Yo, la verdad, es que no lo entiendo, a ver, razonen conmigo.

Por un lado, a bombo y platillo se publica que el “no” al independentismo supera el 50% en el análisis del CEO. Todos los “plumillas” pontifican que la “locura catalana” está en caída libre; pero asimismo nadie valora que el independentismo puro y duro, va a tener más diputados al Parlament que nunca, que su desgaste, a pesar de la persecución judicial, policial, política y, sobretodo mediática, es nulo. De eso, de ese fracaso, nadie escribe una línea.

De la misma forma y manera, se crucificó al Sr. Otegui, a quien no conozco y con quien no comparto ideología alguna; y hoy, de nuevo, el Tribunal Supremo se ha visto obligado a dictar nueva sentencia porque el mencionado Sr., no tuvo un juicio justo por parte de la magistratura española; juicio y condena que fue celebrado con grandes algaradas por la prensa del régimen, que se califica a sí misma de demócrata. Los protagonistas de las sentencia, y por lo tanto del fracaso de la Justicia Española, tienen nombre y apellidos, Francisco Pérez de los Cobos, acordémonos que era militante del partido Popular y del magistrado Antonio Narváez, que fue el fiscal que impulsó la ilegalización de Batasuna, y por supuesto de Carlos Lesmes, presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, por poner una muesca más, con la décima según mis cálculos, sentencia en contra del TEDH.

Y no es una situación extraordinaria, es el pan de cada día del franquismo postconstitucional y con vocación autárquica que se ha incrustado en nuestra sociedad.

Y no solo es una cosa de las derechas; tenemos un gobierno presuntamente de izquierdas, que parece se ha inventado un comité científico que sólo existe en las ruedas de prensa de los portavoces y del ministro. Y por no pedir excusas por la mentira, se excusan en la Protección de Datos y niegan la transparencia que debe tener todo gobierno.

España, es el estado de la Unión Europea (UE) actualmente, con más casos de infracción abiertos por transposición incorrecta o aplicación errónea de directivas europeas. Con 53 casos abiertos, España se sitúa por delante de Italia, con 47, y de Grecia, con 42.

El informe anual de la Comisión Europea sobre la aplicación del derecho europeo apunta que España ha cerrado el 2019 con 85 casos de infracción. Aparte de los 53 anteriores, 18 más son por llegar tarde a la transposición de infracciones y los 14 restantes por infracciones de derechos ciudadanos, la mayoría relacionados con medio ambiente, mercado interno, industrial y pymes e impuestos.

No hace ni un mes que la Comisión Europea publicó otro informe donde también situaba al Estado en la cola de la UE en percepción de independencia judicial. En el estudio se veía que un 50% de los ciudadanos consideraban mala o muy mala la independencia judicial española, y un 45% lo atribuían a las injerencias de la clase política y mediática en los tribunales.

Por eso cuando un profesor universitario, califica que el estado que nace de la Constitución del 78, y habla de él como un estado fascista, al igual, visto lo visto, no anda muy equivocado.

Por cierto, hay una cosa que se llama libertad de cátedra, ¿me entienden?

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