• ¡Habrase visto tamaña ignominia!
  • ¡Ya no respetan nada, por dios!

A Alfonso Varón se le iba hinchando la vena cava superior conforme soltaba improperios y se acordaba de la madre, del padre y de todos los familiares del autor o autores de la pancarta que colgaba a la entrada del recito ferial en la que podía leerse “Alfonso Varón, fulero, putero y ladrón”.

Ninguno de los adjetivos expuestos en esa pancarta estaban errados. Alfonso, un tipo sin escrúpulos, de estatura más bien conservadora, barriga prominente y esa mirada que tienen los tipos zafios con dinero que saben que no son queridos pero que son capaces de abrir cualquier puerta con su billetera, era persona, para quién le conocía, de poco fiar (de esos con lo que haces una vez un negocio y nunca más), de los que arreglan siempre los asuntos en un lupanar o contratando chicas jóvenes dispuestas a todo por unos cuantos miles de euros y sobre todo un indecente “empresario” que había dejado en la ruina a muchas parejas de la zona vendiéndoles un piso, sobre plano, que jamás llegó a construirse porque la cooperativa que montó el fulano, acabó en la ruina. Todo el mundo fue consciente de quién se llevó el dinero, pero la justicia no tomó cartas en el asunto ya que Alfonso, en su papel de administrador, únicamente ejecutaba aquellas ordenes que los propios socios, engañados por él, tomaban erróneamente en asambleas. Esas decisiones siempre partían de él, pero supo cubrirse las espaldas para no acabar en la cárcel.

Las malas praxis acompañaban siempre al empresario tres veces condecorado por la Cámara de Comercio local. Implicado también, como comercial de seguros, en la venta de un producto maravilloso que, según sus propias palabras de fulero, te metía dinero en el colchón mientras dormías y te asegurabas que si te pasaba algo tu familia quedaría cubierta. Todo fue como la seda al principio. El gran empresario Alfonso, pagaba puntualmente y en mayor cantidad a lo acordado, los beneficios de invertir el capital adquirido en atractivos fondos de rentabilidad asegurada. El problema comenzó cuando murió uno de los clientes y los familiares quisieron rescatar el capital para poder pagar el entierro. Alfonso les fue dando largas, diciendo que habían firmado un plazo y que si lo rescataban antes, deberían devolver todo lo que les había entregado en rentabilidad. La pobre viuda, aceptó que le detrajera esa parte pero insistía en que le devolviera el capital. Cuando Alfonso ya no pudo dar más excusas, no le quedó otro remedio que devolver lo que le habían solicitado. Pero se quedó en la mitad del capital invertido. La pérdida era tan notable, que se fue corriendo la voz. Todo el mundo quiso recuperar su dinero y la empresa de Alfonso, nuevamente quebró. Nada pudieron hacer contra él. Había creado una Sociedad Anónima. Él sólo era nuevamente el administrador. Cada familia, en le momento que le entregaba el dinero, firmaba un papel en el que adquiría una serie de acciones de la empresa. Así que en realidad les estaba haciendo partícipes de un negocio piramidal del que él sólo era uno más pero con un jugoso salario como administrador.

Así pues, la gente de su entorno, cansada de que el tipo constantemente saliera indemne de sus trapicheos, de acudir a una justicia que siempre le daba la razón (ya se cuidaba él de que así fuera) tomó la opción de que, al menos, no volviera a engañar a nadie más.

Alfonso había montado el stand más grande y más atractivo visualmente en la Feria Internacional que se celebraba todos los años en el pueblo cabecera de la comarca. Allí, ahora vendía paquetes de lujosas vacaciones a precios sin competencia. El negocio consistía nuevamente en que tu entregabas una cantidad de dinero mensual con el que pagabas quince días de vacaciones en lujosos hoteles de cinco estrellas en lugares tan exóticos como Malibú, las Seychelles o Las Islas Vírgenes. Cuantos más meses cotizaras, más días de vacaciones. Si llegado el momento no querías disfrutar de las mismas o sólo querías “gastar” unos pocos días de los acumulados, ponías a la venta el resto y no solo recuperabas el dinero, aseguraba, sino que te saldrían las vacaciones gratis. El secreto, según él estaba en comprar grandes paquetes en el mes de noviembre para el verano siguiente, que son mucho más baratos. Llegado el mes de junio, el alza de precios aseguraría la ganancia. De nuevo, firmabas la compra del paquete y una cláusula en la que asegurabas que te habían informado del posible fiasco del negocio y que exonerabas a la empresa Viajes De Lujo, SA de cualquier responsabilidad.

