Olivia Newton-John e Ignasi Blanch.

A la hora de describir el personaje de un artista, en algunos de los mejores guiones cinematográficos que hay, se utilizan una serie de tópicos que suelen funcionar para enganchar y enamorar al gran público. Se les suele definir como personas diferentes, personas cuyas miradas desprenden cierta melancolía, entremezclada con la picardía del que sabe ver y encontrar la belleza más allá de lo que el resto de la gente logra descubrir a simple vista.

Los artistas, en la ficción, suelen ser dueños de almas que viven la tristeza y la felicidad con intensidades que les abren un mundo de posibilidades infinitas, que les permiten plasmar en su papel, su música o su lienzo, sentimientos ocultos en recovecos inescrutables para personas que no tengan esa capacidad de encontrar el mejor de los sueños, o la peor de las pesadillas, en el rincón más impensable del espíritu.

Hoy, he tenido la suerte de compartir un rato con uno de ellos, pero en este caso, es alguien completamente real. El artista de la ficción, a veces también podemos encontrarlo paseando por una de nuestras calles.

He sido yo, en este caso, la afortunada por poder compartir un precioso rato junto a Ignasi Blanch, uno de esos seres mágicos que la vida, en ocasiones, nos regala. Una de esas personas que saben abrir su sentir con las manos, con los colores, con la luz, la sombra y el vacío. Ignasi, cuyos dibujos hablan por sí solos, cuyo pincel posee el don de retratar aquello que, para muchos, está escondido bajo capas de piel y huesos. Sí, creo que Ignasi sabe llegar a lo más profundo del ser humano con su obra, con su arte, con sus palabras dibujadas, con sus sombras llenas de luz, y su luz cubierta de oscuridad.

  • Ignasi, ¿cuándo nació tu vocación? Conociendo tu obra, tengo la sensación de que desde niño debiste querer dibujar.

Sí, yo era un niño que dibujaba desde muy pequeño siempre, siempre. Además, tuve la suerte de tener unos padres que me dieron absoluto apoyo, y me facilitaron que siguiese dibujando cuando llegó la hora de decidir cuál quería que fuese mi profesión. La única condición que me pusieron fue que estudiase Bellas Artes, o una carrera universitaria. En casa era imprescindible tener estudios, y yo estaba encantado con la idea, así que no dudé en encaminarme a estudiar Bellas Artes.

Aun así, la generación de mi infancia y juventud, era una generación en la que vivir del arte, del dibujo, podía parecer una fantasía. Mis padres me animaron a hacerlo. En las presentaciones de mis libros siempre explico lo agradecido que estoy con ellos.

“Alicia en el País de las Maravillas”, por Ignasi Blanch
  • Personalmente, tengo la impresión de que tu primer gran proyecto fue Berlín, corrígeme si me equivoco, durante tu juventud. ¿Fue así?

Exactamente. Como le puede pasar a todo el mundo, hay momentos importantes que te marcan para siempre, gracias a vivir una experiencia en la vida, que a veces no te esperas. Se dio la circunstancia de que yo vivía en Berlín, precisamente cuando cayó el muro. Es por ello que entré a formar parte del proyecto Internacional “East Side Gallery”. Para poder participar, debías ser residente en Berlín, haber vivido la caída del muro, y ser artista. Me presenté porque era un joven con mucha ilusión y tenía muchas ganas de participar en acciones artísticas de la ciudad. Quería sentirme parte de esa ciudad, tan interesante durante los años noventa.

Berlín era una ciudad llena de movimientos artísticos, de un circuito alternativo de arte, en el que tuvimos la suerte de estar presentes. Así, decidí presentarme al concurso de la “East Side Gallery”, que era público, y me seleccionaron para representar a España. En aquel momento no era realmente consciente de lo que estaba haciendo, no podía imaginar que sería un evento que se iba a mantener 30 años y que pasaría a formar parte de la historia. Lo hice con mucha ingenuidad, mucha fuerza, con ganas de formar parte de un proyecto artístico en Berlín que creía, erróneamente, que sería efímero. Vivir en el Berlín de finales de los ochenta y primeros años de los 90, fue una suerte y marcó mi vida.

