Diario16 adelantó el día 3 de diciembre de 2020, 12 días antes de que se firmara el acuerdo del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de Banco Santander, que la plantilla temía que iba a ser más cruel que el de 2019. Y así está siendo. Los testimonios que nos están dejando trabajadores y trabajadoras son verdaderamente espeluznantes, cuando, incluso, aún no se ha empezado con los despidos, sino que el proceso que se está llevando a cabo en estos días es el de la comunicación del traslado forzoso a empresas externas del Grupo, un eufemismo de mal gusto que esconde una rescisión unilateral de los contratos de los empleados y empleadas designados.

Nuevamente, el proceso se está cebando con las mujeres, sobre todo con aquellas que, por razones de conciliación familiar, tienen reducción de jornada. Una de ellas, una mujer joven y con hijos pequeños, ha narrado a Diario16 que «de la noche a la mañana tu vida familiar se desmorona como un castillo de naipes mientras ve cómo la empresa sigue presumiendo de conciliar vida familiar y laboral. Nada más lejos de la realidad. Después de dedicar 22 años de mi vida a trabajar para esta empresa, de repente, un día me llaman de Recursos Humanos para darme una carta de despido y decirme que el banco sigue contando conmigo, pero en una empresa externa con horario partido y lejos de casa. ¡Imposible conciliar! Preferiría que no contaran conmigo y me dejarán irme acogiéndome al ERE».

Esta trabajadora planteó esta opción a su gestora de Recursos Humanos, y la respuesta de ésta fue que hiciera lo que quisiera porque ya le había dicho que el banco contaba con ella. Además, ya le adelantó que iba a rechazar la solicitud de la trabajadora para de acogerse al ERE de manera voluntaria, en caso de que se le ocurriera hacerlo. «Se trata de una limpieza encubierta, nos invitan a irnos sin nada, ni indemnización ni despido ni nada. Nos dicen que, si no aceptamos, es una renuncia y como tal no tenemos derecho ni siquiera a paro», señala la trabajadora a Diario16.

Esta situación se repite en los distintos testimonios recogidos a día de hoy. Sin embargo, a pesar de mostrar las formas absolutamente impositivas, dictatoriales y pinochetistas propias del Santander en el trato a sus trabajadores y trabajadoras, lo más crudo de las palabras de esta empleada aún estaba por llegar cuando hace mención a las condiciones en las que se trabaja en la red de oficinas.

«Después de tantos años en la red ahora he descubierto que daba igual ser un buen profesional, cumplir con los objetivos marcados y realizar las ventas que nos exigen. No se tiene nada en cuenta. En la oficina siempre trabajamos con miedo, con la amenaza constante por parte de nuestros superiores de que si no alcanzamos el número de ventas diarias que nos piden nos echarán a la calle por baja productividad. Y ahí estamos los comerciales de turno, con las piernas temblando, intentando cada día darles lo que nos exigen, pidiendo favores a clientes conocidos, familiares o haciendo mil y una virguerías para evitar un despido por baja productividad. Me gustaría decirles a los compañeros de oficinas que no se preocupen más por eso, que no hagan caso de las amenazas, que puedes ser el mejor comercial del mundo y si, por la razón que sea, te señalan para que abandones el banco, no van a tener nada en cuenta», afirma con resignación esta empleada.

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6 Comentarios

  1. Es espeluznante los que conocemos las formas de éstos sampolterrones.Luchan por destrozarte poco a poco tú vida y las de alrededor.Así os digo compañeros,no tengáis miedo,ellos miden bien sus tiempos pero tienen muchos frentes abiertos.Caerán tarde o temprano empezando por los sampolterrones de abajo los que se creyeron algo algún día por y ahora están envueltos en fango y lodo.

    • El problema no son los autores de los acosos y persecuciones el problema también son los colaboradores activos y pasivos que involucran. Que a la final los hace igual de responsables por haber participado.

  2. A esos que acosan, violan tus conversaciones privadas, humillan, persiguen, coaccionan, amenazan y violan tu esfera personal a través de terceros. Enfrentalos, y grabalos que se les vea la cara. Luego denuncialos verás que cuando pesen sobre ellos más de dos sentencias igual y pisan la cárcel. Verás como más nunca utilizarán estas prácticas delictivas. No tengan miedo. A mi hasta espías utilizaron, violaron mis conversaciones privadas y yo sabiéndolo todo.

  3. A chupar del bote, al pertenecer a la plantilla de vuestro banco ladrón, que paga vuestras nóminas con lo robado al Banco Popular Español.
    Haber si aprendéis a robar por las noches, si no os llega el sustento.
    Cuantas pagas tenéis con relación a los parados.

  4. El problema fundamental del Santander y dónde se equivoca, es en que no valora en absoluto a sus empleados, y lo que es todavía peor a sus clientes. Tuve la suerte de salir de esa empresa hace una temporada, de forma voluntaria, sin Ere, ya que me rechazaron la adhesión y aunque los comienzos son difíciles, no me arrepiento para nada, asi que a todos aquellos ex compañeros que les señalen solo le puedo mandar ánimos y decirles que hay vida después del Santander y posiblemente más bonita y gratificante.

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