Juan Carlos Abril (Los Villares, Jaén, 1974). Es un poeta y crítico literario español que se doctoró en Literatura Española, con una tesis, dirigida por Luis García Montero, sobre la poesía de José Manuel Caballero Bonald, y actualmente ejerce la docencia en el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Granada. Ha residido durante varios años en Exeter, al sudoeste de Inglaterra, en la Provenza francesa, en Milán y Roma, y en Nicaragua. Los títulos en poesía que ha publicado son los siguientes: Un intruso nos somete (Universidad de Granada, 1997), El laberinto azul (Adonáis, 2001), Crisis (Pre-Textos, 2007), Poesía (1997-2007) (2013, publicado en Ciudad de México), Esperar es un camino. Antología poética (1997-2016) (2016, publicado en Costa Rica), y En busca de una pausa (Pre-Textos, 2018). Le ha sido otorgado el Premio Federico García Lorca en 1996 y el Accésit del Premio Adonáis en 2000.

 

  1. Tu último poemario, En busca de una pausa (Pre-Textos, 2018), ha tenido una excelente aceptación por parte de la crítica. ¿Crees que es tu libro más significativo hasta ahora, donde podemos hallar un mayor grado de madurez del poeta con respecto a los libros anteriores?

– Uno siempre piensa que su último libro es el mejor, o así debe ser. Independientemente del grado de madurez que uno crea que tenga, o que le digan que tiene, a cierta edad y con cierta experiencia uno ya solo trata de hacer lo que tiene que hacer sin pensar si es lo más maduro o menos. Posiblemente sí lo sea, y eso me enorgullecería, pero no me gustaría que el siguiente libro sea menos. Además, habría que tener en cuenta que poetas que siempre cultivan el mismo estilo, o una misma voz, y a otros, como yo, le gusta indagar y cambiar. En ese sentido puede haber opiniones distintas dependiendo de los gustos.

 

  1. ¿Qué necesidad ha motivado esa transformación?

– Siempre son necesidades expresivas las que empujan al poeta a buscar otras soluciones, a indagar en la palabra, en las relaciones de la palabra con la realidad.

 

  1. Una de las dudas que atormenta al autor, en este exquisito poemario, es el pasado y, quizá, con él, la memoria. ¿Podríamos definir este libro de poemas como un ajuste de cuentas del autor con su propio yo?

– Sí, esa es una manera de entenderlo, claro que sí. Pero no la única… El poeta se replantea el pasado, lo mira con rigor y sin condescendencia, analizando los aciertos y tratándose de explicar, en ocasiones, el porqué de los fracasos. Es un ajuste de cuentas pero ante todo es un dar cuenta de lo que ha pasado, tratar de entender las cosas. Como suele pasar, y más en la vida, con tantos detalles, nunca hay una sola razón que explique o resuma lo que sucede, sino muchas razones transversales y veces inconscientes, que influyen en lo que finalmente pasa.

 

  1. ¿Crees que el poeta, en cierta manera, debe purificar su alma antes de acometer un nuevo ciclo, un nuevo proyecto, un nuevo poemario?

– Yo no creo en el alma. Eso es una paparrucha. Soy materialista y eso del alma me suena a superstición y espiritismo. Magia y religión son la misma cosa, que en el fondo no existe. El poeta es una persona de carne y hueso como cualquier hijo de vecino. Lo que tiene que hacer el poeta para renovarse, es estar bien, encontrarse centrado y en plena posesión de sus facultades mentales. También depende, en muchas ocasiones, en la clase de poeta que seas. Hay poetas que escriben un mismo poema toda su vida, porque siempre escriben el mismo estilo de poesía. Otros, sin embargo, intentan cambiar y explorar. Yo me encuentro entre estos últimos.

 

  1. ¿Crees que la vida del poeta debe estar distanciada del poema? ¿Por qué?

