El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan y su homólogo Vladimir Putin han acordado un alto el fuego en la región siria de Idlib. Sin embargo, Turquía se reserva el derecho de “responder a todos los ataques del régimen sirio” en el campo de batalla.

Grecia ha anunciado que enviará a los refugiados que han podido entrar ilegalmente en el país desde el 1 de marzo, y ha rechazado a unos 35,000 refugiados en la frontera desde que Turquía abrió sus fronteras el jueves. El ministro griego de Inmigración, Notis Mitarachi, dijo que estas personas serían trasladadas a la ciudad norteña de Serres y deportadas desde allí.

Desde el día 1, las solicitudes de asilo ya no son aceptadas y los migrantes y refugiados que llegaron a Grecia antes del 1 de enero de 2019, y que ahora están en las islas griegas, hacinadas y en una situación de enorme tensión, serán transferidos al continente en los próximos días, agregó Mitarachi.

El ministro del Interior turco, Suleyman Soylu, visitó la provincia de Edirne, que está en la frontera con Grecia, este jueves, y anunció el envío de un destacamento de 1,000 policías de la fuerza de intervención para detener el rechazo de los refugiados.

Soylu también anunció que Turquía se está preparando para presentar, ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, una denuncia por el trato de Grecia a los refugiados. Acusó a las autoridades griegas de ser responsables de lesiones a 164 refugiados y de haber obligado a unas 5.000 personas a regresar a Turquía.

Ankara ha acusado a las fuerzas griegas de disparar a cuatro refugiados, lo que Atenas niega, y acusa a Turquía de ayudar a los migrantes a cruzar la frontera. Ambas partes han usado gases lacrimógenos contra las personas que intentan pasar.

Grecia afirma que sus guardias fronterizos han evitado 7,000 entradas ilegales por esa frontera solo en las últimas 24 horas, elevando el número de arrestos a 34,778. “Habrán logrado pasar a 244 personas”, dicen fuentes del gobierno griego.

La Comisión Europea se ha negado a censurar el comportamiento de las autoridades griegas y su política de disuadir a los migrantes que buscan acceder al territorio europeo. Y también se niega a denunciar el acuerdo firmado con el Gobierno de Turquía en marzo de 2016 para frenar el acceso de los refugiados al territorio europeo.

“Entendemos la difícil situación en la que se encuentra Turquía, pero creemos que los últimos desarrollos a lo largo de la frontera europea están exacerbando los problemas. Las acciones unilaterales no son positivas, no benefician a nadie, empeoran la situación y dificultan su solución”, dijo el alto representante de la Unión Europea para la política exterior, Josep Borrell, en una reunión en Erkara con Erdogan.

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