La semana pasada charlamos sobre los autónomos, millones de personas imprescindibles para el funcionamiento del país. No menos imprescindible es la cultura para nuestra sociedad. Nos eleva, nos entretiene, nos hace pensar y desde luego nos inspira y ayuda a sacar lo mejor que tenemos dentro.

A mí en lo particular la música me rodea. Y veo a mis amistades, familiares, compañeros y compañeras de vida que se dedican al mundo de la música y las artes escénicas muy preocupados y temerosos ante la actual situación.

He querido charlar con dos personas que, desde diferentes perspectivas conocen esta situación y el mundo de la cultura y la producción artística desde hace décadas.

Rafael Amargo, Bailarín y coreógrafo. Una de las figuras más importantes que ha dado la extensísima historia de nuestro país en las artes escénicas y Juan Ramón Arnaiz, presidente de la fundación SGAE (Sociedad general de autores) y cantante del grupo Guaraná.

Buenos días Juan Ramón. Es usted el presidente de la Fundación SGAE (Sociedad general de autores) Casi todo el mundo tendrá claro que es, pero para quien tenga dudas, háganos “La foto” en tres frases por favor.

Hola, encantado. Desde Fundación trabajamos por la promoción y el desarrollo del repertorio de nuestros socios, realizamos numerosas actividades de gestión cultural por toda España, ofrecemos líneas de ayudas económicas para la creación, becas de estudios y numerosos premios a la autoría dramática y creación escénica así como audiovisual. También tenemos nuestra propia línea editorial en la que publicamos obras de teatro de nuestros autores y estudios del sector, como el Anuario SGAE en el que se presentan todos los datos de consumo del sector.

¿Cómo de afectada se está viendo pues la Fundación SGAE y el sector ahora mismo? ¿Qué es lo peor de esta situación?

Muchos de nuestros autores se han quedado de pronto sin ningún tipo de ingreso, acogerse a las medidas de ayudas impuestas por el Gobierno es más complicado en nuestro sector, debido a la intermitencia de nuestros trabajos y a la falta de regularidad de ingresos.  En cuanto a Fundación, nuestros trabajadores continúan ejerciendo su actividad desde casa, pero muchos de nuestros proyectos los hemos tenido que aplazar ya al otoño, debido al cierre físico de nuestras sedes, y con otros estamos valorando aún esta posibilidad.

¿Qué ayudas específicas para vuestra actividad podrían ser útiles ahora y después de la crisis del coronavirus para paliar la situación que nos describe?

Es fundamental implementar medidas específicas a corto pero también a medio plazo. Las medidas a corto deben ir orientadas a amortiguar el descenso de la actividad (aplazamiento de cuotas y de pagos de impuestos, ayudas de compensación por actividad perdida, etc.), pero también necesitamos medidas a medio plazo para hacer que el conjunto del ecosistema cultural se recupere cuanto antes y se pueda alcanzar lo más rápidamente posible la actividad habitual. Es importante que las instituciones públicas no retiren presupuestos destinados a la cultura, sino que gestionen eficientemente las cancelaciones pero intentando conservar la actividad una vez pasada la crisis sanitaria. Y, por supuesto, aprovechar el momento de crisis que va a experimentar el sector para volver a reclamar una serie de medidas estructurales que no necesariamente implican nuevos recursos presupuestarios pero sí una visión estratégica: internacionalización del sector, incidir en las políticas de desarrollo de públicos, buscar soluciones para la financiación del sector, reforzar la propiedad intelectual y apostar por la reducción de la precariedad laboral en nuestro sector.

¿Por ahora las medidas que se han anunciado cree que son suficientes para parar lo peor del golpe? ¿Qué es lo que más echa en falta? y si me permite la pregunta, ¿Por qué debería de priorizarse el uso de recursos en este sector de nuestro sistema económico habiendo otros muchos sectores que van a ser tremendamente golpeados?

Es difícil responder a la primera cuestión en un momento en el que la realidad cambia de un día para otro y se van acumulando medidas que días antes parecía que no se iban a impulsar jamás, por lo que sería poco prudente tener a fecha de hoy una opinión contundente. Quizás lo que más echo en falta es, precisamente, la agilidad en la toma de decisiones. Estos momentos de incertidumbre son muy peligrosos y pueden, a su vez, generar efectos negativos añadidos. Es importante que los mensajes queden muy claros desde el primer momento y que, dentro de lo posible, claro está, se sea muy ágil, muy rápido, para que las ayudas desarrolladas lleguen lo antes posible a su destino y se pueda amortiguar así el fuerte impacto del COVID-19 sobre nuestro sector.

