Decía Adorno cuando pensaba en la muerte de la novela que contar es tener algo especial que contar y que eso no es posible en un mundo estandarizado. ¿Ya no hay nadie que se busque a sí mismo? Quizás este sea el punto de inflexión de esta novela de la escritora gallega Silvia Bardelás  (Vigo, 1967), publicada por De Conatus. Los personajes no son mediocres, no son víctimas, no están aplastados por alguna fuerza social. Están desacoplados porque son inteligentes y, por una serie de circunstancias familiares y sociales, se ven en la necesidad de enfrentarse a sus miedos, a su pasado, sobre todo, a su forma de relacionarse.

Estos personajes, hombres y mujeres, están tratados desde la igualdad como seres humanos, desde la necesidad común de sentirse dentro del mundo. Volvemos a la novela donde lo importante no es el sentido de la escritura, sino los personajes mismos, por eso los vemos actuar, hablar, pensar.

En Destiempo el individuo no se liquida a sí mismo, se busca como única forma de poder estar con otros y se encuentra en esa relación con otros. La soledad no existe en realidad, porque incluso nuestra personalidad está construida a través de otros. Los personajes, Mati, Lois, Estela, el padre Anxo no son su historia, también son la consecuencia de lo que vivieron sus antepasados o de lo que sintieron aquellos con los que se relacionaron alguna vez.

Esta idea de interdependencia tanto en la creación de la personalidad de los personajes, como en la búsqueda de sí mismos y la posibilidad de una vida con sentido es lo que refleja un nuevo concepto necesario hoy en día: la comunidad.

Interrelación comunitaria

La comunidad está contada desde la interrelación, desde la idea de Jean Luc Nancy de que no se puede crear, sino que sólo puede surgir. Para ello es necesaria una igualdad a nivel humano y una diferencia a nivel personal. El grupo de personas que se unen por un objetivo común: una revolución social basada en el amor, acaban unidas de verdad por la relación.

Después de estos tiempos extraños en los que se ha visto el absurdo de las fronteras personales y la necesidad de un trato más humano, esta novela viene a mostrar la comunidad sin intereses ideológicos y sin intereses particulares, más bien como parte esencial de la condición humana. Para que exista sólo hay que ser y dejar ser.

Es ese movimiento interdependiente de los personajes el que lleva al lector a una emoción muy humana, muy alejada de la frialdad de las relaciones en redes sociales, o en grupos etiquetados.

En Destiempo el individuo no se liquida a sí mismo, se busca como única forma de poder estar con otros y se encuentra en esa relación con otros, la soledad no existe en realidad

El lector llega a entender que la identidad está dentro y no fuera. Identificarse con un nacionalismo, una ideología o una religión no aporta identidad. Los personajes van apartándose del discurso que los sostiene para llegar a lo humano, a la conexión real.

Como en las novelas clásicas, el argumento no es lo importante, aunque ocurran muchas cosas, como una especie de revolución social, la debacle de un sacerdote, el amor entre dos jóvenes, el enfrentamiento a la muerte y la revisión del pasado. Lo importante es este narrador que permite al lector observar a los personajes y lo que les ocurre como si asistiera a un teatro y entrar en su nivel de consciencia.

La novela está escrita originalmente en gallego y acaba de ser publicada
en abril de 2021. Ha sido traducida por Moisés Barcia, editor de la novela en Galicia. El texto, ubicado en Galicia, tiene importancia como espejo de los efectos de la emigración en la gente que se queda y en la que va y vuelve. España es un país que tiene que naturalizar la inmigración que está viviendo ahora desde su propia experiencia de la emigración.

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