– Una cosa es la vida del poeta y otra la vida del personaje del poema. No tienen por qué coincidir, pero pueden hacerlo, aunque nunca debemos confundirlas. En cualquier caso, si confluyen, no debemos olvidar que siempre en todo lo que se escribe, y más cuando es algo creativo, interviene la imaginación. Partimos de la vida real pero luego la vida que proyectamos en un texto nunca es idéntica. La poesía es ficción. Aunque nos esforzáramos en objetivar lo que somos, o lo que nos pasa, siempre intervendría en el texto un desvío, una subjetividad, una mirada o perspectiva. Eso, por otra parte, es lo enriquecedor de la literatura.

 

  1. El mundo, al igual que el ser humano, se enfrenta ante un entorno poco amable en el que tiene que armarse de unas herramientas, de algún tipo de propósito para sobrevivir. Según tu opción, ¿cuál sería o cómo se tramaría la salvación del ser?

– Yo no creo en la salvación del ser pero, ojo, tampoco en la condena. Lo único que te puedo decir, en el sentido que creo que va tu pregunta, es que dependemos de las condiciones materiales en las que nos criemos y nos desarrollemos. A partir de ahí depende también de nuestra capacidad de transformación, de nuestras propias condiciones individuales, contando con nuestras contradicciones, que también cuentan, y no poco. Esa lucha es única, y debemos siempre afrontarla, seamos quienes seamos y pertenezcamos al estrato social que sea, aunque lógicamente, cuanto mayor comodidad, mejor para aquel que disfrute de esa comodidad. Quiero decir que ya sabes que no por poseer una vida cómoda tu vida está resuelta. He visto gente con mucho dinero muy infeliz, y gente sin dinero muy feliz. Hay de todo, afortunadamente, y depende del cristal con que mires las cosas.

 

  1. En tu poemario la voz de la autocrítica guía los pasos del poeta en esa búsqueda de la belleza a través de la memoria y el pasado, ¿crees que en el ser humano o en la sociedad existe poca autocrítica? ¿A qué se debe?

– La búsqueda de la belleza es importante, como dices, en el poemario, porque además se trata de poesía, y la poesía nos atrapa. Pero es difícil acercarse a esa búsqueda con el rigor de una mirada autocrítica que no dulcifica el pasado. En cambio, en la sociedad, en el día a día, no existe apenas autocrítica. Esta sociedad del narcisismo no se cuestiona lo que hace, no posee conciencia y no se preocupa por su entorno, ni por el otro que está al lado. Esta sociedad ha roto sus vínculos con el otro y el neoliberalismo se ha expandido hasta los tuétanos, corroyendo conceptos básicos como solidaridad o humanidad. Siempre fue difícil crear una utopía, una sociedad feliz, pero hoy día más.

 

  1. Como enunciara José Ángel Valente, ¿es por ello por lo que el sujeto se adentra en la secreta desolación de un páramo?

– Sí, se trata de un páramo, pero yo en el poema de Valente lo entiendo más como una indagación metapoética, como el poema que se tiene que construir desde la nada. Lógicamente se encuentra también la otra lectura, en relación con el vacío del sujeto, y no deberíamos obviarla. Pero me inclino más por la primera. La lectura que no me interesa en absoluto es la metafísica. Me identifico con lo que dice Javier Rodríguez Marcos en su último libro hasta la fecha, Vida secreta, de 2015: soy «un pobre materialista crudo».

 

  1. Lévinas defendía la reestructuración del sujeto a partir de la nada, ¿cómo crees que se podría reestructurar, a través del discurso poético, al ser humano para romper con el orden impuesto?

– No creo en la intervención del discurso poético en la realidad, eso es un mito de la modernidad. Y qué responsabilidad para los poetas y escritores. Ahora bien, los poetas y escritores no deben dejar de ser críticos por el hecho de que la literatura —y hablo en general, cualquier texto creativo— no cambie el mundo. El mundo cambiará, o no, pero el arte debe seguir su curso.

 

  1. Unas de las imágenes que se suelen suceder en tu libro de poemas son las que aluden al antifaz, a los disfraces, a los espejos, ¿crees que existe una falta de estima de sí o de motivación, en esa constitución del sujeto que responde al otro?