Ignasi Blanch, pintando su obra sobre El Muro de Berlín
  • ¿Y qué plasmaste en el muro, cuál fue tu obra?

En el muro reproduje una de las imágenes de las litografías que estaba haciendo durante esa época, titulada “Parlo d’Amor” (Hablo de Amor). La pintura mural representa tres rostros masculinos, con unos colores que, como decía el escritor Ángel Burgas, representaban los colores de la ciudad tal como la sentíamos; ocre del otoño, negro del carbón de las chimeneas y blanco de la nieve. Además, con estos tres rostros, siendo yo hombre, quise dar un sentimiento autobiográfico. Hablaba de cambios, de aceptación de la ciudad en la que me integré, y donde aprendí un idioma nuevo… En resumen, intenté ser fiel a lo que yo sentía, y fiel también al trabajo artístico de entonces. Y este mural es lo que quedó, y sigue allá presente treinta años después.

  • Si alguien de aquí quisiese ver tu obra y no pudiese viajar hasta Alemania ¿sería posible verla en otro lugar?

Sin duda, si se puede ir a Berlín, mucho mejor porque la ciudad está llena de historia y es preciosa. Pero si no es posible, la realidad es que tuve la suerte de que en el décimo aniversario de la caída, hace veinte años, la Diputación de Tarragona y el consulado alemán, sin que yo lo esperase, hicieron una reproducción a tamaño real en la ciudad donde nací, Roquetes, en Tarragona. Así que, quien no pueda ir Alemania, tiene Roquetes más cerca (risas).

  • Actualmente ¿tienes todavía alguna vinculación con Alemania, a nivel artístico?

Sí, desde hace veinte años, colaboro anualmente al Salón del Libro Infantil y Juvenil de Saarbrücken. Es una ciudad muy agradable, de gran influencia francesa. Es un pequeño salón, pero de gran repercusión, sobre todo para las escuelas de la zona de Saarland. En ella, organizo un stand con la representación de autores de España; castellanos, catalanes, gallegos, vascos, etcétera. Realizo distintas acciones para promocionar la ilustración, tales como llevar novedades literarias y autores, crear exposiciones temáticas, participar en charlas y eventos, y demás. Por otro lado, intento ir siempre acompañado de jóvenes ilustradores que hayan sido alumnos en mis clases, para aportarles conocimiento, y darles la oportunidad de vivir la experiencia de estar en un país extranjero, conocer otra cultura, otro idioma y otra situación.

  •  ¿De dónde eres profesor, dónde impartes clase de dibujo, de ilustración?

Yo imparto clases en la “Escola de la Dona” de la Diputación de Barcelona. Hace mucho tiempo que estoy en este centro, y realmente la didáctica y la enseñanza de la ilustración, me gusta muchísimo. Se puede decir que tengo una doble vida; por un lado, dibujo, que es mi primer trabajo y, por otro lado, me dedico a la enseñanza y me apasiona también.

Ignasi Blanch junto a sus ilustraciones
  • Supongo que actualmente ves poco a tus alumnos. ¿Qué te gustaría transmitirles ahora mismo?

Nos vemos a través de la pantalla, con cara bidimensional siempre… Creo que mi mejor consejo sería que dibujen y dibujen cada vez más, que dediquen horas, que aprendan a querer lo que hacen, que lo respeten. A partir de su búsqueda particular, sus viajes y de los conocimientos que podamos compartir, es como más podrán evolucionar. Así es como conseguirán crecer. A mí, realmente, me emocionan. Siempre digo que, como no tengo hijos, tengo alumnos. Y sí, me emociona mucho que les vaya bien, que reciban premios, y que se sientan felices con lo que hacen. Ellos lo saben, esto lo compartimos, y me alegra mucho.

  •  ¿Hay algún alumno al que le esté yendo bien, que quieras destacar?

