WOLFF Toto (aut), Team Principal & CEO Mercedes AMG Petronas F1 W11, portrait during the Formula 1 Winter Tests at Circuit de Barcelona - Catalunya on February 19, 2020 in Barcelona, Spain. (Photo by Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images)

A Totto Wolff los ojos se le opacan y la mascarilla impide ver como se le separan los labios en un bostezo. Estamos en la última sesión de clasificación para la parrilla. La única duda, y muy mínima, es cual de sus dos coches quedará primero. Intenta pensar en cosas entretenidas -¿la lista de la compra? ¿ese viaje programado con su mujer que el coronavirus ha pospuesto indefinidamente?- pero le cuesta, le vence el sueño. Es maravilloso ser el mejor, ser el mejor SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE. Es maravilloso pero también es aburrido. La carrera de Monza fue un verdadero espectáculo y le encantó, mereció la pena incluso que no ganara ninguno de sus pilotos.

El tapabocas enmascara un nuevo bostezo.

Y lo mismo le sucede a Lewis Hamilton cuando camina hacia la zona de prensa después de haber conseguido -una vez más ¡qué monótono!- la pole position. Angela Cullen, su asistente personal, su coach, le ha dicho que se esfuerce en recordar cómo está venciendo carrera tras carrera a Bottas, cómo le esta machacando. Lo intenta. En los últimos tiempos a veces le cuesta un poco pensar, hay una parte de su cerebro que ha delegado en Angela Cullen, y -ella es perfecta- funciona fenomenal la delegación: está contento; igual que Wolf. Y también igual de aburrido. Las fuerzas G brutales en Mugello han sido fantásticas, gran sensación, pero él sabe mejor que nadie que no hay verdadero duelo. Piensa Hamilton en su música, en su casa infinita, en su amado perro, en…

Aguanta el tipo mientras Jenson Button le hace preguntas que él responde con voz átona y ningún brillo en los ojos. Cuando termina la entrevista el tapabocas enmascara un largo bostezo.

Es el mejor piloto del mundo, incluso el mejor piloto de la historia, al menos estadísticamente. Pero esta no es la F1 que él admiraba y conocía de pequeño, la que le inspiró para darlo todo y convertirse en piloto.

Totto Wolf le ve entrar en el box y le sonríe, pero la mascarilla también tapa esa sonrisa. Los amos del mundo. Pero ¿acaso no es mejor la lucha que la poltrona contínua del éxito?

Doble y largo bostezo.

Tigre tigre.

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