Los testimonios de trabajadores y trabajadoras de Banco Santander en este último ERE son cada vez más escalofriantes. La plantilla ya ha perdido el miedo a las represalias por hablar y contar su experiencia. Tal y como publicamos en Diario16, el volumen de demandas para ser incluidos de manera voluntaria en el ERE e irse del Santander provocó que el sistema informático habilitado para ello se cayera y hubiese muchos empleados y empleadas que se levantaran de madrugada para intentar poder inscribirse.

«Mucha encuesta de valoración de los empleados hacia el banco y mucho decir que es una de las mejores empresas para trabajar, pero qué casualidad que cada vez que sale un ERE hay más adhesiones voluntarias que plazas hay. Eso sí que es una buena encuesta de satisfacción: que se quieran ir tus trabajadores dice mucho de una empresa y del trato que les da», afirma una trabajadora a Diario16.

En la actualidad el proceso de despidos masivos está en las recolocaciones en otras empresas del Grupo Santander que, en realidad, como confirman a este medio varios trabajadores y trabajadoras afectadas es un despido encubierto, puesto que se produce una rescisión del contrato con Banco Santander para ser contratado por una sociedad distinta. Es significativo que empleados y empleadas de distintas zonas de España coincidan en reconocer que, en realidad, por más que se haya querido vender como un éxito que 1.500 personas no serán despedidas sino recolocadas, no se trata más que de un titular fabuloso pero que el interior esconde mucho. La única verdad es que el Santander, de un modo u otro, va a despedir a más de 5.000 personas.

«Es una jugada maestra. Aunque parezca un buen titular de prensa hay que leer el artículo entero y ahí es donde te das cuenta de que la historia tiene truco ya que esas 1500 personas que vamos a ser recolocadas, 400 en el mismo banco y 1100 en empresas del grupo, nos encontramos en una situación en que pasamos de estar a 15 minutos del trabajo a 1 hora y 30 minutos, que te amplían el horario hasta las siete horas de la tarde, que te hacen jornada partida, que te amplían las horas de trabajo semanales y, para colmo, cuando ves que a la mayoría de la gente que están mandado allí son gente que habían solicitado la adhesión voluntaria al ERE, que casi todas son mujeres con características similares, es decir, madres con niños pequeños y algunas con reducción de jornada, entonces ves que ya la historia se está convirtiendo un poquito más turbia a pesar de ser un banco en el que se ha hecho publicidad del feminismo por nuestra querida presidenta pero que, en la práctica real, no lo tiene en cuenta, curioso cuanto menos», confirma otra empleada a Diario16.

La plantilla, en medio del shock que están suponiendo estas recolocaciones, hace cuentas y destaca, con ironía y resignación, que «hay que destacar la buena estrategia del banco ya que con las recolocaciones se van ahorrar mucho dinero en no pagar las indemnizaciones incentivadas pactadas en el maravilloso acuerdo de despido colectivo, ya que muchos de esos trabajadores se van a tener que ir de la entidad voluntariamente para poder conciliar con sus hijos sin poder negociar una salida digna de la entidad porque dicha recolocación es obligatoria y dándote como única opción la baja voluntaria para no pagar indemnización», afirma otro trabajador que, con mucha resignación, apostilla lo siguiente: «Pero bueno, ese dinero tampoco se lo ahorran, irá destinado a indemnizar a algún alto cargo de la entidad que, al parecer, los empleados de la base no lo merecen».

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3 Comentarios

  1. Esto es más de lo mismo. Pero ya se pueden dar por pagados si no sufrieron acoso y no violaron su intimidad y el secreto de las comunicaciones como a mí inclusive a través de terceros. Incluyendo a empleados, clientes y gente externa a la entidad. Que como se descubrió? Pues porque yo sabía con quien hablaba y porque lo hacía. Violan el secreto de las comunicaciones, violan la intimidad y revelan secretos. Involucran a directores y hasta compañeros. Así que los colaboradores también tienen su cuota de responsabilidad por que las conversaciones son Privadas lo demás es violacion a la intimidad y al secreto de las comunicaciones.

  2. No me gusta el Santander, por ser de los bancos más peseteros de España, si no el que más. Pero dicho esto, y vista la forma de escribir del articulista, propia de la izquierda política española más rancia, cojo sus valoraciones con pinzas.

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