Entre las muchas hipótesis publicadas para explicar el vuelco electoral en Andalucía, de histórica mayoría de izquierdas a triunfo de la derecha, con irrupción de la extrema derecha tanto en representación como en discurso compartido, se encuentra a faltar, cuando menos una referencia, a las clásicas teorías explicativas del comportamiento electoral y de la cultura política basadas en la estructura de la propiedad de la tierra, propias de la historiografía marxista.

Así, el historiador americano Eduard Malefakis explicaba a mediados de los 60’s, como en una Galicia de minifundio, los pequeños propietarios, precisamente por serlo, mostraban una clara tendencia a votar a la derecha, por muy empobrecidos que estuvieran. Por el contrario, en una Andalucía donde la propiedad de la tierra se concentra en unas pocas manos de la aristocracia, la mayoría jornalera tendía a votar siempre a las izquierdas.

Las elecciones andaluzas del pasado 2 de diciembre, parecen haber refutado esta plausible hipótesis para los comicios de la IIª República y de la ya superada “Transición”. Negando la mayor: ya no gana la izquierda en Andalucía. Aparecen nuevos análisis y nuevos factores explicativos, vinculados al auge de la extrema derecha en Europa, a la crisis del Estado del bienestar, a la desafección democrática, al aumento de la inmigración y la xenofobia, o a la mixtificación del sistema capitalista, donde todos nos creemos clases medias y tendemos a identificar al que consideramos más desfavorecido como rival en las ayudas sociales o como lastre para el sistema.

El análisis de Malefakis servía para una sociedad moderna, agrícola, de clases. La posmodernidad fomenta el individualismo, el consumismo, el relativismo. Los emigrantes del campo rural andaluz que de las décadas de los 40’s a los 60’s marcharon a Catalunya, a Madrid, al País Vasco, eran los más desfavorecidos, las víctimas de la opresión de una estructura social injusta. También eran refugiados políticos, huyendo de la represión franquista posterior a la guerra civil. Terciarización y industrialización de la economía, despoblación rural y urbanización cambian las identidades y las percepciones.

La mal llamada crisis, agravada a partir del 2008, implica una nueva sociedad dual, donde el egoísmo de los poderosos los lleva a acaparar poder y riqueza, mientras que, entre los desfavorecidos, al lado de los apartados por el paro estructural, encontramos ahora a los trabajadores pobres a pesar de tener empleo. La globalización nos trae una competitividad a la baja a nivel mundial, mientras la nueva inmigración es presentada por los medios y los demagogos políticos como una amenaza para la población más desfavorecida.

El individualismo de la posmodernidad nos empuja a la pérdida de la identidad colectiva, de clase. El sistema capitalista perfecciona su opresión, ahora más sutil. Pluses salariales en forma de acciones llevan a vernos como propietarios y no como proletarios. La concertación colectiva esta denostada, sustituyendo incrementos salariales por pluses individuales a la competitividad. El incremento del peso del salario variable frente al fijo divide al colectivo de trabajadores. Las empresas low cost fomentan el consumismo y la precarización laboral. La externalización de servicios basa su “eficacia” en la pérdida de derechos y salario de unos trabajadores depauperados. El crecimiento se basa en el incremento del déficit y en endeudar el futuro o en trinchar el territorio con una política del suelo especulativa. El endeudamiento lleva a la esclavitud. Y hay quien, en este contexto, se preguntará: ¿qué es más fácil, que dejen de haber pobres o que yo deje de ser pobre? Es el “divide y vencerás” de todos los tiempos.

El rechazo al liberalismo, al consumismo y al individualismo lo verbaliza sin complejos cierta extrema derecha nacionalista. Si una izquierda renovada y radical no articula una estrategia y un relato al respecto, deja el campo y el discurso a la extrema derecha.

Los movimientos de revuelta como las Gillets Jeunes son y serán desprestigiados como violentos y manipulados por la extrema derecha, pero forman parte de la respuesta a la desigualdad de un sistema donde los dirigentes políticos, mediáticos y económicos monopolizan el poder y la riqueza en una sociedad dual cada vez menos igualitaria.

Quizás nos ponemos muy transcendentes. Sin banalizar los graves cambios estructurales que padecemos, tampoco olvidemos la corrupción del partido socialista andaluz y sus peleas internas entre susanistas y sanchistas, que alguna influencia tendrán. Siempre podrán decir, haciendo gala de su autocrítica habitual, que los catalanes republicanos hemos despertado al fascismo. Pero, al fin y al cabo, en una España donde el franquismo más que depurado ha sido perpetuado, quizás todo sea más sencillo. Como decía un amigo cantautor: si te levantas un domingo y votas a unos que son abiertamente fachas es que eres facha. No le deis más vueltas.

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Licenciado en Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Políticas i Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1994. Licenciado en Historia Contemporánea por la Facultad de Filosofía y Letras de la UAB en 1995. Trabajando en la empresa privada, en una multinacional francesa, hasta junio de 2015, cuando cojo una excedencia por ocupación de cargo público, a raíz de las elecciones municipales de mayo de dicho año, en las que me presento como candidato a la alcaldía de Montcada i Reixac en la candidatura de ERC. En el nuevo gobierno municipal constituido después de las elecciones, detento el cargo de Primer Teniente de Alcalde y Regidor de Urbanismo, Vía Pública, Servicios Municipales, Transporte i Movilidad, así como la portavocia de ERC en el Ayuntamiento de Montcada i Reixac.

2 Comentarios

  1. En Galicia no se vota derecha por minifundista
    sino por caciquismo y catolicismo
    ademas de por que estan engañados ya que se creen empresarios y solo sin autonomos cocidos a impuestos y creen que la derecha les va a ayudar
    cuando la derecha esta intentando acabar con ellos
    a base de impuestos, no pagarles bien por su producto a base de controlar las empresas intermediarias qe estan desde franco en manos de derechistas
    de abandonar al medio rural a su suerte etc etc etc ,

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