Con el paso del tiempo, y sobre todo por una mayor aceptación cultural, una legislación más acertada y mayores investigaciones, el uso medicinal del cannabis ha aumentado gradualmente en los países desarrollados.

En la actualidad, con fines medicinales, muchas personas pueden no sólo comprar productos hechos a partir de ingredientes naturales de la planta del cannabis (cannabinoides), sino también sintetizados a partir de compuestos activos de ésta (fitocannabinoides); de la misma manera, es posible cultivar -siempre con fines medicinales propios- plantas propias, con la ayuda de sitios como Growshop New World, donde es posible encontrar fertilizantes, semillas, sustratos y el resto de los elementos que una planta como la Cannabis sativa requiere para crecer y desarrollarse a plenitud.

Y es que, en efecto, la marihuana con fines terapéuticos ha demostrado tener evolución positiva en decenas de enfermedades, desde algunas crónicas como la depresión, hasta malestares generales como la falta de apetito.

Salud visual

Aunque se suele estigmatizar a la planta del cannabis como un relajante muy poderoso para dolores crónicos, uno de los resultados más estudiados está “a simple vista”. La salud visual es imprescindible para el ser humano y los ojos son una parte del cuerpo muy delicada, por lo que cualquier pequeño daño puede tener consecuencias graves.

El glaucoma, la uveítis y demás padecimientos del globo ocular, ocasionados por una alta presión sanguínea, que a su vez es producto del estrés, malos hábitos o una sobreexposición a altas intensidades lumínicas, no sólo ocasionan un gran dolor en la persona que lo padece, sino que pueden dañar para siempre el nervio óptico, con la consecuente pérdida de la visión.

La marihuana ha demostrado no sólo eliminar los dolores, sino también, bajar la presión intraocular o PIO (por sus siglas en inglés), siendo un tratamiento alternativo muy considerado en este sentido.

Epilepsia, Parkinson y Alzheimer

Debido al hecho de ser una de las plantas más polémicas, la marihuana no ha sido estudiada en su totalidad y no ha podido ser aplicada en todas las enfermedades que se dice que pueden ser curadas o tratadas con los cannabinoides. Sin embargo, hay avances significativos en enfermedades crónicas y muy graves como la epilepsia, el Párkinson y el Alzheimer.

Aunque son enfermedades que tienen diferencias entre sí, existen elementos comunes: todas se producen por una degeneración de las células del cerebro; en el caso de la epilepsia por la dispersión de las células que regulan la presión y el control; en el caso del Alzheimer por la degeneración acelerada de proteínas cerebrales.

En este sentido, el consumo de marihuana actúa como un elemento que une las células, reduce la excitabilidad en el funcionamiento del cerebro, regula la presión y ralentiza total o parcialmente el proceso degenerativo de las células cerebrales. Como consecuencia, es muy utilizado como tratamiento para estas enfermedades que no tienen una cura definida.

Cáncer

El cáncer es una de las enfermedades más difíciles. Incurable hasta cierto punto, y muy dolorosa para quien la padece, representa una de las causas de muerte más importantes a nivel mundial. Sus posibles tratamientos son el resultado de ensayos, de análisis enormes y de un gran presupuesto para la investigación. La planta de marihuana forma parte de los elementos que mayores beneficios han obtenido.

Aunque resulte curioso, el cuerpo humano tiene receptores cannabinoides -la mayor parte de ellos en el sistema nervioso central, aunque también en órganos cruciales como los riñones, el colon o los pulmones-, que no son más que membranas celulares que pueden recibir con mayor eficacia los cannabinoides sintéticos o naturales -los fitocannabinoides y cannabinoides antes mencionados-.

La presencia de estos receptores en órganos cruciales, que suelen ser los principales lugares donde se producen los tumores cancerígenos, y en el sistema nervioso central, principal transmisor de las energías de todo el cuerpo, favorece que los principios activos de la marihuana actúen casi de forma instantánea.

En este sentido, se han utilizado los ingredientes más conocidos de la Cannabis sativa, el THC y el CBD, produciendo no sólo la eliminación de células ya existentes -con la consecuente detención de la replicación del cáncer- sino que también han ayudado a sanar y regenerar las células afectadas por la radiación de las quimioterapias y radioterapias en pacientes con tumoraciones cancerígenas.

Falta mucho camino por recorrer. Aunque la utilización de la planta de marihuana como terapia o medicina data de miles de años atrás, la estigmatización no ha permitido grandes avances. No obstante, enfermedades como el SIDA, la artrosis, la enfermedad de Crohn, la esclerosis, el autismo e incluso patologías psicológicas como la ansiedad, las adicciones, el insomnio o el estrés postraumático, figuran en la lista de enfermedades para las que la marihuana medicinal puede tener beneficios, a juzgar por los resultados de diversos estudios.

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