Lo que a Alfonso Varón le molestó, en el momento de acercarse a la feria y divisar la pancarta, no fue lo que en ella se decía sino que todo el mundo que no supiera de sus andanzas se preguntara a qué venía aquella pancarta y que había de cierto en ella. Porque lo que en realidad le preocupaba era no poder seguir con sus chanchullos.

La rabia venía por la imposibilidad de retirar la pancarta inmediatamente, ya que había sido colocada por una grúa en un lugar inaccesible.

 


 

Escrache

 

El diccionario dice que en Argentina, dónde nació el escrache como último intento de denunciar a los genocidas que fueron indultados por Menem, se define como la “acción intimidatoria que realizan los ciudadanos contra personas del ámbito politico, administrativo o militar, que consiste en dar difusión, ante los domicilios particulares de estas o en cualquier lugar público donde se las identifique, a los abusos cometidos durante su gestión”.

¿Qué es lo que en realidad molesta de un escrache? Lo que en realidad molesta de este tipo de algarabía ruidosa en el que nunca hay violencia (si no es otra cosa) es que te saquen los colores y que te dejen en evidencia.

En esta coyuntura de miseria social en la que nos encontramos, dónde los hipócritas, los cínicos, los indecentes, los mentirosos, … son la élite a salvaguardar, no hay lugar para la justicia (salvo los creyentes que apelan a la divina). El sentimiento de indefensión de tanta gente es tan grande, que el único recurso que le queda al pueblo es el de la pataleta. Porque al final, el escrache no es otra cosa que intentar, a través de dejar en evidencia, que el o los personajes en cuestión, obtengan una milésima parte de la dosis medicinal que el pueblo llano recibe, no una vez al año, no un ratito de quince minutos en 8.760 horas de computo anual, sino todos los días, a todas las horas y durante toda su vida.

Durante los últimos años del gobierno del Partido Popular en la capital madrileña, estuve participando en una algarabía ruidosa, realizada durante el acto de presentación del pregón de las fiestas de Barajas. En ella, intentábamos dejar claro nuestro absoluto rechazo a la entonces Concejala del Distrito de Barajas. Una persona que siempre se significó por su intolerancia, su soberbia, su impunidad para hacer y deshacer y para tratar mal a determinados colectivos con los que, a pesar de ser portavoces de una parte del barrio, jamás quiso debatir. Todo surgió de la necesidad de hacer algo ante la injusticia del cierre de las Urgencias del Distrito, (un barrio con más población que Ávila, Segovia, Soria o Teruel, debe recorrer a partir de las ocho de la tarde, diez o quince kilómetros hasta el Ramón y Cajal, para que le curen una herida). Los dirigentes de ese partido que llevó a nuestro país a la quiebra económica y a la ruina moral y social, se negaron en todo momento siquiera a recibir a colectivos como médicos y enfermeras o asociaciones de vecinos que reclamaban justicia sanitaria para los vecinos del barrio más desfavorecidos (ancianos y personas sin coche).

La medida, por supuesto, no sirvió para devolver la apertura nocturna de las Urgencias al barrio, pero algo de daño debía de hacerles cuando en más de una ocasión, alguno de los peperos invitados, se dirigió a nosotros con gesticulaciones soeces desde el escenario.

La prensa del régimen se ha revuelto estos días por lo sucedido en la Pradera de San Isidro en Madrid, dónde unos tipos que van en busca del voto, (únicamente se pasean por la pradera con ese fin), son abucheados por componentes de la PAH. Es curioso que quién solicita la confianza pidiéndote el voto, no esté dispuesto a escuchar lo que el paisano tiene que decirles. La PAH y otros colectivos, presentaron en 2017 cerca de 80.000 firmas para la tramitación de una ley por iniciativa popular de vivienda en la Asamblea de Madrid. La tramitación fue rechazada con los votos de PP y Ciudadanos. Además de otros intentos de diálogo, siempre con los mismos componentes y el mismo resultado, el 9 de abril pasado, como consecuencia del resultado electoral del 26 de Marzo y el fin de la legislatura en la Asamblea de Madrid y las elecciones del 26 de Mayo, estos colectivos intentaron, de nuevo, acercar posturas con los partidos políticos para la confección futura de esa ley de Vivienda de la que la CAM carece. Nuevamente PP y Ciudadanos, se mostraron no solo reacios a la ley sino que ni siquiera quisieron recibirlos. Vistos los antecedentes, ¿fue necesario el escrache? Más que necesario creo que era obligatorio. Si vas a recoger votos lo mínimo que puedes hacer es aguantar el parecer de tus posibles votantes. Y no. No fue un escrache contra Begoña Villacís, que como su jefe falangista siempre son el muerto en el entierro ajeno, los novios en la boda de otros y los niños en el bautizo.

