España inició desde 1980 un aceleradísimo proceso de envejecimiento. Desde ese año, el índice de fecundidad de nuestro país abandonó la cifra de 2, 1 hijos por mujer, y por lo tanto el llamado índice de reposición de generaciones, es decir la cifra para que no se perdiera población de una generación a otra. De hecho, se alcanzó en la última década del siglo XX la fatídica cifra de 1,1 hijos por mujer, y ni siquiera el aporte de las costumbres natalistas de la inmigración de la primera década del siglo XXI hizo que se superara la cifra de 1,5 hijos por mujer.

Hoy volvemos a estar en 1,25 hijos por mujer. Para entendernos, eso supone que 10 mujeres darán a luz a 6, y éstas a 4. Eso supondrá, según las proyecciones de población realizadas por el Instituto Nacional de Estadística, que nuestro país perderá una décima parte de su población en 40 años, y que como ya se está viendo desde el año 2018, España entre irreversiblemente en un crecimiento vegetativo negativo al haber más defunciones que nacimientos. Como consecuencia de ello, el 37 % de la población española, es decir uno de cada tres españoles, será mayor de 64 años en el año 2052. Al mismo tiempo, por el envejecimiento brutal de la población, las cohortes demográficas que se sitúan entre 16 y 64 años perderán un 32 % de personas respecto a la actualidad. Las proyecciones del INE prevén así mismo que en el 2065 España tendrá apenas 41 millones de habitantes, habrá perdido cinco millones de población, y el número de ancianos de 85 años doblará al de niños de cinco.

¿Por qué se ha producido esto? ¿Por qué estas perspectivas? En primer lugar, porque nunca, pero nunca, se han hecho políticas de fomento de la natalidad y de ayuda la familia, de cualquier tipo de familia. De esta manera, según el Instituto de la Familia, España ocupa el puesto 25 de la Unión Europea en ayudas a familias con hijos, ya sea para material escolar, ayudas a guarderías o flexibilidad laboral. Así, una familia española necesitaría tener quince hijos y ganar menos de 11.490 euros al año para tener las mismas ayudas que recibiría una familia alemana con dos hijos independientemente de los ingresos que entraran en el hogar germano.

En Europa además cuatro de cada cinco familias reciben una ayuda directa por hijo, ayuda que se sitúa en 164 euros por hijo en Alemania, o 145 en Francia a partir del segundo. Como consecuencia de ello, el índice de fecundidad se ha recuperado en Francia a 2 hijos por mujer, y en Noruega a 1,98 por fémina. Y por seguir hurgando en la herida, Irlanda, que no es precisamente una potencia económica, otorga de forma universal 140 euros al mes durante 18 años por el primer hijo, 140 euros por el segundo, 177 por el tercero, y 167 euros mensuales por el cuarto. España está pues a la cola en prestaciones por hijo en la Unión Europea, y sólo Polonia, Bulgaria y Lituania se encuentran en peor situación. Y después tenemos la precariedad, el subempleo, el paro y los salarios de miseria que existen en nuestro país, y esto fruto no sólo de la actuación de los gobernantes españoles, también de la élite económica, otros traidores a España, otros patriotas de hojalata.

Las consecuencias de esta catástrofe demográfica son claras; un gasto sanitario tremendo, en pensiones, una pérdida del consumo interno, de productividad, una desestructuración social tremenda. De ahí los mensajes que de forma machacona están lanzando, con publicidad de hipotecas inversas y amenazas de rebajar pensiones que están lanzando los mismos que han causado el problema, los mismo traidores a España y a todos los españoles, los mayores y los niños. ¿Hasta cuándo aguantaremos?

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3 Comentarios

  1. Tiene Ud. razón, y la solución para las personas jóvenes con el paro que existe es emigrar y dejar que el pais se muera solo con viejos, ese era el objetivo en los años 80 pasados y ese sigue siendo el objetivo actualmente, una agenda eugenésica.

    En los años 80 decian muchos que no querían traer hijos al mundo para acabar todos en el paro, y en estos momentos la mayoria no puede formar familias y saben que no tendrían capacidad económica ni para darles de comer.

    Pues nada, todos a emigrar y a aprender idiomas, que se queden solos los funcionarios y los políticos junto a los jubilados, a ver quienes les van a seguir pagando la fiesta.

  2. En Polonia desde hace un año o dos se concede una ayuda de 120€ (500 zloty) por hijo hasta su mayoría de edad. Y en caso de una familia de bajos ingresos, incluso se les ofrece más dinero. También se está planeado contar cómo años cotizados el tiempo que la mujer está en casa con hijos para qué tenga una pensión una vez llegada la edad de jubilación.

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