfianza a los pilotos que no conoce y tampoco parece muy interesado siquiera en aquellos a los que ya conoce.

Imola.

Circuito de Imola, poderoso como un animal vivo, quizás porque entre sus curvas míticas – Acque Minerali, Villeneuve, Tamburello- han encontrado vidas humanas su final muchas, demasiadas, veces.

Imola es grande en el mito como Nürburgring, un monumento al valor de seres humanos capaces de dejarse la vida en el camino que lleva a convertirse en leyenda.

Después de las primeras sesiones de entrenamientos libres parece que tan solo los Mercedes, los de siempre, no patinan demasiado ni sin escupidos de circuito con irreparable violencia. Los Mercedes… y Carlos Sainz, a quién quizá estén cuidando los dioses hoy en Imola.

Todos tenemos el corazón en la garganta, todos tenemos enormes ganas de ver la clasificación y la carrera.

¡Qué circuito fascinante!, Stephen King podría convertirlo perfectamente en el principal protagonista de una de sus novelas.

Tenemos los dedos cruzados y sudor en la mirada. Tenemos enormes ganas de que empiece la carrera, y también de que termine la carrera. Esto es vida, pura vida, nervios, emoción; en suma: esto es Fórmula1, la que nos hipnotiza y fascina.

Tigre Tigre.

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