La primera manifestación de la historia tuvo lugar en el Antiguo Egipto durante el reinado del faraón Ramsés III, a quien, según cuenta la historia, unos obreros le organizaron una sentada cuando dejaron de percibir sus salarios. Durante la Revolución Francesa la cosa del levantamiento popular fue mucho más violenta, tanto que acabaron rodando cabezas, mientras que en la Revolución Industrial las revueltas se hicieron recurrentes como arma de reivindicación de los obreros frente a los abusos del patrón (hasta que se instauró el Primero de Mayo como Día Internacional de Trabajo, de alguna manera la madre de todas las manifas).

Quiere decirse que desde aquellos viejos egipcios explotados por la codicia del faraón hasta el 15M y las mareas de indignados (pasando por las primeras movilizaciones de Chicago de 1886 para exigir la jornada laboral de 8 horas) lo de manifestarse, le guste o no a Vox, siempre ha sido una cosa de rojos, por mucho que pretendan apropiarse también de esta conquista social de la democracia y de la izquierda. Tanto es así que no se conocen casos de manifestaciones de señoritos, terratenientes o patronos para protestar contra explotaciones y abusos de los trabajadores. Sin embargo, el partido de Santiago Abascal −firme defensor del orden establecido, del gran capital y de las élites sociales, políticas y económicas de este país, así como implacable detractor de todo lo que huela a bolchevismo−, parece que le ha cogido un extraño gusto a esa actividad política, la manifestación callejera, que tiene profundas raíces proletarias, marxistas y rojas.

La última de la formación ultra es que pedirá autorización oficial para celebrar manifestaciones en coche −el próximo 23 de mayo en las calles de todas las capitales de provincia−, en protesta contra la gestión del Gobierno en la crisis del coronavirus. Hasta hoy Vox nos había acostumbrado a propuestas esperpénticas que no habíamos visto en 40 años de democracia, como acabar con la educación en igualdad en las escuelas, recuperar el macho ibérico en vías de extinción o incluir a violentos nazis en sus listas electorales. Pero lo de convocar manifestaciones en coche, eso no se había visto nunca. 

Obviamente, el primer objetivo de Vox convocando una concentración motorizada y automovilística es evitar que sus manifestantes se contagien el virus unos a otros, como ya hizo Ortega Smith durante el último congreso de Vistalegre, donde a fuerza de estornudos, toses y salivillas probablemente envió al hospital, sin querer, a más de un camarada patriota, convirtiéndose así en un arma de destrucción masiva, una bomba con piernas aún más peligrosa que el fusil de asalto con el que se entretiene pegando unos tiros en los cuarteles murcianos. Pero más allá de esa medida preventiva de convocar una manifestación sobre cuatro ruedas, lo que Vox pretende sin duda es colapsar España, dar una especie de golpe de timón, solo que con improvisados coches de alta gama (este es un partido de ricos, no lo olvidemos) en lugar de con la División Acorazada Brunete. En realidad lo que a Abascal le gustaría sería meter los tanques y a la Guardia Civil en el Congreso de los Diputados, con dos cojones, como hizo Tejero en su día, y limpiar todo aquel sucio nido de rojos y comunistas. El problema es que no encuentra tropas ni locos que se sumen a su descabellada aventura, y tiene que contentarse con una revolución de Mercedes y Peugeots que lo más probable es que no cuaje, ya que lo de movilizar el coche y hacer un gasto extra en gasolina que no va a ser compensado por el partido es un sacrificio que no todo español está dispuesto a hacer. Ni siquiera por Santi y por España. 

Podría decirse que la rebelión que prepara Vox es un golpe de ricos y para ricos, aunque para ello tiene que engatusar y cautivar a las bases, a las masas obreras, y prometerles una manifestación de la que solo van a salir atascos, multas y más contaminación, un escenario “trumpista” por el que la extrema derecha parece sentir especial fascinación.

La última locura de Vox, en un momento de gravísima epidemia y emergencia nacional no lo olvidemos, no es ninguna broma ni una inocentada fuera de calendario. Piensan hacerlo de verdad. Han planeado colapsar la Castellana y provocar un sindiós de tráfico en una extraña y retorcida gamberrada adolescente que demuestra claramente que esas cabezas están inmaduras, tiernas, aquejadas de algunos complejos infantiles no resueltos. De hecho, el partido ya ha anunciado que registrará su solicitud esta semana ante las delegaciones del Gobierno, según ha anunciado Jorge Buxadé. “Confiamos en que el Gobierno recuerde que existe una Constitución que consagra el derecho a la manifestación y a la reunión y que estos no pueden ser vulnerados a través del estado de alarma”, ha avisado el eurodiputado ultra. Buxadé cree que en caso de que las manifestaciones no sean autorizadas será “la prueba indiscutible” de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez utiliza el estado de alarma de forma “abusiva, desproporcionada e ilegal” para ejercer un “estado de excepción encubierto”, una jugada tan burda que se ve a la legua lo que es: propaganda de la mala.

Vox no ha adelantado el recorrido que prevé para esas protestas ni su lema, pero ha garantizado que se convocarán cumpliendo con todas las medidas de seguridad y sanitarias necesarias para proteger a los ciudadanos del coronavirus. Hay que estar algo pasado de rosca para sumarse a esa película (aquellos chalados en sus locos cacharros) en estos momentos de plaga vírica, de modo que será un buen momento para calibrar el estado emocional del país tras el confinamiento. Si prospera la iniciativa y los ejércitos automovilísticos consuman el golpe de mano, colapsando las calles, podremos empezar a sentirnos preocupados.

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5 Comentarios

  1. Próximamente veremos una cascada de querellas criminales de VOX al gobierno. Veremos así el poder judicial que tenemos y cuanto ha calado la democracia en él y cuanto le queda de franquismo. Será como las pantomimas de los Hazte Oir o las de los Abogados Cristianos pero a lo bruto y veremos cosas completamente absurdas.
    Lo que no veremos, porque son ratas pero no tontos ,sera acompañar las querellas con el apéndice de que se hizo tal o cual cosa para llevar al país al modelo bolivariano, o chino o socialcomunista o resto de lindezas que si se han dicho por todas partes empezando en el Congreso mismamente. Al tiempo.

  2. circo gentuza con muy mala leche y corrupto hasta la saciedad si no iros a vitoria y preguntar por santi de cierto club donde con su primera mujer dejo muchos sueldo sin pagar a los trabajadores este con el javi y los otros delicuentes que firma papeles sin tener licencia estan engañando a muchos trabajadores de este pais

  3. estos son facista hasta la saciedad y gentuza con muy mala leche y a cuantos obreros y obreras estan engañando

  4. El circo ya lo montaron pedrito y pablo el bolivariano y la cajera en la manifestacion del 8 de marzo cuando gracias a este circo que no tiene ninguna gracia provocaron la muerte de miles de españoles.

    • la diferencia es que Abascal si sabe ahora que pueden incrementarse los muertos y crear más caos. Está clara su vocación de lider fascista. Por suerte, es un inútil.

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