“Mi pecado es terrible;
Quise llenar de estrellas,
el corazón del hombre.”
Marcos Ana.

Hace unos días visite en la cárcel de Ezeiza, al ex presidente de la República Argentina Amado Bodou y al líder social Luis D´Elia. A pesar de que asumió un gobierno nacional y popular, aun continúan presos políticos, varios dirigentes, como Milagro Sala entre otros. Antes de entrar en el  centro penitenciario, recordé mi historia personal con las cárceles y los presos políticos. Desde mi abuela Flora, que sufrió una condena de cinco años, presa en Saturrán, (país vasco) por ser comunista, durante el gobierno de Franco o mi abuelo Agustín, por los mismos motivos, tres años de cárcel en Pontevedra, Galicia. Desde mi temprana militancia en la juventud comunista -seguramente por mandato histórico- siempre participe de las campañas por la libertad de los presos políticos. Recuerdo la campaña por Isolina Méndez y Agustín Tosco.  También aquel 25 de mayo de 1973, en la cárcel de Devoto, donde el pueblo libero a los presos. Luego los presos de la Tablada y en la etapa contemporánea me toco participar o coordinar distintas campañas internacionales, el del líder turco Abdullah Öcalan, Lula, Assange etc. Antes de entrar al edificio recordé la carcel de Caseros, donde se hacinaban miles de presos. También recordé el encuentro con Gorriarán Merlo en la cárcel de Devoto, donde entre mate y mate hablamos más de tres horas sobre la situación del mundo. Algo me dice interiormente que nunca me debo olvidar de los presos políticos. Así es que este lunes el “mandato” me llevo a visitar a mi amigo Luis D´Elia y a Amado Boudou, a quien no conocía personalmente.

Fue una entrañable entrevista, junto a otros compañeros de organismos de derechos humanos. Otra vez el mate servía de vínculo para hablar de la situación política actual de la Argentina. Todos sin exención estaban ilusionados con el triunfo popular, aunque preocupados por el retraso, por parte del gobierno, de darles una solución política- jurídica a los presos políticos, desde la legalidad vigente.

El gobierno tiene todos los instrumentos políticos para solucionar esta injusticia. Este es el momento concreto. De lo contrario la derecha -que aun tiene el poder intacto- continuara utilizando a la justicia para sus planes desestabilizadores. La propia vice presidenta  Cristina Fernández, sigue en la mira de la derecha reaccionaria y la justicia corrupta.

El propio Alberto Fernández en su discurso de envestidura, hablo de este tema y de la necesidad de hacer reformas en la justicia.

Sería una mal imagen internacional, que sigan habiendo presos políticos, a sabiendas que lo están por decisiones políticas del gobierno de Macri.

La argentina no podrá gozar de una plena democracia si no se sanea el poder judicial y pone en libertad de forma inmediata a los presos políticos.

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