In memoriam Frank Zappa, 4-12-93

Creo que no tiene sentido ser historiador sin ser un buen observador del presente. De lo contrario, se es un buen contador de “historias”, lo cual no está mal como género literario, pero sólo ayudaremos a construir leyendas, por otra parte método harto repetido en nuestros libros de texto conformadores de la doctrina oficial de esa mentira llamada España (Francia, Portugal o lo que fuere…).

Analizar la labor del Gobierno hogaño da lo suyo, no creo que tengamos a los gobernantes más capaces que pudiéramos conseguir. Estamos viendo venir la crisis gigantesca de la pandemia y hablamos de los mayores presupuestos sociales… sin reformas estructurales reales, a mí me vuelve a oler a “brotes verdes”. Mala cosa. Todo esto acompañado por detalles muy torpes como querer a volver a sacar otra Ley Orgánica para la enseñanza sabiendo que su recorrido va a ser el mismo que el de las anteriores, o con una política inmigratoria que apenas se distingue de las previas (salvo algún tirito en las fronteras), etc.

Pero revelador es el papel de nuestra oposición reactiva; algunos sectores de los sufridores del terror de ETA ya se han quejado, porque reavivar la contraposición entre víctimas y verdugos cuando ya no hay atentados ni organización que los sustente puede ser rentable electoralmente, para captar los votos extremistas que se van al fascismo evidente, pero es enfrentar intestinamente al mundo independentista: por un lado quienes jamás usarían la violencia para sus legítimos objetivos y por otro quienes están deseando ser afrentados para justificarse volver a ella… destruyen el trabajo de décadas de quienes legítimamente pueden pensar como les dé la gana pero ha conseguido (no sólo ellos, aclaro) que ETA no exista en activo.

Es la misma técnica empleada con el independentismo catalán, contra el que no han hecho en realidad nada efectivo, sino (como buenos metemierdas de colegio) clasificar al resto de España en “de verdad ‘versus’ bambis ingenuos”. La misma que genera toda esa mierda de abueletes militares dispuestos a “bromear” sobre fusilar a veintiséis millones de habitantes de este Estado para acabar con los problemas todos… miren, el objetivo es que los militares que no se identifiquen con esa postura ultra: si contestan, serán respondidos; y si no lo hacen, serán atacados por cobardes o colaboradores.

No me preocupa el Ejército, sino la extrema claridad de ideas que sitúa en el lugar de los equivocados a todos los demás. La derecha española (y en esto coincide con el PSOE, y los demás van al rebufo, lástima…) ha abandonado todo esbozo político y se dedica a programar actividades diarias que ayuden a justificar sus salarios y sus formas de vida; como buenos reaccionarios: nada aportan y todo les parece mal desde el tono displicente que les da tener la razón milenaria de la Verdad absoluta. No dan chance alguna: desde la ropa al acento, los peinados, el género o el pelo de la dehesa, las costumbres, todo lo valoran no diciendo lo que piensan sino desde el estrado de quienes tienen la razón grande y única y libre, por lo que no importa qué se haga: lo minarán por sistema.

Están dividiendo a España. La ideología no divide, ser liberal o marxista no es una dicotomía insalvable, cabe el debate y el respeto a las Leyes, con perspectivas opuestas. Eso sería lo deseable. La izquierda democrática no divide, se equivoca pero no condena; el conservadurismo capitalista tampoco, sabe que la negociación es la clave de la estabilidad. Pero España tiene este cáncer que la devora desde hace siglos: está la realidad y está esa España ficta, legendaria, que sobrevive elevada en los hombros un tradicionalismo a su vez apoyado en la falta de una Cultura laica y racionalista, una ficción que necesita creerse a sí misma alterando la percepción de lo diario hasta convertirse en la diosa de un mito, huyendo de la imagen auténtica que el espejo nos devuelve.

Esta payasada, en el sentido peor del término, ya nos ha ocurrido: es vergonzosa y propia de débiles “pensadores”, pero es una ridiculez que mina la convivencia, es una podre que señala a victimas propiciatorias para conseguir soluciones eternas, es un estilete que trepana y saja en busca de la eterna paz generando el guerreo de quienes, llegará el momento, hagamos lo que hiciéremos habremos de ser interpretados como hostiles… será la locura de quienes interpretan a los contrarios como enemigos.

Llevo años pensando que este comportamiento estúpido y sin dos ideas organizadas desembocó en la Guerra Civil, o en la Mundial afuera… Tanto estudiar y analizar para descubrir que el ser humano simplemente es idiota y malo. Prefiero la paz, por favor.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

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