La Ministra y el Consejero andaluz del ramo educativo, que tanto montan y montan tanto, son ya verdaderos sobrevivientes evolucionados en la selva legislativa en la que poco a poco cada Gobierno, da igual su procedencia o ascendencia, han convertido la Enseñanza de este país. En realidad está pasando con todo, de ahí la falta de autoridad, ya no hay decisión sino nebulosa legal porque todo se arregla no ejecutando sino legislando y, acaso, judicialmente resolviendo.

Ya ha pasado el curso de la pandemia y todo el mundo teme que no va a ser el único. El tiempo de la improvisación ha terminado, o no, depende. Lo lógico sería que la Administración desde lo más alto y permeando hacia abajo diera normas concretas a las que atenerse y que otorgaran un ámbito de seguridad para todos los sectores de la población afectados: responsables autonómicos, delegaciones provinciales, inspección, directivas, profesorado, padres y madres y alumnado (¿sindicatos?). Si es usted Bartolo en Murcia o Elisabetta en La Rioja, precisamente debido a la pandemia debería disfrutar más que nunca de una igualdad de oportunidades efectiva porque nos jugamos el futuro de este país.

Pues no. Para empezar, por favor: no nos creamos las estadísticas, el fracaso escolar ha sido erradicado numéricamente este curso, ¿usted se lo cree? Pues ése debería ser el punto de partida de los responsables, partir de esta mentira, el profesorado ha solventado esta situación como ha podido, todos entendemos que era imposible de predecir porque era impensable, de acuerdo, pero ya no es sobrevenido: hay que aprender.

Yo soy del ramo (en Andalucía), les voy a enumerar una lista de cuestiones no afrontadas claramente por la Administración (podrían ser muchas más) y que cada palo sostenga la vela correspondiente:

            1. No ha habido si se presagia una sola reunión con las directivas de los centros educativos, por sorprendente que pueda parecer, ni una.

            2. Nadie está abordando el problema de las “ratios” y las posibilidades de contagio, se da por hecho que no va a cambiar por indicación legal el número de estudiantes por aula ni la separación; en espectáculos y bares sí.

            3. No se habla de los medios técnicos. Si de por sí muchos centros tienen una habilitación deficiente respecto de Internet, subrepticiamente se presupone otra vez que el profesorado se habilitará a sí mismo en caso de vuelta al confinamiento.

            4. No hay formación urgente para estas circunstancias novedosas; la enseñanza virtual ha sido una opción… hasta ahora, porque ya es una obligación, ¿no? ¿Cuál es la previsión, la detección de problemas, el desarrollo, el alcance?

            5. No hay una sola plataforma unificada que funcione y con carácter oficial para la enseñanza virtual; existe, es cierto, antes de que salten los apologetas: pero su obsolescencia y falta de operatividad es tal que muchos hemos preferido usar los sistemas de grandes compañías de internet, mejor resueltos, más intuitivos, claros y efectivos. ¿De verdad no se puede llegar a un acuerdo con alguna de esas compañías o desarrollar algo que no sea una patochada inútil para que todo el mundo pueda hablar el mismo “idioma” y que no nos deje con el culo al aire administrativamente?

            6. Nadie habla de riesgos laborales; nos imparten cursos sobre mesas, alturas de pantallas, sillas, temperaturas, salud… pero si te quedas en casa, ya sabes, procura no lastimarte porque nadie sabrá nada de lo que pueda pasarte.

            7. No hay una propuesta de contenidos mínimos de urgencia que pueda servir de referencia común para todo el Estado español (hostia lo que he dicho); mucha preocupación por las tecnologías, las técnicas, la pedagogía, los derechos, las calificaciones, pero nadie dice para qué, qué deben saber como mínimo Bartolo y Elisabetta para poder constatar que han estudiado Bachillerato, por ejemplo, eso es más útil que todo lo demás porque centraría los trabajos generando igualdad de oportunidades sin parar o acelerar los cursos al albur de quien lo decida en una oscura mesa docente, que las hay.

            8. No hay una propuesta de aulas auxiliares que pudieren hacer falta. Hay montones de centros que no van a poder responder a las normas higiénicas por falta de espacio, la propia Administración lleva décadas sosteniendo aulas portátiles sin cumplir promesas de construcción de aulas reales, ¿no es el momento precisamente ahora de poner a disposición de las directivas aulas de este tipo y planificar con tiempo?

            9. No hay propuestas nuevas en evaluación, y quizá habría que dejar claro cuáles son las obligaciones familiares en vez insistir mil veces en la obligaciones del profesorado; enseñar es cosa del Estado, educar y velar por la chavalería es más cosa de familia.

            10. No hay simplificación sino multiplicación de la burocracia, es decir, que dadas las circunstancias cabría establecer vías más directas de comunicación y no protocolos seminotariales para resolver las situaciones del alumnado, por rellenar más papeleo no aumenta la calidad docente… Aunque son años de generación de esa maraña legal en la que siempre es responsable el docente firmante mientras todos los demás se quitan de en medio (de ilusiones se vive).

            11. No hay organización prevista para evitar acumulaciones horarias y curriculares, ¿qué propone la Administración para que un colegio o un instituto no sean locales de intercambio de fluidos?

            12. Cuáles va a ser los protocolos sanitarios reales, ¿se va a dotar a los centros de material y autoridad para impedir el acceso en determinadas situaciones?… porque de momento me consta que no han movido un dedo.

Pasar la responsabilidad a las directivas es no sólo darle la famosa autonomía para actuar en positivo… sino también hacerles responsables de reclamaciones y denuncias: contagios, suspensos, formación, medios técnicos… La responsabilidad política es legislar; pedir a las directivas que desarrollen la norma pero dejarlas tiradas con esa supuesta autonomía es una mentira que debería llevar a una dimisión en bloque con apoyo de los claustros y a algo que los docentes echamos de menos: el plante de la inspección, que deje de limitarse a ser torpe correa de transmisión de toda esta basura legislativa, hace mucho que representan más un problema que una solución para los docentes.

Se van a curar en salud pidiendo prever en la documentación del Centro dos escenarios distintos, “dentro” y “fuera”… pero nada más, no hacen ni proponen nada más porque cuando un sector no es productivo o sólo lo es a la larga y, en principio, va a cobrar su nómina sí o sí: es mucho más fácil mandar a todo el mundo para casa que diseñar una política de verdad.

Lo tienen claro, repito, dos opciones: afrontar responsabilidades o echar a todo el mundo para casa. Lo segundo es baratísimo, no supone gasto añadido y si me apuran: un cierto ahorro en algunas cosas. Les da igual el abismo educativo creado. En eso están, disimulando. Mi abuela habría exclamado “¡Tócate los huevos!”, pero nuestra hipercultivada sociedad ya no tolera estas cosas sexistas.

Sigamos despojando de Cultura a las nuevas generaciones, algún día nos enterrarán pero sin la colaboración de la Parca sino “Motu proprio”.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

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