Yo siempre he pensado que un cliente era quien pagaba por un producto, siempre que tuviera algún necesidad o gusto por el mismo. Nunca me quedó claro en lo bancario quién era quién. Por si acaso, la Banca ha reinventado durante el confinamiento pasado este concepto: antes nos buscaba y ofrecía beneficios por tener nuestro dinero, para poder efectuar inversiones, hacer préstamos y cobrar intereses u obtener generosos réditos moviendo el dinero por todos lados, se suponía que con unas ciertas garantías.

Pues no, ahora usted trabaja, a usted le obligan a operar a través de la Banca (cada vez más, el dinero está en vía de extinción) y usted guarda su poco o menos poco dinero en esa Banca que hará con él lo que dijimos arriba… pues usted ha de pagarles para más inri ¡por ganar arriesgando un dinero que no les pertenece! Porque si algo quedó claro en la crisis anterior es que si lo pierden ¡lo volvemos a poner entre todos!

Éstos sí que son peligrosos comunistas, fíjense: se apropian de toda excrecencia dineraria por igual, el beneficio de los demás es comunal para ellos, para ellos son comunales las pérdidas, sólo se olvidan de compartir cuando ganan vía buchaca directa. No conocen el fracaso empresarial, maravilla.

Sí, ya lo sé, últimamente les ha ido peor, pero ¿dónde están esos miles de millones de euros de beneficios que durante años nos arrojaban a la cara cada curso, alardeando de gestión? ¿No existe legalmente ninguna clase de responsabilidad civil para estas empresas grandes? Porque una “Pyme” por mal que lo pase pierde y pierde, y punto, ¿se imaginan a una panadería cobrando la entrada para comprar el pan porque ha perdido clientes y así mantener los ingresos? Este “por nada” ¿no debería parecernos más que abusivo? No sólo eso, sino que en un regimen de competencia real perdería al resto de los clientes: salvo que el Estado fuera su salvaguarda. Liberalismo ¿dónde estás?

Qué contraste la autónoma que ha dejado de tener ingresos durante meses y ahora se está partiendo lo cuernos para generarlos (las cifras de posibles cierres a final de año aterran). Estos ingenieros financieros repletos de títulos bilingües han hallado la fórmula mágica: cobro a la gente que me pone el capital en las manos cuando mi gestión no rinde, es decir, en vez de asumir responsabilidades: ni expongo los beneficios previos ni modero gastos (sueldos, primas…), exprimo al cliente (aunque en realidad son ellos los que necesitan nuestro producto, ellos deberían ser los “clientes” que pagaran), reestructuro las oficinas, fusiono y despido o prejubilo, dejo de dar servicios ¡a quienes tienen cuentas con su dinero! en la mayor parte de las poblaciones pequeñas y así el balance me sale igual que si las circunstancias hubieran sido favorables… ¡tócate los cojones! Qué daño hacen algunas universidades.

Cobrar por una cuenta 120 ó 240 euros al año es un dineral que va chocar en la frente de los desgraciados otra vez, eso es una fortuna para aquéllos cuyos ingresos son poco más… y no nos engañemos con las fidelizaciones porque sólo las disfrutarán quienes tengan varias nóminas, planes, ahorros, seguros… ¡No hay derecho! ¡Es un crimen! ¡Un atraco indignante porque se hace con la connivencia de los Poderes Públicos!

Si de verdad tuviéramos un Gobierno de izquierdas, en vez de permitir fusiones y condonar nuestro dinero inyectado para suplir sus escandolosas inversiones fallidas, erigiría una Banca Pública donde, al menos, pudieran tener cobijo de esta patulea de usureros quienes por renta, edad o decisión autónoma quisiéramos dejar de entregar nuestro dinero a ladrones de guante blancorroto haciendo revertir algo al Estado de todos. Y de paso los investigaría por posición de abuso, y si pudiera los procesaría penalmente, porque… precisamente ahora: ¡Menos deberían!

Mi padre es un jubilado con 80 años, de los que no entienden que se pueda tener el dinero en las tarjetas… y hace su cola a final de mes para retirar la pensión y medio vivir, seguro que cree que en la oficina hay un cajoncito con sus poquitos posibles. Después de limitarle el número de sucursales y trabajadores generándole toda clase de incomodidades (y multiplicando los riesgos de contagio que supuestamente lo justifican), después de obligarle a acudir entre las 9 y las 11 de la mañana en horario limitado ¡para sacar lo que es de su propiedad!, encima ¿le van a cobrar 2 euros por someterse cada vez (y añadan otras operaciones)?

He pasado la tarde esperando una pirueta legal que nos diera vidilla, por ejemplo la sorpresa de que Abascal ofreciera la Presidencia a Casado en su Moción de Censura y al atardecer nos gobernaran como en Andalucía: VOX, PP y Cs, pero qué va; esto es aburrido, porque estos cómplices de los banqueros no aspiran a gobernar sino a mamar de lo que caiga y según cuándo y con quién, me jode decirlo pero es que la sensación de impunidad que toda esta casta, sí, casta, transmiten es desesperanzante.

Yo no soy periodista. Soy opinador, a usted que duda de mis conocimientos de economía le propongo explicar a cualquier abuela que por prestar(le) (ella) su dinero encima ha de pagar(le) (ella), eso sí: si fuera quien se lo pidiera (ella), usted le cobraría con una compleja fórmula para que pareciera llevarse un 3% de interés cuando en realidad es un 17%. Seguro que sus másteres financieros lo conseguirán. Yo sólo transmito lo que percibo en el rostro estupefacto de la ciudadanía, mientras usted hace la teoría para que los financieros y los políticos justifiquen sus iniquidades. Cualquier conocimiento se tuerce tanto como queramos, nada hay verdadero; la codicia y la maldad, empero: sí son constatables.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

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