Uno no sabe si agradecer o sonrojarse ante el hecho de que le otorguen tanto protagonismo pero, dada la generosidad de señor Bayón, un detractor habitual de la homeopatía, no puedo más que tomarle la palabra y darle réplica en la misma medida para aclarar algunas cuestiones de la carta La homeopatía no es el sol, Beatriz Talegón: tras los cristales llueve azúcar.

Para poner en antecedentes al lector, diré que El País publicó un artículo sobre Google y bulos que contestamos desde nuestra web Homeopatía Suma y que la periodista Beatriz Talegón extractó para Diario 16.

Intentaré ser breve, y doy por seguro que los sufridos lectores, más sufridos aún después de la extenuante perorata del autor de la carta, me lo agradecerán.

Dos afirmaciones hacía yo en ese artículo, aparte de la propia refutación específica a la publicación de El País.

  1. Que los medicamentos homeopáticos son medicamentos.
  2. Que la homeopatía es una terapia no convencional sólidamente asentada en el mundo. De hecho, hasta es recomendada por la OMS (Plan 2014-2013, Medicinas Tradicionales y Complementarias)

Bueno, pues me reafirmo en ello.

Los medicamentos homeopáticos son medicamentos por ley, tanto en Europa como en España. Y por eso se venden exclusivamente en farmacias.

Como los lectores son adultos, les sugiero que hagan clic en estos enlaces y saquen sus propias conclusiones.

En el artículo 1.5 de la Directiva 2001/83/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 6 de noviembre de 2001,

Simplemente, como ejemplo, adjunto un par de capturas de pantalla.

En el artículo 55 del Real Decreto 1345/2007,

Y en el Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio

La homeopatía es una terapia no convencional y su ejercicio por médicos, en centros autorizados para ello, está reconocido en el RD 1277/2003, publicado en el BOE Nº 254 del 23 de octubre de 2003: “U.101 – Terapias no convencionales: unidad asistencial en la que un médico es responsable de realizar tratamientos de las enfermedades por medios de medicina naturista o con medicamentos homeopáticos o mediante técnicas de estimulación periférica con agujas u otros que demuestren su eficacia y su seguridad”.

Queda claro, pues, que sí son medicamentos por ley y así deben denominarse.

En cuanto a todas las demás elucubraciones sobre las diluciones homeopáticas, los procesos de registro (que no tienen nada que ver con la efectividad del medicamento homeopático), sus pedestres comparaciones, sus insinuaciones sin prueba alguna o citando a sus amiguetes, o sus invocaciones conspiranoicas a que la normativa europea es culpa de países “tan atrasados” como Francia o Alemania, no les voy a dedicar más líneas.

Menos aún a las plañideras invocaciones a la ética periodística cuando somos precisamente los médicos, veterinarios y farmacéuticos que también prescribimos o dispensamos medicamentos homeopáticos (porque lo hacemos de igual forma con los convencionales) los que hemos sufrido la ofensa y el abuso de algunos medios. O los mismos pacientes, esos millones de personas, como muestran todas las encuestas oficiales, que tienen todo el derecho de mundo, una vez informados, a optar o complementar sus tratamientos con las terapéuticas legales que les parezcan más oportunas.

Sí le sugiero, quizás, como hace todo buen pseudoescéptico de la homeopatía últimamente, y para no quedarse atrás, que escriba un libro con todas ellas, aderezadas con otra buena ración de cursilería pseudopoética lluviosa y otoñal.

La homeopatía es tan generosa que incluso da pan al ego y al bolsillo de sus más mediocres detractores.

Dr. Gonzalo Fernández Quiroga

Portavoz de la Asamblea Nacional de Homeopatía

www.homeopatiasuma.com

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