– Lo que trato de abordar con esas imágenes —supongo, entre otras cosas— es que no somos de una pieza, que no somos monolíticos, y que en realidad estamos rellenos de diferentes yoes que van modificándose, cambiando y transformándonos. El ser humano es poliédrico. Todos esos yoes, los conscientes y los inconscientes, nos hacen ser quienes somos. Y no hay estabilidad. Esa visión monológica del sujeto es medieval, y el hombre del siglo XXI es mucho más complejo de lo que quisiéramos.

 

  1. Tus versos cobran vida entre la memoria y el paso del tiempo, entre lo culto y lo cotidiano, entre el milagro de la vida y el abismo. ¿Crees que es la vida en el relato de un aprendizaje donde hay que pagar un peaje por vivir?

Desde luego, y esa sería una bonita manera de verlo. En las renuncias y en los fracasos aprendemos, pero también debemos estar contentos por los logros y los triunfos, aunque sea modestamente. Se trata de valorarnos, de encontrar un punto de equilibrio. Obviamente eso es difícil, pero tampoco debemos renunciar a ello por su dificultad. Al contrario, debe ser un acicate.

 

  1. ¿Crees que nuestro destino forja nuestro carácter o, por el contrario, que es a causa de la alienación de nuestra singularidad en el anonimato?

– No creo en el destino en ninguna de sus acepciones, en ninguna determinación más allá de las condiciones materiales o biológicas que nos rodean y constituyen. El ser humano, cada uno de nosotros, debe reflexionar sobre su individualidad en la sociedad. Solo de ese modo podremos entender quiénes somos y qué hacemos en el mundo. Un profesor de literatura debe dar clases de literatura, y un albañil debe poner ladrillos. El lugar que ocupemos, la profesión que tengamos, son una responsabilidad. Esta sociedad del espectáculo nos ha inflado el ego hasta el punto de que nos hace creernos muy importantes todos, pero lo cierto es que no somos más importantes unos que otros, y que tenemos un común denominador. Debemos aprender a vernos en eso que nos identifica con los demás. Por lo general, la gente piensa que es muy especial, pero luego acaba comprendiendo, a modo de fracaso, que es igual al resto.

 

  1. ¿Es la espera un camino?

– Sí. Esta sociedad de la prisa nos ha inoculado el gen de la inmediatez, y nos ha enseñado a no esperar. Sin embargo, hay que aprender a esperar y a ser lentos, a reivindicar la lentitud. La poesía es ese camino de lentitud, la palabra reflexiva. De ahí tenemos que pasar a la vida, extenderlo a la vida, a través de la poesía, aunque sea una utopía. Al menos nos ayudaría a disfrutar más lo que tenemos, porque esta ideología consumista y la insatisfacción, el deseo permanente, nos hace infelices.

 

  1. ¿Qué esperas de este poemario?

– Bueno, no sé si debo esperar algo más allá de ser leído. Es lo que más ilusión me hace y con eso creo que me conformo. No me puedo quejar, han aparecido muchas reseñas ya y cierta crítica me ha leído, en general, bastante bien y con generosidad. Es mejor no esperar nada, así nada te decepciona. Estoy satisfecho, sin duda, por la recepción que ha tenido el poemario. Pero el gusto en España se mira mucho al ombligo y tenemos un déficit de pluralidad muy grande… En poesía ya sabes que no hay que esperar nada del otro mundo respecto a la recepción. Este es un camino muy largo, una carrera de fondo, y ni siquiera hay que esperar llegar a la meta. Hay que disfrutar el paisaje, el recorrido, los compañeros de viaje, etc.

 

  1. ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

– Tengo varios libros abiertos, sí, de crítica, y también estoy escribiendo poemas, pero muy lentamente. Vamos a ver qué voy terminando, porque a veces uno tiene la tentación de ser muy disperso, de abarcar muchas cosas, pero eso tiene la contrapartida de no cerrar proyectos, de no centrarse en algo. Me gusta leer mucho y ver muchas películas… Así que vamos a ver en estos próximos años qué voy dando a la imprenta. Por lo pronto, te comento que tengo dos libros de crítica bastante avanzados, pero como bien sabes no es fácil publicar crítica. Así que poco a poco.