(Risas). Es muy difícil nombrar a todos…ufff muy difícil, son  muchos que tienen una voz propia y no podré nombrarlos a todos, aunque están siempre conmigo. Por ejemplo, Eva Sánchez, Ana Peñas, Iratxe López de Munain, Rocío Bonilla, Ana Sender, Anna Aparicio, Lucia Serrano, Albert Arrayás, Jan Barceló, Anna Llenas, Mariona Tolosa, Anna Font, Laia Carrera, Diego Mallo… y muchos más.

  • Anna Llenas fue tu alumna ¡qué curioso!

Sí, lo fue muy al principio de su preparación. Lo que pasa que Anna es una persona que tenía muy claro que quería dedicarse a ilustrar, y estudió en muchos otros sitios y también temas de psicología. Tenía las ideas muy claras. Es una persona muy constante, insistente y trabajadora. Es un gusto que haya conseguido tanto éxito con el “Monstre de Colors” (Monstruo de Colores). ¡Me alegra mucho!

  •  ¡Qué lujo de profesor, Ignasi!

¿Sabes cuál creo que es el secreto? Que la “Escola de la Dona” es una escuela de adultos, una escuela donde los alumnos de ilustración tienen experiencia y una edad muy buena para tomar decisiones. Sobre todo, asisten mujeres, muy inteligentes y con un sueño, que no se habían dedicado a dibujar antes debido al trabajo, los hijos, o haber estudiado alguna carrera muy diferente. Son personas a las que, por algún motivo, les cambian las circunstancias y, de repente, se pueden permitir el dedicarse a lo que les gusta, que es el dibujo, la ilustración. Entonces, se dedican plenamente y con mucha intensidad, y con la necesidad de recuperar esa parte que habían dejado de lado.

  • Es muy interesante.

Una escuela de adultos es lo contrario a una escuela de personas que han llegado tarde. Son personas que recuperan una parte de su vida que les resulta imprescindible para encontrar la felicidad, conseguir sentirse bien con el ejercicio de una disciplina que habían dejado. Esta es gran parte de su éxito. En la primera clase, siempre les hago un comentario y siempre se ríen. Les comento que su decisión les cambiará la vida. Se ríen pensando que exagero, pero es cierto. Les comento que su decisión y el paso por la escuela les cambiará la vida, pero no por mí, sino por vivir la experiencia del cambio y la de recuperar lo que habían dejado un tiempo o habían perdido. Vivimos en una sociedad en la que se valora la juventud y una persona con más edad, a los 30, 40 o 50 años,  ya es mayor para hacer ciertas cosas. Ni lo comparto ni es cierto, son personas con muchísima experiencia, con seguridad, una fuerza y una vitalidad increíbles, y poder dedicarse a un trabajo artístico es mágico.

  • Me gusta mucho esta perspectiva.

Yo creo mucho en esto, y no sólo los 30 y los 40, también a los 60, los 70 y a los 80 ¡y hasta donde uno pueda y quiera!

Un Rey Simpático.
  • Cambiando de tema. Si tuvieses que seleccionar una obra, como aquella que más ha marcado tu carrera ¿cuál sería?

Estoy muy agradecido con el libro de “Alicia en el País de las Maravillas”. Lo hice para la editorial la Galera, y fue un libro generado por una ilusión, de mi pasión por Lewis Carroll y Alicia.  Fue un libro en el que se acentuó mi registro gráfico, dibujando a lápiz, sin concesiones. Gustó, funcionó y además, lo pensé con Àngel Burgas, con el que comparto proyectos y también la vida. Él escribe, y yo dibujo. Alicia fue un proyecto de los dos y el texto de Àngel es muy bonito para ilustrar, con diversas interpretaciones y muy sugerente para entrar en el mundo de Lewis Carroll a través de un álbum ilustrado.

Creo que es un libro que marcó un antes y un después en mi carrera profesional y en mi forma de trabajar. Además, sobre la temática de Alicia, creada por ilustradores catalanes, prácticamente no había nada, a parte de la edición ilustrada por Lola Anglada. Ahora hay muchas otras ediciones ilustradas. Siempre hablo de esta obra, como un referente personal muy importante.