En realidad, cuando ves como diferentes personajes mediáticos que viven de la manipulación y del sesgo informativo, se postulan en contra de este tipo de reivindicaciones (algunos de forma incontenible y violenta) tienes claro que lo que están es poniéndose la venda antes de la herida. Porque ellos siempre tienen la carta de poder hablar sin cortapisas en sus medios, y decir lo que quieran aunque sea mentira. Siempre tienen la venganza de cortar a unos y dejar hablar a otros, o de darle la vuelta a los argumentos de unos para intentar dejarles en evidencia, mientras se sesgan y manipulan sus declaraciones. Lo que en realidad están haciendo cuando se posicionan con tanto vigor contra los escraches es intentar dar el mensaje de que ellos no pueden ser cuestionados por la calle aunque la gente sepa a ciencia cierta lo que están haciendo y la manipulación que están ejecutando. Aunque el pueblo no tiene el poder de dirigirse a los medios y que éstos les publiciten., están dando el aviso de callar y otorgar. Y aunque estas acciones pacíficas estén “reconocidas” por el Tribunal Supremo, están, como en tantos otros temas, salvaguardando sus intereses.

Los medios de manipulación y contaminación ideológica en su hipocresía supina, han manipulado el hecho enfatizando el embarazo de Villacís. Obviando que el acto no iba destinado a ella en particular sino a todos aquellos que se han opuesto a la ley de vivienda. Sin embargo olvidan el trato indecente que, casi todos los días el daño, reciben decenas de personas que son obligadas violentamente a abandonar sus hogares porque un político de turno, en su sordidez más indecente, vendió las viviendas que pagamos todos con nuestros impuestos, al fondo buitre dónde trabajaba su hijo, y éste subió los alquileres hasta hacer imposible el pago con los salarios de miseria actuales. Olvidan que entre los desahuciados hay mujeres embarazadas que son tratadas violentamente en el desalojo. Olvidan a los cientos de niños pequeños que tienen que ver como sus padres son golpeados mientras les sacan arrastras de sus casas. Olvidan a los ancianos que dejan en la calle sin ningún tipo de recurso y que mueren en poco tiempo de tristeza. Olvidan a aquellos que no pueden soportar quedarse sin casa y acaban arrojándose al vacío para no tener que enfrentarse a un desahucio. ¿Quién sufre más, toda esta gente que diariamente se queda en la calle por el desinterés y la inmoralidad del político de turno o el político que, rodeado de policía y de seguridad, tiene que escuchar abucheos y algarabía contra sus actuaciones?

Están creando un mundo inhumano y llenando a la gente de ira constreñida. Una ira que, como las gotas que caen en un vaso, se van acumulando y que al final estallan. Y desde luego no es lo mismo que estalle un vaso de 250 ml que un depósito de 50.000 litros. Si impides que la gente pueda despacharse a gusto, si obvias constantemente su opinión, si además trabajas en contra de sus intereses y te ríes de ellos y te crees intocable, tarde o temprano, acabarás recibiendo aquello que no deseas.

Algunos políticos se creen por encima del bien y del mal, sentados en sus irreductibles almenas desde las que se sienten intocables.

Algunos juntaletras que aprendieron periodismo jugando al Mus en la cafetería de la facultad, se creen con el poder de defenestrar políticos, de adoctrinar bajo su inmoralidad y de manipular y sesgar en función de su pensamiento político o del interés económico de su empresa.

Y en mi pueblo, dicen que a todo cerdo le llega su San Martín.

Cuando eso pasa, son los primeros en pedir ayuda. Entonces, es el tiempo de decirles que quién cría cuervos,….

Salud, feminismo, república y más escuelas (públicas y laicas).

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Pasé tarde por la universidad. De niño, soñaba con ser escritor o periodista. Ahora, tal y como está la profesión periodística prefiero ser un cuentista y un alma libre. En mi juventud jugué a ser comunista en un partido encorsetado que me hizo huir demasiado pronto. Militante comprometido durante veinticinco años en CC.OO, acabé aborreciendo el servilismo, la incoherencia y los caprichos de los fondos de formación. Siempre he sido un militante de lo social, sin formación. Tengo el defecto de no casarme con nadie y de decir las cosas tal y como las siento. Y como nunca he tenido la tentación de creerme infalible, nunca doy información. Sólo opinión. Si me equivoco rectifico. Soy un autodidacta de la vida y un eterno aprendiz de casi todo.

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