Trump no puede con España. Al menos su político nacionalista para que los dólares no se inviertan en Europa apenas le ha rozado. Nuestro país es el quinto de los desarrollados que atrajo más capital para crear empresas o para invertir en filiales.

La política nacionalista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no solo enturbia los flujos comerciales en el mundo sino que ha tenido un impacto muy relevante en los flujos de inversión directa en los países desarrollados, según el último Informe sobre las Inversiones en el Mundo publicado ayer por la UNCTAD (siglas en inglés de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo).

Las entradas de dinero foráneo para inversión directa (aquella que va dirigida a la creación o el desarrollo de empresas) a las economías desarrolladas cayeron un 27% el año pasado, siendo el tercer año consecutivo de descenso, cifrándose en 557.000 millones de dólares, el nivel más desde 2004. La caída del año pasado se debió principalmente a las ventajas fiscales que concedió el gobierno de Trump a las empresas estadounidenses para repatriar beneficios que estaban colocados en otros países y en gran medida en paraísos fiscales.

El informe destaca, sin embargo, que este descenso se produjo a pesar del récord que alcanzaron las fusiones y adquisiciones transfronterizas protagonizadas por las multinacionales estadounidenses. Un contraste por consiguiente entre la política nacionalista de la Administración estadounidense y la de conquista exterior de las multinacionales de la superpotencia.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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