Dibujante, ilustrador ¿cómo te defines como artista?

Está claro que, cuando hablamos del mundo del libro, eres ilustrador. Pero cuando has tenido una formación artística amplia, vinculada a otros soportes como la pintura, el grabado, pintura mural, el concepto artista plástico  se entiende fácilmente, por su amplitud. Así, obviamente dentro del mundo editorial eres ilustrador, es tu rol, pero esto se va ampliando durante la vida, y el concepto artista visual o artista plástico ayuda  para que la gente entienda a lo que te dedicas y comprenda tu opción en la vida. Pero la palabra que más me gusta es dibujo, es muy especial. Si tú, por ejemplo, ves a una persona bonita dices “parece dibujada”. El concepto de algo dibujado, denota cierta perfección, cierta voluntad de transmitir belleza. Es por todo ello que, a mí, me gusta la palabra dibujante. Es menos comercial, porque un dibujante tiene diversas ocupaciones, pero creo que es más poética.

Ignasi Blanch, siempre solidario.
  • Dibujante… Dibujante que, me consta, muchas veces dedica su arte y esfuerzo a diferentes obras solidarias. ¿Es así?

En parte, empecé a dedicarme a ello, gracias, una vez más, al Muro de Berlín. Fue a raíz de este proyecto, cuando me vino a la mente la idea cómo podría repercutir la pintura social en temas que afectan a colectivos vulnerables. Fue a través de la ONG AACIC dedicada a niños con enfermedades del corazón, y a partir de ahí empecé a dibujar, a pintar en distintos hospitales (Vall d’Hebron, Palamós, Barcelona, Tortosa…) y también en otros países; Colombia, Croacia, Alemania. El hecho de aplicar el arte a la recuperación de la salud es una faceta a la que me he ido dedicando poco a poco, que ha ido creciendo de forma espectacular. En ocasiones me preguntan qué es lo que me ha traído hasta aquí, y realmente no lo sé. Hay veces que pienso que ha sido el inconsciente. Me hace sentir muy bien poder humanizar los hospitales con dibujos de gran formato. Siento que aplicar el arte a la salud, puede implicar que el paciente mejore de un modo más amable y, quizás, con más rapidez. Muchos de mis alumnos también forman parte de este proyecto.

Ilustración para hospital infantil.
  • Ligado a los diferentes sentimientos que expresas con tus dibujos, observo que tienes dos formas muy características de dibujar. Una es infantil, con mucho color, luz, y otra más adulta. Me da la sensación de que, en esta faceta, utilizas los colores de una forma muy estratégica, para reflejar los sentimientos que tú quieres mostrar en cada obra. ¿De dónde te nacen estas dos maneras de expresarte, a veces tan contrapuestas?

Este es precisamente uno de los temas que trabajamos con los alumnos, la posibilidad de encontrar las mejores respuestas a las distintas propuestas artísticas que van llegando. Pienso que todos podemos ofrecer registros distintos. Se puede llegar a esa opción más introspectiva, más reflexiva, o más de pensamiento íntimo, diría yo. De alguna forma, cuando pintas, te estás exponiendo y es una especie de exhibicionismo de tu interior. Simplemente creo que este tipo de pintura tiene que ver con un sentimiento de honestidad. 

Cuando dibujo para un público infantil, siento que es necesario que los niños se sientan felices, que se diviertan o que hagan preguntas. Pienso mucho en el público receptor. Obviamente aparto completamente esta especie de búsqueda personal de mi trabajo para adultos, e intento pensar en ellos desde el que considero que sería su punto de vista, acción movimiento, alegría, estímulos positivos, compañerismo, ayuda, soporte, etc. Es muy fácil porque, como antes te decía, en realidad todos somos todo. Intento acceder a las distintas vertientes del carácter, y no renunciar a ninguna de ellas. Si yo, por ejemplo, dibujase sólo para libros infantiles, y no hablara del mundo adulto, de lo que siento como adulto, entonces tendría la impresión de ser un artista puramente comercial. Así que creo que es importante atender a las distintas opciones, aquellas que mi personalidad y mi forma de sentir, me proponen de una manera natural.