El escritor jienense Juan Carlos Abril, Premio Federico García Lorca y Accésit del Premio de Poesía Adonáis, que presentará su obra “En busca de una pausa”, Editorial Pre-Textos, 2019, dentro del marco literario que proporcionará el VIII Encuentro de las Artes y de las Letras del Mediterráneo, en el que conversará con el profesor, escritor y crítico José Andújar, el martes 3 de septiembre, a las 20:00, en la Biblioteca Provincial Francisco Villaespesa, de Almería.

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Guillermo de Jorge (Guillermo George Hernández), Santa Cruz de Tenerife, 1976. Cursó Filología Inglesa en la Universidad de La Laguna. Suboficial del Ejército de Tierra del Arma de Infantería, es Diplomado Superior de Montaña por la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales del Ejército de Tierra. Ha participado en operaciones de seguridad y misiones de paz, significando su estancia en Mauritania, Afganistán e Irak. Ha estado en países como Marruecos, Portugal, Senegal, Sierra Leona, Kuwait, Francia. Poeta - soldado, armas - letras, en la actualidad ejerce la presidencia de la Asociación Nacional Círculo Artístico Cálamo. Miembro del Centro Andaluz de las Letras, ha colaborado con medios de comunicación, destacando sus colaboraciones con el Diario de Sevilla, con el periódico La Voz de Almería, el Periódico El Día de Canarias y el Periódico El Mundo. Dirige la Colección “Letras del Mediterráneo”, de la Editorial Playa de Ákaba. En 2008 fue nombrado Miembro del Instituto de Estudios Almerienses. Le ha sido otorgado por la Junta de Andalucía, Diploma por su contribución y participación en Nueva Literatura Almería y fomento de la Cultura 2004. Accésit del Premio Creación Joven de Poesía de la Universidad de La Laguna 2005, actualmente colabora con Diario de Almería y Onda Cero Almería. Ha participado en encuentros literarios de carácter nacional e internacional, destacando el Festival Internacional de Getafe de Novela Negra, el Encuentro Nacional de las Letras Islas Canarias, Festival de Poesía del Mediterráneo o el Ciclo Internacional de Poesía Ciudad de Valladolid, estando sus textos reunidos en varias antologías poéticas y narrativas. DATOS BIBLIOGRÁFICOS Ha publicado diez libros de poemas, entre ellos: “Corporeidad de la Luz", Ediciones Idea, 2006 y “HK-G36E", prologado de Rafael Guillén, Premio Nacional de Literatura. Instituto de Estudios Almerienses, 2008. Ha colaborado con revistas especializadas, como la Revista Literaria Río Arga, Navarra; La Galla Ciencia, Murcia o la Revista Literaria Culturamas, Madrid. Y sus textos han sido publicados en suplementos literarios, destacando: “Selección de poemas" Publicado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Puebla, México. “Varied poems" Publicado por la Universidad de Columbia, EE.UU. En narrativa ha publicado: “Relatos a Glo”. Editorial Ediciones Idea, 2008. Como Cuadernos de Combate ha editado: “Irak: Diario de un legionario”, publicado por el Periódico La Voz de Almería, 2004. “Afganistán: Diario de un Soldado”, prologado por Lorenzo Silva, Premio Planeta de Novela. Editorial Playa de Ákaba. 1º Edición, Dic 2015. 2º Edición Feb 2016. 3º Edición Sept 2017. Exposiciones fotográficas realizadas: “Afganistán: Pasajes”. Monográfico junto con Lorenzo Silva y comisariada por el artista plástico Fernando Barrionuevo, en la Sala de Arte Contemporáneo MECA Mediterráneo Centro Artístico (Almería, Andalucía).

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