Quizás eche en falta esa mayor determinación inicial, como sí ha habido en otros países de nuestro entorno sobre el sector de la cultura y las artes, y estoy pensando en Francia e Italia. Respecto a la última de estas preguntas, entiendo perfectamente que la hagas, pues, lamentablemente, se ha dado la sensación frente a la opinión pública de que se trata de un sector mendicante, siempre exigiendo dinero público y aportando bien poco. Las razones de por qué se ha generado este relato son muchas y bien extensas, pero evidentemente siempre ha habido un factor político importante, de deslegitimación. En realidad, el sector de la cultura y las artes, y si solo hablamos de riqueza, es uno de los más productivos de las economías desarrolladas, también en nuestro país, con una importantísima capacidad de generación de empleo muy cualificado. Su aportación al PIB compite y en ocasiones supera a la de sectores tradicionales de los que nadie cuestiona esos apoyos públicos. Pero además de la riqueza y el empleo, la cultura genera innovación, imagen positiva para el conjunto del país y el resto de sus industrias y, en términos sociales, cohesión, identidad y pensamiento crítico. Es por todo ello por lo que debería ser considerado, al margen de la crisis actual, uno de los sectores estratégicos de desarrollo del país. Si le añadimos que está siendo de los sectores más castigados por los efectos del COVID-19, creo que no es ninguna locura pensar en este sector como uno de los prioritarios para ser apoyado en estos momentos.

¿Cree usted que cuando esta crisis pase la apuesta por formarse y trabajar en un sector artístico puede decaer en beneficio de otras opciones para formarse en profesiones que pueden considerarse más rentables a corto plazo? ¿Qué papel puede jugar ahí la Fundación SGAE?

Todo dependerá de los efectos reales que esta crisis tenga sobre nuestra sociedad, sobre nuestra economía e incluso sobre la política y nuestra visión del mundo. Si se trata de una crisis pasajera, aunque sea muy profunda, no contemplo cambios en las preferencias formativas ni a corto ni a medio plazo. Por otro lado, debemos tener en cuenta que se trata también de un sector muy vocacional. Tanto los autores y autoras como los intérpretes y otros artistas como los técnicos y profesionales (gestores culturales, periodistas especializados, etc.) presentamos una implicación con nuestro trabajo muy vinculada con la vocación, y eso, pese a ciertas miradas de reproche de algunos progenitores con aversión al riesgo, es muy resistente a los efectos de las crisis. Desde la Fundación seguiremos prestando el apoyo necesario tanto a la creación como a la formación de nuestros autores y autores para que puedan desarrollar sus ideas y su talento y no tengan, como tantas veces ha ocurrido, que buscar su futuro artístico y profesional fuera de nuestras fronteras. 

¿Qué le diría a toda la comunidad artística del mundo de la música que ahora mismo ve muy negro su presente y su futuro inmediato? ¿Cómo pueden hacer frente a esta situación?

Lo único que puedo trasmitir es un mensaje realista. Todos y todas nos encontramos en un momento difícil sobre el que solo hay incertidumbres, pues se trata de algo que la humanidad en su conjunto está experimentando por primera vez. No hay precedentes. En este contexto, creo que lo importante es mantener la confianza en nosotros mismos y en la importancia de nuestro trabajo artístico, ser ágiles buscando y exigiendo soluciones individuales pero también colectivas y no permitir, en ningún caso, que nuestro trabajo quede devaluado. Es justo en estos momentos de confinamiento cuando se ve la importancia de lo simbólico, de la música, del cine, del arte, eso que nos expresa como sociedad y nos une. Y ese es nuestro trabajo, del que debemos sentirnos orgullosos y al que debemos hacer respetar en su justa medida. En este sentido, también transmitiría, como presidente de la Fundación SGAE y miembro de la Junta Directiva de la SGAE, el mensaje de que desde estas instituciones se están realizando grandes esfuerzos para ayudar a amortiguar en la medida de lo posible el impacto de esta crisis y para contribuir a una recuperación rápida.

¿Qué pasos recomendaría seguir ahora mismo para tener información veraz y concreta?

Estamos tomando medidas de ayuda urgentes desde SGAE, a la cual pertenezco como consejero de la Junta Directiva. En horas verán la luz, y servirán para paliar el grave descenso de actividad en los meses venideros para nuestros soci@s. Así mismo, me gustaría destacar la labor informativa, de asesoramiento y de defensa que están realizando asociaciones y colectivos como UATAE. La información se amplía o varía según avance o se detenga el estado de alarma, y es importante estar al corriente en tiempo real mediante tu colectivo de los pasos a seguir.

Y ya para terminar y si me lo permite, en lo personal. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido e impactado de esta crisis sanitaria económica y social en lo negativo?  ¿y en lo positivo?

En lo negativo resalto la falta de recursos y lo desprotegidos que estamos frente a una pandemia de este calado. Creo que esto nos servirá para tomar medidas con anticipación a cualquier otra que se pueda presentar en un futuro. Me preocupa mucho la desprotección de nuestro personal sanitario frente al virus y la falta de unión de algunos países europeos para luchar conjuntamente frente a un enemigo que es común para todos.

En lo positivo, destacaría el trabajo incansable de nuestros sanitarios y sanitarias, la vocación de profesionales de distintos sectores y de distintas actividades que hacen que todos nos sintamos orgullosos en un momento como el que vivimos. La ayuda y solidaridad socialmente hablando creo que está siendo ejemplar, y todo esto nos “humaniza” un poco más de cara al futuro.

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