  • Entonces, por lo que dices, es evidente que tú aportas distintas opciones gráficas con tu trabajo.

Sí, así es, y creo que para hacer esto se ha de ser muy valiente, porque socialmente se nos pide siempre que nos definamos, que nos enmarquemos. Has de ser muy valiente para decir “yo soy éste” o “soy lo otro” y conseguir una identidad reconocible en todos los registros que hagas. Se trata de dibujar desde la máxima libertad posible. Intento que mis alumnos lo aprendan, también de esta manera.

  •  Está claro que esto, a ti, te funciona.

Sí, me funciona, pero también hay que tener en cuenta que hace muchos años que trabajo. También quiero comentarte que, a mis alumnos, procuro transmitirles este sentimiento de libertad a la hora de trabajar. Quiero que ellos se entiendan a sí mismos desde esta posibilidad de cambiar, de variar su mirada. Intento evitar que se cierren a los cambios. Ciertamente, esto va en contra del mundo comercial, pero creo que hay una manera de trabajar que tiene que ver con la libertad, y que cuando la logras es muy grata, muy satisfactoria. Entonces, vale la pena que ellos aprendan que pueden cambiar siempre que quieran, siempre que lo sientan necesario.

  •  El arte y la libertad deberían ir siempre de la mano ¿cierto? 

Sí, debería ser así, pero no siempre es fácil. Yo, personalmente, soy muy realista, pero ciertamente es una lucha. No es una conquista inmediata el poder vivir del arte y, mucho menos, poder vivir del arte con libertad. Vivir de las ilustraciones en los libros ya es un tema muy extenso y difícil. Aun así, debe ser un pensamiento que ha de estar siempre en tu cabeza. El terreno artístico está lleno de recovecos, y has de ser valiente para explorarlos y trabajarlos.

  • Hablando de sentimientos de valentía, de perseverancia, ¿qué significa para ti la actriz Olivia Newton-John? ¿Quién es ella para ti?

Olivia es un personaje público y es muy conocida, actualmente muy respetada. Para mí, es una especie de sueño que tenía en la vida, y que ha sucedido.

Ignasi Blanch y Olivia Newton-John, mostrando su obra “Liv On”.
  • ¿Qué es lo que ha sucedido? 

Hemos trabajado juntos en un libro. Es un libro-CD que se llama “Liv On” creado con Olivia y  dos canta-autoras más, Beth Nielsen Chapman y Amy Sky. Las tres produjeron un disco de canciones para ayudar a superar la pérdida de seres queridos. Lo que ha sucedido es que, posteriormente al disco, se ha hecho un libro con dibujos míos, editado en Barcelona y con la traducción al castellano y al catalán. Ha quedado todo muy bonito.

Por otro lado, Olivia y yo seguimos en contacto, nos escribimos de forma habitual. En noviembre de este año, se hizo una subasta en EEUU de uno de los dibujos originales del libro. Fue una subasta en favor de la investigación contra el cáncer, y finalmente se adquirió por valor de 768 $, cosa que me hizo muy feliz.

Si piensas en un niño que tiene un ídolo y, de repente, cuando este niño ya es adulto, se transforma en ilustrador, y logra trabajar con su ídolo, entonces realmente, parece un argumento sacado de un guion cinematográfico. Es increíble, y me ha pasado. Aún no me lo creo. Olivia es una mujer muy generosa, amable y educadísima en el trato.

De ella he aprendido la gran capacidad de comunicación que tiene, a través de su generosidad. Y esto es, precisamente, lo que ha hecho posible la colaboración.

Ilustración para “Liv On”.
  • ¿Cómo llegó ella a ti, o cómo llegaste tú a ella?

