Las elecciones del próximo mes de noviembre costarán a los españoles 140 millones de euros en gastos derivados de tramitación del voto a distancia, avisos a los miembros de las mesas electorales y propaganda electoral. Pero el dato más relevante que pone de manifiesto el despilfarro al que están llegando nuestros políticos con su obsesión enfermiza de llevarnos a las urnas cada año es el siguiente: los cuatro comicios celebrados entre 2015 y 2019 han costado a los bolsillos de los españoles más de 540 millones de euros. Solo en las pasadas elecciones generales trabajaron en la maquinaria electoral 180.114 personas, lo que supuso un gasto de organización de 20 millones, según cifras oficiales.

Uno de los factores importantes que jugarán en esta nueva cita electoral será el grado de indignación de la ciudadanía con aquellos que no han sabido ponerse de acuerdo para la formación de un Gobierno en España. La desafección, la indignación y la rabia contra el sistema empiezan a calar de nuevo en la sociedad española y algunos analistas prevén una fuerte abstención como castigo. El destino caprichoso ha querido además que esta vez los mítines y actos de propaganda electoral comiencen el 31 de octubre, noche de Halloween, todo un sarcasmo para aquellos que opinan que la clase política española, con su incompetencia y falta de sensibilidad con un país que sigue atravesando por una grave crisis económica, se está riendo del pueblo.

Los datos resultan abrumadores. Los 540 millones de euros que nuestro país ha dilapidado en las cuatro últimas fallidas elecciones contrastan con las desoladoras estadísticas del paro (el número total de desempleados en España se situó en 3.065.804 personas en el mes de agosto, lo que supone un 1,81% más respecto al mes anterior, es decir, 54.371 desempleados) o la desigualdad, un capítulo negro en el que seguimos a la cabeza de la Unión Europea, ya que según el INE sufrimos una tasa de riesgo de pobreza y exclusión social del 26,1%, ascendiendo la pobreza infantil al 29,5%.

A nadie se le escapa que el país no está para alegrías ni estipendios superfluos, pero aun así nos llevan a nuevas elecciones queramos o no. En las generales del pasado mes de abril votar le costó a cada español 2,97 euros −3,76 euros por elector una vez descontados los ciudadanos que no tienen derecho al sufragio−. Y luego hay otro dato revelador. En la fracasada XIII Legislatura, tras 146 raquíticos días en los que la producción legislativa ha sido prácticamente nula, sus señorías no han sido capaces de sacar adelante ni una sola ley, la actividad parlamentaria se ha reducido a solo 14 sesiones plenarias y el gasto total interno del Parlamento se ha disparado. El coste en sueldos de diputados, subvenciones a grupos políticos, dietas por viaje y material como ordenadores etcétera ha ascendido a 23,8 millones de euros. “En concreto, la mayor partida ha ido dedicada a los sueldos de los diputados, que han seguido cobrando con un coste de 16,28 millones de euros. La siguiente partida que más gasto ha supuesto es la de ayudas a los partidos (6,5 millones). Por último, el otro millón se divide entre el contrato de ipads para los diputados y viajes de los parlamentarios”, asegura la cadena de televisión La Sexta.

Según publica Diario16, la situación ha indignado a la ciudadanía, que ha puesto en marcha una iniciativa particular de recogida de firmas en el portal change.org para reclamar que los diputados no cobren su sueldo y renuncien a la indemnización que les corresponde por la disolución del Parlamento. La web lleva recogidas más de 320.000 firmas en menos de 24 horas, una vez que se ha conocido que los españoles deberán votar de nuevo el próximo 10 de noviembre.

“En cuatro años, cuatro elecciones. Un año más, 350 diputados han decidido dedicar la vuelta de sus vacaciones a reírse de 46 millones de españoles”. Así comienza el texto firmado por Txerra Par que está causando furor en las redes bajo el lema “No curras, no cobras”. Añade que “ayer, Pedro Sánchez, demostrando una capacidad sobrehumana para evitar que se le cayera la cara de vergüenza, comunicó a España entera que volveremos a elecciones ante su incapacidad para llegar a un acuerdo con ningún partido político”.

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