Tal y como hemos publicado en Diario16, el ERE del Santander está sacando a la luz comportamientos que el banco presidido por Ana Patricia Botín está ejecutando hacia los trabajadores. Son los testimonios de éstos los que muestran la situación de un procedimiento que se quiere presentar como tranquilo pero que encierra demasiadas aristas y múltiples presuntos abusos.

Ya hemos informado de la situación en que se encontraron las madres con hijos y con reducción de jornada que, por tanto, no podían quedarse a trabajar por las tardes. Las pusieron en el punto de mira y en la lista para ser incorporadas al ERE a pesar de no estar inscritas voluntariamente.

Son varios centenares los que nos han confirmado que una de las estrategias utilizadas por los diferentes departamentos de Recursos Humanos para que los trabajadores que no se habían apuntado voluntariamente salgan de la entidad aceptando la voluntariedad cuando, en realidad, no es tal. En muchos casos se trata de personas que no quieren perder su trabajo y que, por esta razón, no se inscribieron tras la firma del acuerdo entre el banco y los sindicatos.

Hay que recordar, y esto es un punto importante a tener en cuenta para conocer las condiciones en que trabajan estos empleados, que en el mes de agosto ya se habían adscrito voluntariamente al ERE más de un tercio de la plantilla total del Santander en España. En algunas sucursales se apuntaron la totalidad de sus trabajadores.

Sin embargo, esta «nueva voluntariedad» se justifica por la presentación de lo que iba a perder económicamente el trabajador o la trabajadora si aceptaba inscribirse o no porque, de todos modos, iba a salir de la entidad.

Una empleada nos indicaba lo siguiente: «Soy ex empleada forzada a acogerme al ERE bajo amenazas. Es inaudito lo que está sucediendo. 10.000 empleados han solicitado irse y están forzando a irse a los críticos o los que no son del agrado del director comercial de turno».

Otra trabajadora se dirige en su comunicación a Diario16 directamente a la propia Ana Patricia Botín: «Si la presidenta es feminista que lo demuestre protegiendo a sus trabajadoras, al menos como las protege la ley, y que no abuse de su posición dominante amenazando a madres con reducción de jornada para conciliar su vida familiar y así poder cuidar a sus hijos, presionando y degradando a la mujer para que acepte el ERE o vaya buscando una nueva oficina lo más lejos posible de su domicilio (a 75km de su oficina actual que ya estaba a 40 km de su domicilio)».

Como vemos los trabajadores y trabajadoras dan datos muy concretos respecto a la situación actual. «Estamos sufriendo la anulación de la voluntad, destrozados física y psíquicamente después de tanto esfuerzo en Banco Popular, años y años tirados por la borda para que te llamen hasta ocho veces para abandonar voluntariamente tu trabajo con un daño moral irreparable, asimilándonos a basura humana, números, al fin y al cabo, con un lastre para el futuro difícil de superar. No son formas de abandonar el puesto de trabajo. El dinero no lo compra todo. Ante eso está la dignidad como persona y como trabajador. Por favor no hagáis más daño a las familias».

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1 Comentario

  1. Cuando los políticos se igualaron a los restantes trabajadores referente a las rentas vitalicias y número de años cotizados para recibir la pensión???

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