Las finanzas como ayuda y compañera de batalla en la lucha por salvar el medioambiente. Eso es lo que busca el grupo de activistas del sector económico europeo que han creado la asociación Finance Watch. Y predican con el ejemplo, desde luego, con charlas, propuestas e iniciativas como la que han llevado a cabo esta semana.

“Los firmantes reclaman “un cambio radical de flujos financieros hacia una transición energética baja en carbono y socialmente justa”

Un centenar de académicos y más de medio centenar de asociaciones europeas coordinadas por Finance Watch hicieron llegar ayer una carta a la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, en la que la instaban a que actuase “de inmediato” en la lucha contra el cambio climático. En la misiva, estos especialistas del sector financiero pedían a Lagarde que el BCE deje de comprar activos “de empresas involucradas en industrias intensivas en carbono y relacionadas con combustibles fósiles”. Por el contrario, reclamaban a la presidenta de la entidad europea que se apueste por las operaciones de expansión y refinanciación en inversiones verdes.

La carta ha sido publicada por los principales diarios de toda Europa, y en ella se alerta sobre la urgencia de aplicar “medidas contundentes de mitigación”, o de lo contrario, los riesgos físicos relacionados con el cambio climático “podrían ocasionar pérdidas de hasta 24 billones de dólares en los activos financieros mundiales”. Para luchar contra ese futuro dramático, los firmantes reclaman “un cambio radical de flujos financieros hacia una transición energética baja en carbono y socialmente justa, y esto difícilmente es posible sin que los bancos centrales redirijan activamente el sistema financiero en la dirección correcta”.

Mientras la carta se hacía pública ayer, Lagarde anunciaba en el Parlamento Europeo que su revisión de la estrategia del Banco Central Europeo supondrá “una oportunidad para reflexionar sobre cómo abordar la sostenibilidad en la política monetaria”.

Reproducimos a continuación la carta íntegra:

El BCE tiene que actuar de inmediato para frenar el cambio climático

Estimada Christine Lagarde,

Como nueva Presidenta del Banco Central Europeo, usted se enfrenta a muchos desafíos en los próximos años, pero el más crucial de todos es determinar de qué modo actuará el BCE para luchar contra el cambio climático y acelerar la transición hacia una economía libre en carbono. Durante su intervención ante el Parlamento Europeo, usted se comprometió acertadamente a que el BCE sitúe la protección del medio ambiente en el centro de los cometidos que le conciernen”. Como académicos, líderes de la sociedad civil y ciudadanos profundamente preocupados por el cambio climático, estamos convencidos de que la institución financiera más poderosa de Europa no puede permanecer pasiva mientras somos testigos de una creciente crisis medioambiental.

El cambio climático no solo pone en peligro procesos vitales, también amenaza la estabilidad, la economía y el empleo. Se ha estimado que si no se aplican medidas contundentes de mitigación, los riesgos físicos relacionados con el cambio climático podrían ocasionar pérdidas de hasta 24 billones de dólares del valor de los activos financieros mundiales. Por todas esas razones, necesitamos un cambio radical de flujos financieros hacia una transición energética baja en carbono y socialmente justa, y esto difícilmente es posible sin que los bancos centrales redirijan activamente el sistema financiero en la dirección correcta. Esto no solo hará que nuestra economía sea más sostenible, sino que facilitará la creación de empleo en sectores menos intensivos en carbono.

Sabemos que este tema se está discutiendo en muchos de los bancos centrales miembros de la “Red para la ecologización del sistema financiero”, incluido el BCE. Pero el proceso está siendo muy lento y estamos perdiendo tiempo. No podemos esperar años para estudiar los riesgos financieros involucrados a largo plazo; los bancos centrales deben usar todas las herramientas a su disposición para prevenir de manera proactiva estos riesgos. En ese sentido, es particularmente llamativo.

que el BCE, en nombre de la neutralidad del mercado, sigue comprando activos de forma masiva de empresas involucradas en industrias intensivas en carbono y relacionadas con combustibles fósiles. Si el BCE está realmente preocupado por los riesgos relacionados con el clima, debe reconocer que su actual política monetaria es parte del problema y está reforzando un status quo peligroso. 

Sin más demora, el BCE debería comprometerse a eliminar gradualmente activos intensivos en carbono de sus carteras, comenzando con la desinversión inmediata en activos relacionados con el carbón. Sin esperar al desarrollo de la “taxonomía verde” por parte de la Comisión Europea, los criterios de impacto climático deberían usarse para evaluar todos los activos actualmente dispuestos para operaciones monetarias.

Como ha demostrado la respuesta de emergencia a la última crisis financiera, los bancos centrales no carecen de imaginación cuando la situación lo exige. Bajo su liderazgo, el BCE podría desplegar un ingenio similar para abordar las amenazas que plantea el cambio climático; por rediseñar las operaciones de “expansión cuantitativa” o refinanciar operaciones que aseguren una inversión en la contribución a la transición verde.

Inevitablemente se tendrá que enfrentar a la resistencia ideológica de quienes piensan que los bancos centrales deberían dejar a otros las políticas climáticas y permanecer en el mercado de forma “neutral”. Pero es el momento de revisar este principio. Si uno está de acuerdo con Nicholas Stern en que “el cambio climático es el resultado de la mayor falla del mercado que el mundo ha visto”, entonces la idea de que la política monetaria debería simplemente reflejar el mercado equivale a agregar una falla regulatoria más del propio mercado.

Por otro lado, también encontrará un fuerte apoyo político ante una acción decidida. La lucha contra el cambio climático es un importante objetivo político de la UE y, como tal, se ajusta a su mandato tal y como lo define el artículo 127 del Tratado Fundacional de la Unión Europea. Esto ha sido confirmado en varias ocasiones por el Parlamento Europeo. Además, el BCE como institución de la UE está legalmente concernida por el Acuerdo por el clima de París. Y si alberga alguna duda sobre este punto en el futuro, puede confiar en que el Parlamento Europeo –ante el que el BCE rinde cuentas- proporcione mayor claridad y orientación sobre el papel que el BCE debe jugar dentro de la estrategia climática general de la UE.

Si usted cumple su promesa de poner al BCE a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, puede contar con nuestro apoyo para contribuir al debate de manera constructiva y democrática. Le deseamos buena suerte y éxito.

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