Finalmente, después de dos años de partidos clasificatorios, llega la fase final de la Copa del Supremo.

La fase final del torneo por desgracia llega mermada de interés por la ausencia del equipo “MHP 130 Puigdemont”, entrenado por Gonzalo Boye (apodado “el loco Boye” por la hinchada rival), que ha conseguido rechazar en dos ocasiones la “wild card” de la organización para participar a las finales del torneo como cabeza de serie.

El partido más esperado entonces pasa a ser el que enfrenta el equipo local, el “Real Supremo” entrenado por el Excelentísimo Manuel Marchena, al “Atlético Junqueras” entrenado por Don Andreu Van den Eynde

La peculiaridad de este torneo que le hace tan apasionante y prestigioso en caso de victoria del equipo visitante es que además de jugarse a partido único y en campo del equipo del “Real Supremo”, resulta que el equipo arbitral está compuesto por el mismo equipo técnico de Manuel Marchena asistido por 6 jueces de línea.

Igual que en otros clásicos torneos, al equipo detentor del trofeo es suficiente con evitar la derrota para mantener el título.

En este caso, el Real Supremo tiene suficiente con mantener las acusaciones de Fiscalía hasta el final para asegurarse la Copa del Supremo, mientras el equipo del Atlético Junqueras necesita ganar por lo menos un gol de diferencia.

A pesar del futbol control desplegado por el Atlético Junqueras, la presión adelantada y las múltiples oportunidades de gol, gracias al férreo “catenaccio” a la italiana del Real Supremo, el partido llega a la prórroga.

Es entonces cuando el equipo entrenado por Van den Eynde, con el tiempo ya cumplido y el árbitro a punto de pitar sentencia, en la última jugada a balón parado consigue rematar un centro a la desesperada y marcar el “gol de oro”.

El Excelentísimo árbitro Manuel Marchena en un primer momento solicita la revisión de la jugada por el VAR para verificar la validez del tanto antes que suba al marcador, salvo luego declarar el final del partido con una actuación repentina sin esperar el pronunciamiento del VAR y decretar definitivo el resultado que proclama ganador de la Copa el equipo del Real Supremo enviando a todos los equipos rivales de vuelta a los hoteles de concentración en Lledoners, Mas d’Enric i Puig de les Basses.

El entrenador del Atlético Junqueras recurre entonces al Tribunal Europeo del Deporte con sede en Luxemburgo el cual, después de examinar todas las imágenes aportadas, declara que el gol marcado por el equipo de Junqueras es válido, que el árbitro no debería haber declarado finalizado el partido sin esperar el examen del VAR, que el legítimo ganador del partido es el equipo del Atlético Junqueras y que hay que entregarle el trofeo que le certifica como ganador del torneo.

Sin embargo, el equipo arbitral, a pesar de reconocer la validez del tanto marcado por el equipo entrenado por Don Andreu Van den Eynde, lamenta no poderle hacer entrega del trofeo ni del título porque la Copa ya se entregó y en aplicación de la Doctrina Santa Rita, “copa entregada, no se quita” de volver a disputar el partido ni hablar tampoco.

A la vista del embrollo en que se han metido, el comité arbitral del Supremo decide pasar el asunto a la Junta Arbitral Central para que, decida si declarar ganador el equipo del Real Supremo por alineación fraudulenta del Atlético Junqueras por haber perdido la correspondiente autorización federativa como resultado de partido declarado injustamente ganado por el Real Supremo.

Y vuelta a empezar por donde comenzó el embrollo.

Pues ya se sabe, futbol es futbol, la pelota es redonda, ya no hay rival pequeño y, al final, el que gana siempre tiene la razón.

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