Esto también viene vinculado a Berlín ya que, en el 20 aniversario de la caída del Muro, yo estaba restaurando la pintura. Supe que Olivia estaba en Berlín, con su marido, por temas privados. Pedí asistir a uno de los actos que realizaban en la ciudad, una presentación pública en un hotel, y fui sin saber, ni siquiera, si podría acceder a ella. Finalmente, tuve la oportunidad de verla, y le regalé el libro, “Alicia en el País de las Maravillas”, ilustrado por mí. Se quedó gratamente sorprendida porque claro, todo el mundo le pedía fotos y autógrafos, y yo le regalé el libro y agradecí tanto tiempo de compañía con su música. “Soy dibujante y, de verdad, gracias”. Al cabo de unos meses, ella me escribió, me mandó una nota a mi casa, diciéndome que estaba encantada con el libro, y que tengo mucho talento. Me quedé muy sorprendido de recibir un regalo así de parte de Olivia Newton-John. Y este fue el principio de esta relación que ya dura tantos años. Además, hace poco me visitó en Barcelona, en un encuentro privado, para celebrar la salida de nuestro libro.

Olivia Newton-John e Ignasi Blanch, en la presentación de “Liv On”.
  • Qué historia tan bonita…

 Sorprendente. Sí, sobre todo por su generosidad. Es una mujer realmente admirable.

Ignasi Blanch restaurando East Side Gallery.
  •  Y el libro que has ilustrado para ella, “Liv On” ¿dónde se está comercializando? ¿Cómo se puede llegar a él?

El libro salió en 2018, mucho después de este primer encuentro. Se mueve a nivel internacional. La editorial es catalana, Editorial Flamboyant, y se ha editado en inglés, catalán y castellano.

El libro está por todo el estado español, y los fans de Olivia Newton-John lo compran a nivel online. Se puede adquirir en todo el mundo. La verdad es que sigue en activo, y funcionando. En Barcelona se puede encontrar en cualquier librería pública.

  • A través de distintos medios, he podido observar que has dibujado muchísimo sobre el tema de la pandemia, sobre la mascarilla, sobre sentimientos del ahora. Tú, como artista, con tu peculiar y especial sensibilidad, ¿qué crees que está pasando en este sentido? ¿Cómo crees que la sociedad está viviendo esta dura etapa de la historia?

Quiero ser positivo, pero realmente esto es una especie de tragedia, es muy triste. Tanto a los que nos dedicamos al sector cultural, como a la mayoría de sectores, el tema del Covid nos está afectando profundamente. En mi sector, concretamente, hay compañeros que lo están pasando francamente mal. Hay muchísimos trabajos que han quedado absolutamente parados. Yo, personalmente, he tenido suerte, ya que muchos de los contratos que tenía se han mantenido. Pero sí que es cierto que tengo muchos amigos están sin ninguna alternativa, que no tienen previsión de futuro inmediato. Es por ello que es un momento de cierta desolación. Por esto, y por muchas otras cosas que está implicando el padecer esta pandemia.

Estaba diciendo que soy positivo, porque lo soy, pero también soy realista, y sobre todo pensando en mucha gente cercana que lo pasan mal, y no quiero dar una imagen de iluso, de falsa expectativa. Ahora mismo estamos en una situación realmente delicada.

  •  ¿Ves un final a todo esto? ¿Cuál es tu sensación?

Más con final, veo un cambio. Por ejemplo, a mí me molestaba cuando se decía aquello de “todo irá bien”, cuando se estaba muriendo gente. Esto, ahora mismo no se puede afirmar, porque bien no ha ido. Quiero pensar que iremos a mejor si sobrevivimos a todo esto, porque a peor no podemos ir. Mejor quiere decir que tendremos que aceptar los cambios que vendrán, que serán grandes. No me gusta la comodidad de decir que volveremos a ser como antes, porque como antes pienso que no será jamás. Esto nos está dejando una huella todos y cada uno de nosotros, y en el futuro tendremos que vivir con ello, y aprender a vivir una especie de experiencia que es dura. Lo veo una cosa muy dura y muy difícil.

