España se enfrenta a los rebrotes con el temor de una segunda ola de COVID-19. Sanidad admite su nerviosismo por los nuevos brotes -más de 350 desde el fin de la desescalada, de los que 281 permanecen activos-, y el Ministerio no descarta que el país se encuentre ya en una segunda oleada. Sin embargo, no hay urgencias ni UVIS saturadas

El más perjudicado, el sector del turismo, que ve cómo muchas reservas se cancelan por miedo a que una nueva política de aislamiento nos pille fuera del hogar.

Desde que acabó el estado de alarma el pasado 21 de junio y España entró de lleno en la nueva normalidad, lascompetencias para tomar medidas a la hora de frenar la expansión de la enfermedad dependen de las comunidades autónomas, y algunas ya han aplicado distintas fórmulas. 

No hay urgencias ni UCIs saturadas

Por ejemplo, la Generalitat de Cataluña fue la primera en implantar la obligatoriedad del uso de la mascarilla en cualquier espacio aunque se pudiera respetar la distancia de seguridad, y el resto de regiones la siguieron unos días después aprobando decretos al respecto -salvo Canarias y la Comunidad de Madrid-.Así, los gobiernos autonómicos han recurrido a disposiciones contempladas en el plan de la desescalada nacional en los casos en los que la situación podía poner en riesgo a parte de la ciudadanía. En caso de que no fueran suficientes, han ratificado a través de los jueces formulaciones como el confinamiento, incluido el ‘quirúrgico

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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