  • Queriendo pensar en positivo ¿crees que, de alguna manera, evidentemente sin olvidar todo lo que ha pasado y está pasando, como sociedad o como personas individuales podemos sacar algo positivo de todo esto?

Creo que lo positivo es valorar la grandeza de vivir. No hay tiempo que perder. Esto que se nos comunica constantemente, la idea de vivir el presente, está claro que estamos obligados a hacerlo. El concepto de lo efímero que es todo, ahora lo estamos sintiendo más que nunca. Es por ello que mis últimos proyectos, los estoy viviendo con muchísima ilusión e intensidad, porque los valoro muchísimo, porque es entender la grandeza de lo que nos pasa realmente. Porque, a veces, lo malo llega sin avisar. Así, pienso que el cambio vendrá para revalorizar las pequeñas cosas del día a día. Algo tan simple cómo valorar el factor humano, no estar tanto tras la pantalla. Sentir la esencia de las personas, de trabajar con las manos, de volver a recuperar el cuerpo, la gestualidad. Quizás soy un poco iluso, pero no soy partidario de que nos vendan el mundo telemático como único, no me interesa mucho.

  • En esta época tan difícil que estamos viviendo ¿estás trabajando en algún proyecto que te guste especialmente, que te ilusione, a pesar de todo?

Ahora mismo estoy en ilustrando “El Jugador”, de Dostoyevski para Alma Editorial.

Otro libro que también me parece un referente y acabo de ilustrar, es “Cartas a un joven poeta”, de Rilke, para la editorial Nórdica Libros. Y muy pronto voy a sumergirme en “Walden o la vida en los bosques”, de H.D.Thoreau.

Tengo la gran fortuna de haber podido mantener los contratos que ya tenía, y con autores clásicos y de calidad, como Dostoyevski. Es una suerte y un éxito poder tener libros así. 

Estoy trabajando con estos tres textos, que son clásicos, y también con un proyecto divertido y con mucho humor, un rey que es muy simpático y al que le suceden muchas cosas sorprendentes. 

Además, comparto dos proyectos con texto e ilustración, uno con la actriz Myriam Mézières y otro con la terapeuta alemana Mechthild Rex-Najuch. Dos colaboraciones que mantenemos de manera periódica, y me apasionan.

Ilustración para proyecto con Mechthild Rex-Najuch.
  • Con esta positividad que te caracteriza ¿te gustaría lanzar algún mensaje alegre, dentro de lo que son las circunstancias que estamos viviendo?

Creo que es más importante que nunca recuperar todo aquello que nos gusta hacer, desde la parte más íntima. Es necesario cantar, coser, hacer manualidades, dibujar, tocar instrumentos… Creo que, más que nunca, en épocas de crisis no hemos de olvidar que tanto el arte, como cualquier tipo de disciplina artística, son buenas vías de salida y de crecimiento. Lo recomiendo mucho, como una barca que nos puede salvar.

Ilustración para proyecto junto a Myriam Mézières.
  • ¿Algún deseo para el año 2021?

Lo que diría es que, una vez pasada la etapa Covid, podamos recuperar de nuevo la alegría, los sencillos momentos con la gente que queremos, los proyectos artísticos, la belleza. Pero, sobre todo, la ilusión. Volver a tener ganas de motivarnos por la vida. Este sería mi deseo, recuperar la ilusión, y vivir con intensidad otra vez.

Gracias Ignasi. Cierro mis ojos e imagino tus hadas y duendes, los personajes de circo y bailarines de intensos colores, Alicia en blanco y negro, y la bella portada de “Crimen y Castigo”. Su luz y sus sombras remueven el pálpito de mi espíritu confuso en esta época de altibajos para todos. Y decido aferrarme al rojo que tu pincel tanto utiliza. Sí, el rojo, el de la pasión, el de la fuerza, el de la energía. Creo que será, desde hoy, el color de mi esencia. Me lo has regalado tú, igual que has regalado mucho, a muchos, con tu arte y tu sensibilidad.

Portada de “Alicia en el País de las Maravillas”.

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